—¡Sonia!Nieves gritó mientras se le saltaban las lágrimas al instante y sentía que el corazón se le atascaba con algo que le costaba respirar.Sabía que su Sonia se había ido de vuelta al cielo, que había venido a este mundo y lo había visitado, pero no le gustaba, como estaba decepcionada de todos, por eso volvió para no volver jamás.—¡Sonia, lo siento, lo siento!Nieves abrazó a la niña con manos temblorosas, tocó su pequeño rostro sin vida y lo besó una y otra vez.¡Era culpa suya, su obsesión por Francisco produjo todo esto!Era culpa suya, no merecía para nada ser la madre de Sonia, ¡su Sonia nunca volverá!Nieves se tranquilizó y, personalmente, aseó a Sonia y le puso su vestido rosa de princesa favorito, quería que su hija se fuera de este mundo guapísima. En su última etapa, iba a hacer todo lo posible para darle lo mejor a su hija.Los médicos y las enfermeras querían a Sonia porque esta era como un ángel, y ahora todos estaban tristes, algunas incluso estaban limpiándose la
—Moni, ¿qué te pasa? ¿Dónde estás?—Francisco, las pagarás por meterte con mi sobrina. Te gusta mucho esta mujer, ¿verdad? ¡Pues pronto verás su cadáver!La voz amenazadora de Marcos sonó en el auricular.—¡No hagas ninguna tontería!La voz de Francisco temblaba de miedo evidente.Normalmente era tan altanero que solo se asustaba y emocionaba por asuntos de Mónica.—¡Ven aquí si no quieres que muera!Marcos soltó esto amenazadoramente y colgó enseguida, luego le envió una dirección.Miró a Mónica con ojos feroces: —¡Todo es por tu culpa, zorra desvergonzada, una amante que destruye las familias de la gente!—No, no, yo salí con Fran primero. —Mónica negó enérgicamente con la cabeza, negándose a admitir que era una amante.Pero Marcos no era Francisco, no sabía nada de piedad, solo sabía que con el divorcio, Nieves no tendrá nada, y como consecuencia, él se quedará sin nada.Y una fuerte bofetada se dio en la cara de Mónica: —¡Ellos están casados legalmente! ¿Que no eres amante? Entonce
Esta sonrisa inquietaba inexplicablemente a Francisco, que siempre tenía la sensación de que algo pasaba ante sus narices, pero no sabía exactamente qué.—Fran, está dispuesta a divorciarse y de hecho ya lo firmó.Mónica tomó los papeles del divorcio, los miró y finalmente habló sorprendida, haciéndo que Francisco regresara a sus pensamientos.Francisco se quedó un poco sorprendido, había pensado que solo era una estratagema suya, pero no esperaba que realmente lo firmara...Se apresuró a tomar los papeles del divorcio, pero le pareció que la firma era algo que no quería ver.¿De verdad estaba dispuesta a dejarlo ir tan fácilmente?—Francisco, de verdad que eres la persona más cruel del mundo. Te recuerdo que tienes que darme un millón lo antes posible.Marcos miró a la pareja de sinvergüenza abrazada y sintió un asco increíble, soltó un bufido frío y se marchó.Obviamente este era el resultado que había estado esperando durante mucho tiempo, pero por alguna razón, Francisco sentía un
¿Funeraria?Francisco escuchó eso y no dudó en colgar el celular, pues pensó que ahora las llamadas de estafa se inventaba cada historia para sacarte algo, ¡vaya gente!Su Sonia estaba muy bien. ¿Por qué le llamarían de la funeraria por ella?Pronto volvió a sonar la llamada.—Hola, hablo con el padre de Sonia, ¿verdad? Somos de la funeraria, esperamos que usted o su esposa puedan venir lo antes posible para llevarse el certificado de defunción de su hija, así como el certificado de la incineración.La persona que llamó no dijo mucho más, y colgó directamente antes de que Francisco pudiera enojarse.Cada palabra ponía a prueba la paciencia de Francisco, que ya estaba al límite.Nieves era una loca, de verdad que hacía todo lo posible para seducirle, incluso dijo que su hija había muerto, ¡cómo demonios podía alguien así ser una madre!—Fran.En ese momento, una voz familiar le llegó al oído y, al darse la vuelta, vio a Mónica.Aunque acababa de ponerse rojo de ira, el enojo de sus ojos
