Lo único que Nieves podía pensar ahora mismo era que una mirada más al hombre que tenía delante le sentaría mal, y una mirada más sería una falta de respeto a Sonia.Aprovechó el silencio del hombre para abrir la puerta de su casa y entrar directamente, y para expresar su fastidio interior, ¡Nieves dio un portazo fuerte!Luego se volvió y vio la foto en blanco y negro sobre la mesita.Sonia salía con una enorme sonrisa.Esa foto fue tomada en el día de los niños, en ese día, en el jardín de infancia se realizó un concurso y obtuvo un muy buen lugar, por lo que estaba muy feliz y sonrió muy alegremente.Nieves eligió esta foto a propósito, quería que su hija estuviera así de feliz todo el tiempo.—Sonia.Nieves se deslizó por la puerta, con las manos tapándose la boca mientras las lágrimas no hacían más que caer.—Nieves, me da igual a qué clase de juego intentes jugar, Sonia es mi hija y no te está permitido destrozarla así como así, ¡y mucho menos decir que está muerta! En cuanto a la
—¿Qué has dicho?Francisco tenía cara de pasmado, hacía días que no veía a Sonia, y tampoco la había visto la última vez que había ido a ver a Nieves.Cuando recordaba esa llamada de la funeraria, inexplicablemente se inquietaba un poco, aun sabiendo que esa era la táctica de Nieves, sintió un poco de pánico.—Fran, no te preocupes, la señorita Acosta solo está actuando para que caigas en su trampa, no hará daño a Sonia, pero ¿dónde escondería a Sonia, le queda familia?Mónica se adelantó y acarició suavemente el pecho de Francisco, tranquilizándole.¿Familia?Francisco pensó inmediatamente en Marcos, ¡y en el cheque anulado!Era un puto adicto a las apuestas. Hará cualquier cosa por dinero. Si Sonia estaba realmente en sus manos, estaría en peligroso.—Vamos al aeropuerto.Francisco apartó a Mónica con una mano y salió.En cualquier caso, Sonia se apellidaba de la Cruz, era su hija, ¡y él nunca permitiría que se echara a perder su linaje!Sí, eso era.En el momento en que salió por la
—Fran, ¿qué... estás haciendo?Mónica se acercó trotando y detuvo a Francisco, que estaba a punto de adelantarse, y lo miró con cierto reproche.—En cualquier caso, la señorita Acosta es una mujer, ¿cómo pudiste?Se volvió y se agachó para intentar ayudar a Nieves a levantarse del suelo.Todo lo que Sonia quería antes de morir era que su padre estuviera con ella unos días, pero esta mujer había estado acaparando a Francisco todo el tiempo, incluso arrastrándolo a pasar su aniversario la noche en que Sonia fue hospitalizada.Solo ver a esta mujer hizo que Nieves recordara la tristeza de Sonia en la noche que murió, ¡cuando miles de fuegos artificiales florecieron solo para ella, su hija se estaba muriendo!—¡No me toques! ¡Me das asco!Nieves se sacudió la mano y, con todas las fuerzas que pudo reunir, se puso en pie.Miró a Mónica fríamente, como si estuviera mirando basura.Antes, Nieves nunca había culpado a Mónica de nada, siempre había pensado que la culpa era solo de Francisco, pe
Pasara lo que pasara, ¡nunca permitiría que su hija siguiera viviendo con una mujer así!—¡Sonia está muerta!—¡Murió, mientras besuqueabas a esa mujer, mientras lanzabas fuegos artificiales por toda la ciudad para ella, mi Sonia, tu hija, murió porque no tenía dinero para la operación! ¡Murió!Nieves luchó violentamente por liberarse, las lágrimas resbalando por las comisuras de sus ojos, cada palabra era una acusación y más tristeza en su corazón, también era la desesperación de una madre, la ira de una madre y la impotencia de una madre.Sacudió a Francisco con todas sus fuerzas y se agachó, tratando de recoger el marco del suelo, el afilado cristal le atravesó la palma de la mano y goteó sangre, pero a Nieves no le importó.Con desgana, se limpió la sangre de las manos en el cuerpo, levantó con cuidado la foto arrugada y siguió limpiando la suciedad en ella.—Tú...El corazón de Francisco, de repente, se hundió, e incluso sintió vagamente como si algo se hubiera derrumbado.—Señori
