Ese sábado, Nueva York despertó en caos mediático. Adams Smith era el protagonista de todos los titulares. La opinión pública se encontraba dividida: unos dudaban de la veracidad de las noticias, mientras otros disfrutaban de la caída del magnate arrogante.No solo se hablaba del supuesto delito y el soborno para silenciar el escándalo, sino que la ciudad amaneció con unas hermosas fotos del magnate acompañado de una radiante Glenda, con su evidente embarazo y como si eso no fuera suficiente para avivar el fuego. La presencia de una niña entre los seis y siete años de edad, fue la cereza del pastel, ya que el parecido con el empresario era imposible de ignorar. Una copia en miniatura del magnate, con sus mismos ojos azules y expresión altiva.Las alarmas sonaron en todos los medios. ¿Quién era la niña? ¿Desde cuándo existía? ¿Qué había estado ocultando Adams Smith todos esos años? Nadie lo sabía con certeza, pero lo que sí estaba claro es que la vida privada del poderoso empresario er
Llegó la noche y el gran salón de baile que ocupaba todo el último piso del edificio del Corporativo Smith brillaba con lujo y motivos navideños. En la terraza se instaló un gran árbol de Navidad, cuya nieve no era artificial, sino la propia que caía por esos días en la ciudad de Nueva York.Gladys y Carlos Smith, junto a la mayor de sus nietos y nueva integrante de la familia, la señorita Adriana Smith, estaban haciendo de anfitriones recibiendo a todos los invitados. Como era de esperarse, la prensa se dio gusto haciendo fotos de la nueva princesa del imperio Smith. La niña, un poco temerosa al principio, posó con sus abuelos, quienes nunca la dejaron sola ni permitieron a la prensa hacer preguntas. Tampoco se atrevieron, ninguno quería exponerse a la furia de los padres de la recién llegada a la familia.Sobre las nueve de la noche llegaron Adams y Glenda. Esta vez, Glenda optó por un vestido de lentejuelas verde botella, con escote barco y mangas largas ajustado a su cuerpo, recto
Luego de iniciar el baile, todo se relajó y las personas continuaron disfrutando de la noche. Elizabeth bailó con Morgan, llamando la atención de todos, con la complicidad y la química que irradiaban juntos. Morgan no apartó la vista de su chiquitita ni un solo segundo, como si quisiera grabar cada instante en su memoria. Pero justo cuando la música se detuvo, el teléfono de Morgan sonó. Él se excusó con delicadeza, dejando a Elizabeth en compañía de Lara, que había llegado a pesar de haber dado a luz recientemente.—Lara, ¿no se suponía que no venías hoy? —dijo Lili, saludando a su amiga y al esposo de esta.—Sí, pero no me podía quedar en casa—respondió Lara con una sonrisa radiante—. De hecho, Russel está en mi oficina con la niñera, yo solo vine un ratito.La sonrisa de Lara escondía algo, pero Lili no alcanzó a descifrar qué era hasta que las luces del salón bajaron inesperadamente. El murmullo se apagó y una gran pantalla descendió en el fondo del salón. La música cambió, y todo
EpílogoPunto de vista de Glenda Smith:Después de aquella hermosa Navidad, las cosas tomaron su curso de manera natural. Adams se dedicó por completo a su familia, convirtiéndose en el padre que había aprendido a ser con el ejemplo del suyo propio, añadiendo su propio toque. Se involucró totalmente en el cuidado de mi embarazo y estuvo presente cuando nacieron Alex y Alexa, nuestros más pequeños tesoros.Adri estuvo allí, aunque molesta, esperando afuera. Sin embargo, fue la primera en entrar a verlos cuando todo estuvo listo.Convertirse en hermana mayor fue un papel que Adri asumió con una responsabilidad que nos sorprendió a todos. Decía que, como la mayor, debía dar el ejemplo a sus hermanitos para que ellos también fueran buenos.Claro que, después de los primeros tres años, empezó a dudar de sus propias palabras. Alex y Alexa eran tan traviesos que, en algún punto, Adri decidió devolverles algunas de sus travesuras, convirtiendo la casa en un auténtico caos. Yo era la primera e
