✨💖 ¡WOW, WOW! ¿PERO QUÉ ES ESTO, CASSIO? 💖✨ 😂 JAJAJA, OMG... ¿DECLARACIÓN DE AMOR? 😱 🌙💌 ¿QUÉ PIENSAN, CHICAS? 👉 ¿Qué debería decir Luna? 🤔 🔥 ¡VENGA, NECESITO SUS OPINIONES! ¡LAS LEO! 🔥
C39- NECESITO VERTE.Luna parpadeó varias veces, como si cada palabra de Cassio fuera un golpe que necesitaba procesar. Su mirada, cálida y penetrante, la desarmaba por completo, pero la propuesta que acababa de escuchar la dejó tambaleándose. —¿Tu novia? —preguntó, su voz apenas un susurro, Cassio se tensó al ver la duda en sus ojos. Notó cómo ella se cerraba, cómo su cuerpo parecía querer alejarse incluso antes de moverse. —Sí, mariposa... yo... no soy perfecto, pero... —intentó explicar, pero las palabras le salían torpes, como si no supiera cómo convencerla.De repente, Luna se apartó, negando con la cabeza lentamente. Sus manos se apretaron en puños, como si estuviera luchando contra algo interno. Por un lado, estaba el amor que sentía por él, ese que la hacía querer decir que sí, pero por otro, el miedo a que la lastimara de nuevo. Y luego estaba la inseguridad, esa voz que le preguntaba por qué ahora, por qué él le pedía eso justo en ese momento.Cassio se levantó también, a
C40- VULNERABILIDAD EXPUESTA.Luna tomó un respiro profundo, decidida. Agarró las llaves de uno de los autos y salió de la casa. Al cruzar la puerta, uno de los guardaespaldas de Cassio la detuvo.—¿Va a salir? —preguntó el hombre, con una mezcla de cortesía y preocupación.—Sí —respondió ella, tratando de sonar segura—. Dile a Cassio que me reuniré con mi amigo, el del club. Sé que se enojará, pero... lo hablaremos después.El guardaespaldas la miró con cierta indecisión.—Señorita... tal vez deberíamos llamar al jefe. Puede que...—No te molestes —lo interrumpió ella, con un gesto de impaciencia—. Intenté llamarlo, pero, a donde sea que haya ido, no hay señal. Ahora debo irme. Si llama y pregunta por mí, dile lo que te dije.Sin esperar más, se subió al auto y arrancó, dejando al guardaespaldas con la boca abierta, sin tiempo para insistir. Y mientras conducía, su mente no dejaba de dar vueltas. ¿Qué era tan urgente que Esteban no podía decírselo por teléfono? Y, más importante, ¿có
C41- CRUZARSE EN SU CAMINO.—Sí, Esteban, lo sabía —susurró Luna, con la voz apenas audible. Sus ojos apenas se atrevían a mirarlo mientras hablaba.Esteban la miró fijamente, como si intentara descifrar un acertijo imposible. Su rostro se tensó, y sus cejas se fruncieron en una mezcla de incredulidad y confusión.—¿Luna...? ¿Tú te volviste loca? ¿Quién carajos eres? ¿Dónde está la Luna que yo conocía? —preguntó, casi escupiendo las palabras. Su tono era un torbellino de incredulidad y rabia contenida.Luna apretó las manos con fuerza, como si eso pudiera evitar que su mundo se desmoronara frente a él. Respiró hondo, tratando de calmarse. Se sentía atrapada, juzgada, como si Esteban la estuviera arrinconando sin saber todo lo que había detrás. Pero no podía contarle más. Ya era demasiado lo que él sabía, y lo mejor para ambos era mantenerlo al margen.—Esteban, no importa lo que soy ahora —dijo finalmente, con la voz cargada de una firmeza que le costaba mantener—. Lo único que tienes
C42- PELIGRO ANDANTE.Cuando Cassio llegó a la mansión, ya era de noche. Y apenas cruzó la puerta, Luna lo esperaba en el salón, de pie, con las manos apretadas y los hombros rígidos. Su mirada estaba fija en él, y aunque intentaba mantenerse firme, tenía el corazón en la garganta.Dio un paso hacia él, con la voz temblorosa.—Cassio... déjame explicarte, Esteban...Pero no pudo terminar. En dos pasos, él ya la tenía entre sus brazos, abrazándola con fuerza, como si temiera que pudiera desaparecer si la soltaba.—Gracias a Dios estás bien, amore mío —murmuró contra su cabello—. No sabes el miedo que sentí cuando no estabas aquí.Luna se quedó quieta un segundo, sorprendida por la intensidad de su abrazo. Pero cuando él se apartó ligeramente para mirarla, sus manos acunaron su rostro con una delicadeza que contrastaba con la fuerza de su presencia. Cassio inclinó la cabeza y la besó suavemente, como si quisiera asegurarse de que realmente estaba allí, con él.—Eres mi vida, Luna —dijo;
