CAPÍTULO 42. VERGÜENZA
En la habitación de Adriana
Mateo, con vergüenza de ser descubierto soltó a Adriana. Este, se levantó, afirmando que se sentía mejor, despidiéndose de las dos bruscamente. Luisa, no entendía qué había pasado, pero su mujer sí. De ahí, que cuando salió de la habitación, esta se mordió su labio inferior, disfrutando la reacción que había producido su cercanía en él.
«Y así quiere que vivamos bajo el mismo techo, ¡creo que te voy a complacer! Porque me va a encantar verte sufrir así, ¡te lo merece