Alessandro se echó a reír a carcajadas. —Estás muy romántico hermanito, será la leche materna que te pone así… —No es gracioso Alessandro, la niña está como le da la gana, la condenada, tú estás aquí, no eres ciego como mi amigo. —Mi cabeza está en su lugar, no te preocupes, no me cortaré las venas si Michael decide hacer su vida con ella. —Pero te gusta… El teléfono móvil de Alessandro sonó. —Salvado por la campana —dijo el empresario señalando su celular y se alejó para contestar. Michael se sentía ansioso, pensó que Diego entraría de inmediato a su habitación. Ya había escuchado su risa escandalosa y burlona, conversaba con Alessandro, pero no había ido con él. Después de un rato Michael escuchó la puerta de su habitación abrirse y cerrarse. —Me dijeron que estabas deprimido, que no querías saber nada del doctor que envié —dijo Diego con una media sonrisa. —El incompetente que enviaste… —El que no te dejó morir cuando llegaste como una gusanera llen
—Mi hermano no lo sabe —masculló Adriana—. Sería demasiado para él, si supiera iría a matarlos con sus propias manos y no quiero que muera. Victoria llena de pena abrazó a Adriana. —Gracias a Dios que no te hicieron nada, no podría soportar que otra chica fuera dañada por mi culpa. Adriana devolvió el abrazo con dificultad. —No es mi caso, y estoy segura que tampoco el tuyo. Mathew me estuvo explicando lo que haces, quiero ayudar. Ya no quiero ser mafiosa, no quiero sentir otro disparo en mi vida. Victoria sonrió. —Puedes ayudarme, necesito una doctora para evaluar la condición de muchas mujeres, estaría bien que ayudaras a Matt. —Solo quiero que a cambio seas feliz con mi hermano y Giancarlo. La derrota más significativa para ese sujeto Halcón, es la felicidad de mi hermano. Victoria afirmó con la cabeza. —Halcón ha marcado la vida de tu hermano, vive para la venganza… —Quiero que viva por su hijo. Victoria, quiero reconciliarme con él, no vale la pena
Guadalupe estaba sola en su habitación, con los sentimientos a flor de piel lloraba en silencio. Su discusión con Rebeka había sido en especial dura. Aunque no era la primera vez que Rebeka la aconsejaba al respecto, esta vez se sintió peor. Y es que realmente el tiempo con Michael estando vulnerable la había hecho soñar que las cosas eran diferentes. Rebeka se preocupaba por ella, jamás demostró que prefiriera a Victoria por encima de ella, solo trataba de ser justa y objetiva. Su mente lo sabía. El problema estaba en hacerle entender a su terco corazón que Michael no era para ella. «Qué pasaría si mañana aparece Victoria, él te dejaría Guadalupe. Él la ama a ella» Las palabras de Rebeka martillaban en la mente de Guadalupe, abriendo más la herida en su pecho. Rebeka habló durante la cena de que la acompañara a Venezuela, alejarse y ver otras cosas. —Cómo si eso hubiera funcionado alguna vez. Guadalupe cerró los ojos y como siempre detrás de sus
Guadalupe se quedó muda, estaba en shock. —Dime algo —susurró Michael apenado y perdido, no puede ver sus expresiones, solo tiene su silencio—. ¿Si te he ofendido? —Inquiere dudoso… — ¿Te refieres a solo una noche? —Preguntó Guadalupe de forma atropellada. Michael pasó una mano por su nuca. —Entiendo que no quieras, que es algo absolutamente egoísta, pero no puedo… Michael sintió las manos de Guadalupe deslizarse por sus brazos, llegar hasta su cuello, el aliento de ella rozar su cuello hasta finalmente sentirla a ella tan cerca. — ¿Estás seguro? —No quiere decir que no contarás conmigo, que estaré para ti si me necesitas —respondió Michael colocando sus manos en su cintura—. Pero quiero que tengas un futuro, y yo no te lo puedo ofrecer. —Michael, pero yo no estorbaré… —Yo te estorbo a ti y no al revés… — ¡Jamás!, no lo haces, no quiero alejarme de ti, no me importa si no me ofreces nada, si ella aparece me desaparezco… —Lupita —Michael negó con la cab
