Capítulo 331
Andi estaba preocupado por su apariencia, así que siempre se arreglaba el cabello antes de salir, igual que William hacía con el suyo.

Orión imitó la voz de Andi:

—¿Y si no me apuro, tía me va a dejar atrás?

Como ambos tenían voces parecidas, la diferencia no era tan grande. Marina no notó la nada raro y levantó la barbilla mientras comenzaba a caminar adelante.

—¡Solo sígueme! —dijo.

En el jardín exterior, Perla regaba las flores que había plantado. Eran las mismas flores que vio en el jardín de los Piccolo, y William había comprado algunas para plantar en Playa Escondida, y otras se enviaron a Valle Motoso.

—Tía, salimos con Andi, volvemos esta noche. —Marina dijo mientras guiaba a Orión, que estaba disfrazado de Andi.

Orión solo quería despedirse de su mamá, pero de repente pensó que Andi nunca sería tan obediente. Levantó la mano y, con actitud vivaz, agitó la mano.

—¡Mamá, adiós! Te voy a extrañar.

—Sé buen chico, no hagas que tía se preocupe por ti. —Perla lo regañó.

—No te preoc
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