¡MIS MAFIOSAS! 🔥 Esto está que arde, ¿no sienten la tensión en el aire? 😱 Cassio está jugando un juego peligroso, y Luna… ¡uff, reina! Esa actitud de "no me doblo ante nadie" me tiene gritando: ¡DIVA! 👑✨ No sé ustedes, pero aquí hay fuego, celos y orgullo a punto de explotar. ¿Qué creen que va a pasar? 😏 ¿Luna le dará una lección a Cassio? ¿O Cassio finalmente se romperá y admitirá lo que siente? 👀 Porque, seamos sinceras, ¡aquí hay sentimientos enterrados bajo capas de whisky y testosterona! 🥃💔 JAJAJA, déjenme sus teorías, porque yo ya estoy dándome vueltas en la silla esperando el desenlace. 😍 Las amo, mis mafiosas, ¡ustedes siempre tienen las mejores ideas! 💋🔥
C35- DUELO DE VOLUNTADES.Luna escuchó la propuesta de Cassio y sintió que su orgullo se tambaleaba. No podía creer que él llegara a tal límite, pero no dejó que eso se notara en su rostro. En lugar de dudar, alzó la barbilla y respondió con una sonrisa calculada.—Claro, ¿por qué no? —dijo con una voz tan serena que casi la convencía a sí misma.«¿Quieres humillarme, Cassio? Bien, te voy a demostrar que no puedes hacerlo.»Caminó hacia Marco con una sonrisa, mientras Cassio la seguía con la mirada, sus dedos aferrados al vaso con tanta fuerza que se tornaron blancos. Marco extendió su mano y la ayudó a sentarse a su lado. Él sonreía, pero podía sentir la tensión en el aire. Algo le decía que esta chica era especial, y estaba decidido a descubrir por qué.—Será un placer tenerte conmigo esta noche —dijo Marco con una voz suave, entregándole un vaso de whisky.Luna tomó el vaso sin siquiera voltear hacia Cassio, quien, desde su lugar, no apartaba los ojos. Entonces, Marco alzó su vaso
C36- PON EN ORDEN TUS SENTIMIENTOS.La noche continuó, y la botella de whisky vacía quedó a un lado, mientras Cassio bebía más y más, como si el líquido pudiera calmar la furia que hervía dentro de él. Kenia, la mujer que ocupaba su regazo, parecía cada vez más una figura distante. A pesar de tenerla allí, de sentirla rozándole el pecho, Cassio no podía apartar la vista de Luna y Marco. La tensión en el aire era palpable, y cada vez que los veía reír o acercarse más el uno al otro, la rabia se intensificaba.«¿Qué carajo está haciendo? Marco, ¿desde cuándo eres tan amable? ¿Qué te crees, que vas a robarme lo que es mío? No lo vas a hacer, maldito. ¡No lo vas a hacer!»Sus pensamientos eran oscuros, posesivos. Quería salir de su asiento, atravesar la habitación y llevarse a Luna de allí. Y de repente... Marco se inclinó hacia ella y le susurró algo al oído.—¿Te gustaría bailar? —dijo, lo suficientemente alto como para que Cassio lo escuchara.Luna sonrió. Era una sonrisa desafiante,
C37- PRIMERO VAMOS A HABLAR.Luna apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de que Cassio la tomara por la nuca y la besara. Fue un beso intenso, casi desesperado, como si estuviera reclamando algo que consideraba suyo. Ella intentó resistirse al principio, pero pronto se encontró devolviéndole el beso con la misma intensidad, como si toda la tensión acumulada entre ellos finalmente hubiera encontrado una salida.Cuando Cassio se separó, ambos estaban respirando con dificultad. Sus ojos seguían fijos en los de ella, y había algo oscuro y posesivo en su mirada que hizo que Luna sintiera un escalofrío recorrer su espalda.—No voy a matarte —dijo en voz baja. —¿Qué...? Luna lo miró con los ojos abiertos, sorprendida por sus palabras.Cassio interrumpió cualquier intento de réplica inclinándose aún más cerca, hasta que sus labios casi rozaron los de ella de nuevo. —No voy a matarte porque tú eres mía —añadió.Luna quiso responder, quiso decir algo que rompiera el hechizo que él parecía te
C38- AQUÍ SIEMPRE.El calor de su cuerpo aún la envolvía, y Luna no podía evitar sentirse vulnerable entre los brazos de Cassio. Sus dedos jugaban con mechones de su cabello, acariciándolos con una ternura que le resultaba desconcertante viniendo de él. Su respiración profunda y pausada contrastaba con el caos que sentía en su interior. Entonces, él habló.—Ese día... bebía porque se cumplía un año más de la muerte de mi novia.Luna sintió cómo su corazón se detuvo un segundo. «¿Novia?» El aire en la habitación pareció cambiar de golpe. Ahora entendía por qué él siempre guardaba esa fotografía, algo en su pecho se encogió, como si un leve pero incómodo celo intentara salir, aunque no lo dijera.—¿Tenías una novia? —preguntó, tratando de sonar calmada.Cassio asintió, aunque sus ojos parecían perderse en recuerdos oscuros.—Ella y yo... éramos felices. Muy felices. Teníamos una relación tranquila. Sabía de mis negocios, pero siempre traté de mantenerla al margen. Pero jamás vi lo que