Pocos días después, en menos tiempo de los que cualquiera hubiera tardado en preparar una boda. Victoria y Stefan hicieron una ceremonia privada. Aunque no era legal ya que Victoria estaba declarada muerta por sus padres, sí era muy real, simbólica y con toda la intención que lleva una boda sentenciada por un juez. De hecho la presidió un clérigo, ya que en Kosovo, Stefan sencillamente hacía lo que le daba la gana. La capilla hermosa, con representaciones de iconos religiosos estaba llena de flores blancas, el aire perfumado y dulce de los lirios embriagaba el ambiente. Las velas brillaban con una luz cálida, y la música suave llenaba el espacio sagrado. Stefan, vestido impecablemente, esperaba en el altar con una mezcla de anticipación y nerviosismo. No era por miedo a casarse, sino a perderla. A su lado estaba Mathew, al otro lado donde corresponde estar la madrina de Victoria estaba hermosa con un vestido azul, Adriana, aunque llevaba cabestrillo, Anka lloraba llena de
Unos 5 años después. Génova, Italia En esta ciudad portuaria el empresario Stefan Angelov puede manejar sus negocios de manera satisfactoria sin ser visto demasiado. Ha sido feliz junto a Victoria más de lo que hubiera soñado, Victoria está de lleno comprometida con la reinserción a la sociedad de mujeres compradas, con ayuda de Mathew y Adriana, que se encargan de las clínicas logran atender de manera integral a muchas. Por cierto que Adriana y Mathew se casaron y tienen una pequeña hija. Giancarlo está entrando a la adolescencia y no solo se parece mucho a su padre físicamente, también ha heredado la habilidad con las computadoras. Es un muchacho tranquilo, disfruta de hacerse pasar por tonto igual que su padre, pero Victoria sospecha que de haber tenido una vida más dura sería muy sanguinario. A menudo Victoria se pregunta qué habría pasado si ella lo hubiera llevado con Michael como quería Lina. La respuesta ella la tenía clara. Hubiera muerto, o estaría en ví
En Milán, en la casa de Massimo Coppola había fiesta. Los Coppola se reunían por un motivo especial, recibían a Michael, después de 5 años solo, regresaba con ellos. Michael fingía no haberse dado cuenta como las empleadas domésticas de la casa corrían como gallinas sin cabeza cuando él llegó, gritando en italiano que no estaban listos aún. Así que cuando entró a la casa y Rebeka gritó sorpresa y la pequeña Daphne sopló un silbato, fingió sorprenderse. Alessandro se acercó y le dio un abrazo, con una sonora palmada en la espalda. —Hermano, te ves igual que antes, creo que más musculoso aun. Michael sonrió de lado, era cierto que había recuperado la masa muscular perdida, quizás estaba más grande, pero él jamás estaría igual que antes. —No tenía mucho que hacer, tanto tiempo sin estar en línea, sin hacer nada manual, solo podía hacer pesas. Michael por cinco años viajó por el mundo, buscando un remedio para recuperar la vista por completo. No se conformó con
Michael entró al estudio de Halcón, ya pasaba la medianoche y las mujeres se habían retirado con sus hijos, Alessandro se había retirado a su apartamento de la ciudad, aunque entre Michael y él no hubo enfrentamiento, Alessandro prefirió darle espacio. Michael le dio un abrazo a Diego, el que no le dio frente al resto, y es porque no quería soltarse a llorar. Ahora lo hacía. Diego lo sostuvo en silencio, aunque fuera más bajo que él. Michael se sintió de nuevo el niño adolorido que después de recibir una paliza Diego salvó, en aquel entonces él era un niño y Diego un adolescente. —Ya estás en casa hermano —dijo Diego con seguridad. Michael sonrió, solo Diego que también creció como huérfano podría entender el significado de esas palabras, ser aceptado como un Coppola era algo invaluable para él. —Ahora hasta llevamos el mismo apellido. —Siempre fuimos hermanos —respondió Diego con naturalidad. Cuando se conocieron Diego vivía en un gimnasio de artes marciales