La lucha anterior ya había agotado sus fuerzas, así que ahora, aunque tuviera más injusticias en el corazón, no podía luchar en absoluto, y solo podía permitir que Pedro la levantara del suelo y la metiera en el coche.Durante todo el proceso no mostró señal de resistencia, se limitó a sujetar la foto arrugada en la mano con mucha fuerza.Su Sonia, pobre niña, no había tenido ni pizca de amor paternal en los pocos momentos que llevaba en el mundo, ni siquiera había recibido un achuchón, y ahora que estaba muerta, ¡tenía que ser tan humillada por ellos! ¡Qué gentuza!En el hospital.—Fran, estoy muy bien, solo me he roto un poco la piel, será mejor que te vayas a casa, no creo que la señorita Acosta esté en un estado muy estable ahora mismo, y estoy un poco preocupada por Sonia. Sabes que los adultos no deberían involucrar a sus hijos cuando cometen errores, y Sonia es tu hija.Mónica suspiró y bajó los ojos con una pena indescriptible.No podía evitar odiar la sola idea de que Francisc
Pero ahora, viendo en lo que se había convertido, el pecho de Francisco estaba apretado por el dolor.—Señorita Acosta, no diga eso, Fran y yo no somos lo que usted piensa. —Mónica enrojeció e inconscientemente se agachó detrás de Francisco: —Nosotros... no...—Moni y yo estábamos enamorados, tú fuiste la que intentó con todas sus fuerzas tener un hijo para tenerme atado, y ahora no solo no sabes ser la señora de la Cruz, sino ni siquiera ser una madre.—¿Dónde diablos está Sonia? Entrégamela y no me hagas enojar.Francisco hizo una mueca, con su gran cuerpo frente al de Mónica, temeroso de que esta pudiera resultar herida de algún modo.Era un pequeño gesto subconsciente que no mentía, y los pequeños gestos subconscientes así eran los más reveladores, para que Nieves entendiera que realmente quería a Mónica y no a ella.Incluso Sonia se convirtió en una víctima inocente porque no la quería.—Está muerta.Los ojos de Nieves bajaron al constatar una vez más con calma este hecho.Sonia e
—Soy la madre de Sonia, nadie en el mundo la quiere más que yo, ¡cómo podría decir que está muerta si no lo estuviera! ¡Preferiría que fuera yo quien muriera!Ira y desesperación era probablemente lo que sentía Nieves en estos momentos.Tal vez porque la desesperación y la locura en los ojos de la mujer eran demasiado reales, la mente de Francisco también vaciló.—¿Cómo ha ocurrido esto...?—¿Por qué no? ¿Tú qué sabes? ¿Alguna vez has amado a Sonia? ¿Alguna vez has tenido a Sonia en tu corazón? Tiene cáncer, ¡cáncer óseo! Su único deseo era poder tener a su padre con ella en sus últimos días, pero ¿y tú qué has hecho? ¡Te estabas divirtiendo con esta mujer mientras se moría!Nieves miró al hombre despreciable que tenía delante con los ojos desorbitados por un odio feroz.Le podían quitar a Francisco, lo podía perdonar, pero ¿por qué? ¿Por qué robarle el papá a Sonia en sus últimos días? ¿Por qué hacerle perder su última esperanza?Su Sonia, la mejor y más educada niña del mundo, cuando
Ladeó la cabeza, tratando desesperadamente de contener las lágrimas, no quería que cayeran, y finalmente miró a Francisco: —¿No me crees? Ven conmigo, te llevaré allí, quiero que lo veas con tus propios ojos, ¡para que lo creas!—¡Nieves, si intentas mentirme, no les perdonaré ni a ti ni a Marcos!Marcos era el último familiar de Nieves en el mundo y su único punto débil, y Francisco siempre había sido astuto que sabía cómo inquietarla.Era una pena que no viera los cambios de Nieves, pues ya no le importaba su tío, ya no le importa una mierda desde hace tiempo.¡Ojalá Marcos muriera ya!Sin siquiera mirar a Francisco, Nieves le llevó directamente al colegio de Sonia, a su clase de dibujos, e incluso a su tienda de chucherías favorita, y a su parque de atracciones favorito, y finalmente de vuelta al parque del chalet.En ningún lugar había rastro de Sonia, esta era la primera vez que Francisco estaba tan cerca de la vida de Sonia, y sin embargo, en estos lugares donde Sonia solía pasar