—Fran, es mejor que vayas a ver a la señorita Acosta, a ver si de verdad hace alguna estupidez. —Mónica suspiró y tiró de la manga de Francisco con aire de resignado estoicismo.Lo que Francisco no soportaba era verla sufrir, y ahora que lo oía, la rabia en su corazón crecía aún más.—¡Si voy a buscarla caería en su trampa! ¡Me gustaría ver cómo actuará sin mí en esta obra! —Francisco gruñó y rodeó a Mónica con los brazos.—Estaría bien que fuera tan buena como tú.A Mónica no le hizo mucha gracia oírlo, pero se apoyó en el pecho de Francisco y se hizo la comprensiva.—Tampoco hay que enojarse, al final, a la señorita Acosta solo le importa demasiado el título de la señora de la Cruz, hay que entenderla un poco —Mónica habló con cuidado, sus ojos se humedecieron. —Pero es que ustedes ya están divorciados, y ella... ¿cuándo parará de molestarnos?La palabra «divorciados» le inquietó a Francisco.Se tensó de repente y retiró la mano, desabrochando los dos botones de la camisa con una sol
Al despertarse por la mañana, con la almohada mojada de nuevo por las lágrimas y los ojos enrojecidos e hinchados, se levantó de la cama y encendió el celular.En estos días, ella había estado desconectada del celular, porque estaba muy triste, y no quería prestar atención a nada del mundo de fuera. Una vez encendida, el tono de mensaje de texto sonó, era de la funeraria para instarla a ir a hacer los trámites.Entonces recordó que, aunque las cenizas de Sonia habían sido enterradas, aún quedaban muchos trámites y certificados pendientes.—Bien, pues después de terminar todo eso, podré dejar este sitio.—Sonia, te echo mucho de menos.Nieves apretó el colgante en su pecho mientras las lágrimas volvían a caer.También se había esforzado mucho por no estar tan triste porque Sonia estaba preocupada por ella antes de morir, ella temía a que lo pasara mal.Pero sus esfuerzos habían fracasado y era imposible que no estuviera triste, solo de pensar en su hija le daban ganas de llorar.Su bebé
En cuanto al resto, no lo quería, no lo necesitaba, ni le importaba.Lloró tanto que sus ojos estaban doloridos.Al salir del tanatorio, con el sol dándole directamente en la cara, Nieves se sintió, entonces, como si aún estuviera viva.Echó la cabeza hacia atrás y miró hacia la luz del sol, y mientras la observaba, las lágrimas volvieron a deslizarse por las comisuras de sus ojos.—Sonia, te he echado mucho de menos.—Sonia... mi Sonia.Aferrando con ambas manos el colgante que contenía las cenizas de Sonia, se agachó y dejó escapar un sollozo.Aunque se había advertido a sí misma una y otra vez que Sonia quería que tuviera una buena vida, no podía evitarlo, simplemente no era tan fuerte.Llorando a moco tendido, se levantó del suelo con dificultad, caminando como un zombi, se dirigió hacia la antigua casa de su familia.Era lo único que le habían dejado sus padres antes de fallecer, una vieja casa de apenas sesenta metros cuadrados, ni siquiera tan grande como uno de los cuartos de b
Lo único que Nieves podía pensar ahora mismo era que una mirada más al hombre que tenía delante le sentaría mal, y una mirada más sería una falta de respeto a Sonia.Aprovechó el silencio del hombre para abrir la puerta de su casa y entrar directamente, y para expresar su fastidio interior, ¡Nieves dio un portazo fuerte!Luego se volvió y vio la foto en blanco y negro sobre la mesita.Sonia salía con una enorme sonrisa.Esa foto fue tomada en el día de los niños, en ese día, en el jardín de infancia se realizó un concurso y obtuvo un muy buen lugar, por lo que estaba muy feliz y sonrió muy alegremente.Nieves eligió esta foto a propósito, quería que su hija estuviera así de feliz todo el tiempo.—Sonia.Nieves se deslizó por la puerta, con las manos tapándose la boca mientras las lágrimas no hacían más que caer.—Nieves, me da igual a qué clase de juego intentes jugar, Sonia es mi hija y no te está permitido destrozarla así como así, ¡y mucho menos decir que está muerta! En cuanto a la