Carter y el CEO Miami 2018—¡Hola, Glen! Felicidades, tu discurso de graduación estuvo maravilloso. Sin duda eres la mejor graduada del 2018 de esta universidad.—Gracias, Marty. Felicidades para ti también, la comunidad médica de los Estados Unidos acaba de recibir a una gran profesional.Ambas jóvenes se abrazaron y rieron felices por haberse graduado.—Glen, ¿vas conmigo esta noche al baile o te vas con el insufrible de tu amorcito Frank?—Voy con Frank, Marty, y no le digas así, que es tu cuñado —respondió Glenda riendo.—¡Listo, querida, nos vemos allá!Martha, la mejor amiga de Glenda, se despidió con la promesa de verse en la fiesta de graduación esa noche, en el Yotel Miami. Por su parte, ella decidió pasar por el departamento de Frank para confirmar su cita. Se despidió de su familia, tomó su viejo Volkswagen, "Dora", y condujo hacia donde su novio de hace dos años.Al llegar al edificio, saludó al portero y subió al departamento. Con la llave que Frank le había dado, abrió l
Punto de vista de Adams Smith:Llegué al lugar en compañía de la familia del Sr. Márquez. Nos condujeron a una mesa ubicada en una posición discreta, pero estratégicamente perfecta, con una vista privilegiada de casi todo el salón y, especialmente, de la pista de baile. Mientras acomodaba mi silla y me servían una copa de vino, mi mirada vagaba por el lugar, apreciando la decoración y el ambiente festivo. Fue entonces cuando la vi.Era imposible no notarla. Ella no solo era la reina del baile; era una maravilla visual. Parecía salida de un sueño o de una pasarela, pero no de esas modelos de los años noventa, con su belleza clásica y distante. No, ella tenía esa vibrante presencia de las mujeres que desfilan en los shows de trajes de baño aquí en Miami, llenas de curvas explosivas que desafían la lógica.Era alta, de piel bronceada y luminosa, como si el sol la hubiese acariciado solo a ella. Llevaba un vestido dorado que abrazaba cada curva de su cuerpo de una manera que parecía diseñ
Adams soltó un profundo suspiro mientras escuchaba la explicación que con voz medio adormilada le diera Sam al otro lado de la línea:—Bueno, jefe, el caso es que no había habitaciones disponibles. Es agosto y el hotel está completamente lleno. Así que, como usted intervino por su seguridad, pensé que era conocida suya y que no le importaría. Por eso la llevé a su suite, pero le juro jefe que la dejé con toda su ropa puesta, solo le quité las sandalias porque parecía incómoda.Adams se pasó la mano por el rostro, masticando su frustración y tratando de mantener la calma.—Está bien, Sam, disculpa por despertarte. Buen trabajo, descansa. —Colgó con un tono seco y miró de nuevo a la mujer en su cama, un monumento de curvas y piel dorada. Ahí estaba, profundamente dormida, envuelta apenas por esa diminuta prenda que no dejaba nada a la imaginación. Adams se sentía atrapado en un dilema que su cuerpo claramente ya había resuelto por su cuenta, la prueba era que tenía una erección monument
Punto de vista de Glenda Carter:Me desperté temprano, mi cabeza y mi cuerpo dolían como si un tren me hubiera pasado por encima. Al moverme sentí el cuerpo y el aliento tibio de alguien que me abrazaba con cariño. Me obligué a no gritar, rápidamente comencé a hacerme una idea de lo que me pudo haber pasado, mis lágrimas no paraban, pero en mi tristeza y mi frustración, sólo pedía a Dios que no fuera el malnacido de Frank quien se hubiera llevado mi virginidad para exhibirla como un trofeo.Lentamente salí del lado de la persona que estaba a mi lado, que por cierto dormía como si le hubieran golpeado en la cabeza. Con un movimiento lento, retiró el edredón de su cuerpo, haciendo que se volteara y quedara boca arriba, mostrándose en todo su esplendor.-"Bendita la madre que lo parió" -pensé para mí. -Gracias Señor, no sólo no fue Frank, sino que me enviaste un modelo de revista, literal, y además con una excelente artillería pesada. Pues si es así en estado de coma. ¿Cómo estaría cuand