Capítulo 336
La puerta no se podía abrir, estaba cerrada con llave.

—Pásame la llave de repuesto —ordenó Perla a la empleada.

—Cómo ordene.

Desde dentro de la habitación, Andi escuchó el sonido de la puerta abriéndose, lo que lo puso más nervioso. Bajó la cabeza y siguió escribiendo sin importar si las respuestas eran correctas o no, solo tenía que llenar la hoja.

La empleada regresó rápido. Perla giró la llave y entró, encontrando a Orión escribiendo con mucha concentración.

Perla se acercó.

—Orión, deja de escribir y baja a comer, Álvaro todavía está esperando por ti. Come primero y después sigues escribiendo.

Orión solo respondió.

—Mami, no tengo hambre. Tú y Álvaro coman primero.

—¡Eh! —Orión soltó un eructo.

Olía a... ¿carne asada picante?

Perla inclinó la cabeza, confundida, mirando a su hijo.

Andi rápidamente apretó los labios y evitó mirar a su mamá.

Perla lo giró, agarrándole la cara con la mano derecha y, en tono firme, le dijo:

—¡Andi, abre la boca!

Andi abrió los ojos, incrédulo. ¿Cómo
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