Alicia se levantó más temprano que de costumbre, ya que quería tener organizada su maleta para el viaje a Miami. Estaba emocionada por el viaje. Desde que se casó con Gabriel, no viajó más, ya que siempre había un pretexto nuevo para no llevarla a sus viajes. Ya que arregló todo lo de su maleta, ella se fue a la empresa.— Buenos días, Laura.Saludó a la recepcionista de la entrada. En su primer mes, Luis se había encargado de presentarles a todos los trabajadores y había empezado amistad con muchos de ellos.— Buenos días, Alicia.Respondió Laura con una sonrisa.—¿Cómo estás?— Muy bien, ¿ya llegó el jefe?—Sí, acaba de llegar.— Ah, ok, gracias, entonces mejor subo.Alicia llegó a su escritorio, vio varios papeles y uno de ellos era el contrato de la secretaria que quedaría de suplente en su puesto. Axel debía firmarlo. Así que Alicia lo tomó y tocó la puerta de la oficina.—¡Adelante!Se escuchó desde el interior de la oficina. Alicia entró y se dirigió al escritorio de Axel, en do
Axel estaba sentado en el aeropuerto; se encontraba esperando a Alicia. Vio su reloj; este marcaba la 1:15 de la madrugada. Suspiró con un poco de cansancio.—¿No acaso me dijo que a la 1:00 nos veríamos acá?A lo lejos vio a Alicia con su maleta; se notaba apresurada. Se acercó a él un poco agitada, se agachó poniendo sus manos sobre sus rodillas; trataba de recuperar el aliento. Axel esperaba que eso sucediera.—Disculpe, jefe, lo siento por venir tarde. Venía bien, incluso salí temprano para estar aquí a las 12:00, pero el taxi chocó con otro auto y en lo que llegó el seguro y mi declaración, se fue el tiempo. Apenas si pude zafarme de la situación; tuve que explicarle a la policía que tenía un vuelo.Axel se levantó de su asiento un poco preocupado por lo que había dicho Alicia con respecto a un choque. Rápidamente la vio de pies a cabeza buscando algún golpe. No se atrevió a tocarla, así que solo lo hizo con su mirada.—¿Pero está bien?—Sí, estoy bien, no fue grave el accidente,
Axel se encontraba sentado en una banca del parque que se encontraba justo al lado del hotel; recordó que al entrar a su habitación se recostó en la cama. Se sentía un poco cansado; había querido dormir durante el viaje, lo cual había conseguido, pero solo por unas horas, ya que se despertó por el sonido de pequeños ronquidos a su lado."¿Cómo puede roncar así una chica? "Tal vez estaba muy cansada".Entonces tomó un pantalón y una camisa tipo polo, se duchó y decidió ir a caminar, encontrando ese parque donde se sentó a observar las aves y las personas que estaban ahí.Axel suspiró y, al girar su mirada, vio a esa mujer con un vestido blanco con flores rosas y unas sandalias rosas iguales que esas flores; realmente era bajita. El cabello castaño hasta la cintura la siguió con la mirada. Ella caminaba observando a su alrededor. Observó que un anciano acompañado de una niña pequeña se acercó a ella y este le ofrecía algo, con lo cual ella negó con la cabeza. La pequeña niña jaló el pant
Y ahí estaba Axel, sentado nuevamente en una banca con un helado en su mano, preguntándose cómo había terminado en esa situación."Realmente no pude negarme, cuando ella sonrió y me dio el helado".Pensó Axel suspirando. Volteó a ver a Alicia y ella estaba comiendo su helado con las mejillas ruborizadas y la mirada perdida en los arbustos."¿Qué acabo de hacer? ¿Por qué tomé su mano? ¿Estará pensando que soy una atrevida? Estaba tan emocionada por el helado que no pensé y... "¿Ahora qué digo?"Alicia volteó a verlo solo para encontrarse con su mirada y una ligera sonrisa que le puso la piel de gallina. Ese día él se miraba muy bien; siempre lo había visto de traje y ese día lucía más relajado.—¿Acaso no le gusta el helado? Disculpe, no le pregunté si le gustaba, solo se lo di.—No se preocupe, si me gusta, está rico, solamente que no me acostumbro a comer cosas dulces muy a menudo.—¡Ah!Respondió Alicia desviando la mirada de Axel.Ambos estuvieron en silencio mientras comían el h