C43- HAZLO POR MI.Dos días después, la tranquilidad en la mansión se rompió de golpe. La sala, que normalmente era un espacio cálido y acogedor, se había convertido en un campo de batalla. Luna estaba de pie frente a Cassio, con los brazos cruzados y el ceño fruncido. Su mirada ardía de frustración, mientras que él, con las manos en los bolsillos y la mandíbula apretada, intentaba mantener la calma, aunque claramente estaba al borde de perderla.—¡Esto no tiene sentido, Cassio! —exclamó Luna, alzando un poco la voz—. No puedes pretender que me quede encerrada aquí como si fuera una prisionera. Esto es por Esteban, ¿verdad? —espetó Luna de repente, deteniéndose frente a él—. Sabía que esto tenía que ver con eso. Pensé que ya lo habías superado, Cassio.Él apretó los labios, visiblemente molesto, pero no respondió de inmediato. Luna aprovechó su silencio para continuar.—¡Porque si es por eso, te estás comportando como un niño! Ya te dije que no lo voy a volver a ver, ¿qué más quieres d
C44- DESOBEDIENCIA.El puño de Cassio se estrelló contra el rostro del hombre con una fuerza brutal. Él gimió de dolor, su cabeza cayendo hacia un lado mientras un hilo de sangre bajaba por la comisura de sus labios. Su rostro estaba hinchado, casi irreconocible, con un ojo cerrado por la inflamación y el otro apenas abierto.Cassio dio un paso atrás, respirando profundamente mientras se quitaba el puño, sacudiendo la mano como si intentara librarse de la rabia que aún lo consumía. Su mirada era fría, calculadora, pero había un fuego en sus ojos que dejaba claro que no había terminado. Avanzó de nuevo y le agarró la mandíbula con fuerza, obligándolo a levantar la cabeza.—¿Quién te contrató? —preguntó—. ¿Quién está detrás de esto?Él intentó hablar, pero solo logró emitir un gemido ahogado. Y Cassio apretó más fuerte, haciendo que el hombre soltara un grito ahogado. La desesperación en sus ojos era evidente; sabía que no tenía salida. Finalmente, con la respiración entrecortada y el r
C45- TRAMPA. Luna caminaba rápido, con el corazón latiéndole en las sienes. Había llegado al lugar de la cita. Sus botas crujieron sobre el sendero de grava mientras buscaba a Esteban con la mirada. Ahí estaba, a unos metros de distancia, pero no estaba solo. A su lado había un hombre alto, de traje oscuro, con una presencia que imponía. Su postura era firme, como si estuviera acostumbrado a controlar cada situación, y sus ojos, fríos y calculadores, parecían escanearlo todo. Tenía esa vibra que uno reconocía de inmediato: un agente, alguien que perseguía criminales. Luna frenó en seco, sintiendo un nudo en el estómago. Algo no estaba bien. Su respiración se volvió más rápida, y su corazón empezó a latir con fuerza, como si quisiera advertirle que corriera. —Esteban… —murmuró, dando un paso atrás, con los ojos llenos de incertidumbre. Esteban tragó saliva y avanzó hacia ella, levantando las manos como si quisiera calmarla. —Luna… no quería que esto pasara, pero no podía quedarme d
C46-NO VALES LA BALA.Cassio iba al volante, con una mano apretando el celular y la otra aferrada al volante. Había leído el mensaje de Luna al menos diez veces, pero algo no le cuadraba. Conocía a Luna, sabía cómo hablaba, cómo escribía, y esas palabras... no eran de ella. Había algo extraño, algo que no podía ignorar. —¿Qué demonios está pasando? —murmuró, mientras aceleraba.El café abandonado estaba cerca, pero la sensación de que algo iba mal no lo dejaba en paz. Su instinto le gritaba que no confiara, pero ¿y si realmente estaba en peligro? No podía arriesgarse a no ir.De repente, el teléfono vibró en su mano, sacándolo de sus pensamientos. Miró la pantalla y frunció el ceño. Era Enzo. ¿Por qué lo estaba llamando ahora? Dudó unos segundos, pero terminó contestando. —¿Enzo? —Presta atención —la voz de Enzo era tensa, directa—. Acabo de recibir información de la Agencia de Control de Actividades Ilícitas. Mi informante me avisó que un tal Agente Grey está en Palermo y específic