C39- NECESITO VERTE.Luna parpadeó varias veces, como si cada palabra de Cassio fuera un golpe que necesitaba procesar. Su mirada, cálida y penetrante, la desarmaba por completo, pero la propuesta que acababa de escuchar la dejó tambaleándose. —¿Tu novia? —preguntó, su voz apenas un susurro, Cassio se tensó al ver la duda en sus ojos. Notó cómo ella se cerraba, cómo su cuerpo parecía querer alejarse incluso antes de moverse. —Sí, mariposa... yo... no soy perfecto, pero... —intentó explicar, pero las palabras le salían torpes, como si no supiera cómo convencerla.De repente, Luna se apartó, negando con la cabeza lentamente. Sus manos se apretaron en puños, como si estuviera luchando contra algo interno. Por un lado, estaba el amor que sentía por él, ese que la hacía querer decir que sí, pero por otro, el miedo a que la lastimara de nuevo. Y luego estaba la inseguridad, esa voz que le preguntaba por qué ahora, por qué él le pedía eso justo en ese momento.Cassio se levantó también, a
C40- VULNERABILIDAD EXPUESTA.Luna tomó un respiro profundo, decidida. Agarró las llaves de uno de los autos y salió de la casa. Al cruzar la puerta, uno de los guardaespaldas de Cassio la detuvo.—¿Va a salir? —preguntó el hombre, con una mezcla de cortesía y preocupación.—Sí —respondió ella, tratando de sonar segura—. Dile a Cassio que me reuniré con mi amigo, el del club. Sé que se enojará, pero... lo hablaremos después.El guardaespaldas la miró con cierta indecisión.—Señorita... tal vez deberíamos llamar al jefe. Puede que...—No te molestes —lo interrumpió ella, con un gesto de impaciencia—. Intenté llamarlo, pero, a donde sea que haya ido, no hay señal. Ahora debo irme. Si llama y pregunta por mí, dile lo que te dije.Sin esperar más, se subió al auto y arrancó, dejando al guardaespaldas con la boca abierta, sin tiempo para insistir. Y mientras conducía, su mente no dejaba de dar vueltas. ¿Qué era tan urgente que Esteban no podía decírselo por teléfono? Y, más importante, ¿có
C41- CRUZARSE EN SU CAMINO.—Sí, Esteban, lo sabía —susurró Luna, con la voz apenas audible. Sus ojos apenas se atrevían a mirarlo mientras hablaba.Esteban la miró fijamente, como si intentara descifrar un acertijo imposible. Su rostro se tensó, y sus cejas se fruncieron en una mezcla de incredulidad y confusión.—¿Luna...? ¿Tú te volviste loca? ¿Quién carajos eres? ¿Dónde está la Luna que yo conocía? —preguntó, casi escupiendo las palabras. Su tono era un torbellino de incredulidad y rabia contenida.Luna apretó las manos con fuerza, como si eso pudiera evitar que su mundo se desmoronara frente a él. Respiró hondo, tratando de calmarse. Se sentía atrapada, juzgada, como si Esteban la estuviera arrinconando sin saber todo lo que había detrás. Pero no podía contarle más. Ya era demasiado lo que él sabía, y lo mejor para ambos era mantenerlo al margen.—Esteban, no importa lo que soy ahora —dijo finalmente, con la voz cargada de una firmeza que le costaba mantener—. Lo único que tienes
C42- PELIGRO ANDANTE.Cuando Cassio llegó a la mansión, ya era de noche. Y apenas cruzó la puerta, Luna lo esperaba en el salón, de pie, con las manos apretadas y los hombros rígidos. Su mirada estaba fija en él, y aunque intentaba mantenerse firme, tenía el corazón en la garganta.Dio un paso hacia él, con la voz temblorosa.—Cassio... déjame explicarte, Esteban...Pero no pudo terminar. En dos pasos, él ya la tenía entre sus brazos, abrazándola con fuerza, como si temiera que pudiera desaparecer si la soltaba.—Gracias a Dios estás bien, amore mío —murmuró contra su cabello—. No sabes el miedo que sentí cuando no estabas aquí.Luna se quedó quieta un segundo, sorprendida por la intensidad de su abrazo. Pero cuando él se apartó ligeramente para mirarla, sus manos acunaron su rostro con una delicadeza que contrastaba con la fuerza de su presencia. Cassio inclinó la cabeza y la besó suavemente, como si quisiera asegurarse de que realmente estaba allí, con él.—Eres mi vida, Luna —dijo;