Alicia entró a su habitación después de esa reunión, se quitó su ropa, buscó entre su maleta y encontró su short y una camisa que había empacado para estar cómoda, se sentó en su cama recordando aquel pequeño instante que estuvo tan cerca de su jefe.''Realmente, mi corazón estaba muy agitado. ¿Qué me pasa el día de hoy?''Se levantó, se vio en un espejo y notó que estaba colorada de las mejillas al pensar en su jefe; finalmente sacudió la cabeza para ahuyentar sus pensamientos que involucraban a su jefe.—¿Qué haré? Estoy aburrida; además tengo hambre.Se dijo a sí misma.Alicia tomó el control de la TV, observó que había películas.—Hace mucho que no veo una película. Sí, eso haré.Alicia tomó el teléfono que estaba en la habitación y preguntó en recepción si podía pedir una pizza. La recepcionista amablemente le respondió que sí podía hacerlo.—Puede darme su pedido y yo me encargo.—¿En serio? Muchas gracias.Pasaron unos minutos cuando tocaron la puerta de la habitación; su pizza
El celular de Alicia sonó, provocando que se despertara un poco cansada. Tomó su celular y, al ponerlo a la altura de su vista, vio una notificación de mensaje de Luis; instantáneamente sonrió."Hola, espero que la estés pasando bien, que hayas conseguido el contrato. Te he extrañado tanto, a decir verdad, demasiado".Alicia sonrió más aún; después escribió:"Yo también te he extrañado..."Después de haber mandado el mensaje, vio que eran las 9:00 de la mañana, así que decidió marcarle a Celeste.—Mamá... Buenos días, solo para preguntar por Abril; es sábado y es mi día. ¿Ya llegó a tu casa?—No, hija. Me habló Gabriel, que hoy la pasaría con ella, e irían al cine.—Ah, ok, entonces le hablo mañana, ¿sí, mamá? Para saludarla.—Sí, hija, espero que te esté yendo muy bien.—Sí, mamá, ya te cuento cuando regrese, ¿vale? Entonces hablamos mañana.Estaba terminando la llamada cuando recordó que tenía que llamar al ingeniero y al área legal de la empresa; después de unos minutos de haber rea
Eran las 7:00 de la mañana. Alicia ya estaba lista; se había levantado temprano ese día, no iba a permitir que se retrasara en su trabajo nuevamente. Tomó el teléfono e hizo una llamada. —Buenos días, ¿en qué le puedo ayudar? Contestaron al otro lado del teléfono. —¿Bueno, señor Enrique? Soy Alicia Torres, secretaria del señor Axel Caballero. El motivo de mi llamada es para confirmar la hora para ver el terreno de construcción. ¿Recuerda que le comenté que, si cerrábamos trato, usted construiría las nuevas oficinas aquí en Miami? —¡Ah, sí!, ya recuerdo, señorita Torres, ¡sí claro! —Sí, señor Enrique, el señor Caballero firmó el contrato y quiere ver hoy el espacio. ¿En qué horario podríamos ir? —¿Le parece a las 2:00 de la tarde? —Me parece perfecto, le envío la ubicación y nos vemos ahí. —Sí, señorita, entonces nos vemos. Que tenga un buen día. – Igualmente. Respondió Alicia. Alicia salió de la habitación, tocó la puerta de Axel, pero no salió nadie. —¿Dónde estará? ¿Habrá
Ese día en la mañana, Alicia arregló todo su equipaje, pero recordó que había olvidado la muñeca que prometió a su hija, habló a la empresa, dio los nombres de los hoteles del convenio informándole que en 10 minutos le mandarían por fax los documentos. Salió de la habitación y al estar en recepción aviso que llegarían dos documentos, uno se mandaría al hotel "Esmeralda" y el otro correspondía a ese hotel, para eso su jefe se reuniría con el dueño a las 2:00 de la tarde. Alicia salió del hotel. Eran la 1:30 y ya había recorrido muchas tiendas y aún no encontraba la muñeca perfecta para su hija, vio su reloj y concluyo que no alcanzaba a llegar a la firma de convenio del hotel, tomó su celular y marcó a recepción, para pedir que la comunicaran con la habitación de su jefe, después de unos segundos de espera él por fin contestó. —¿Diga? Contestó esa voz que hizo erizar su piel, aunque no entendía ¿por qué? Si siempre hablaba con él. Finalmente ignoro esa sensación —Señor, soy Alicia