Capítulo 13
Al despertarse por la mañana, con la almohada mojada de nuevo por las lágrimas y los ojos enrojecidos e hinchados, se levantó de la cama y encendió el celular.

En estos días, ella había estado desconectada del celular, porque estaba muy triste, y no quería prestar atención a nada del mundo de fuera. Una vez encendida, el tono de mensaje de texto sonó, era de la funeraria para instarla a ir a hacer los trámites.

Entonces recordó que, aunque las cenizas de Sonia habían sido enterradas, aún quedaban muchos trámites y certificados pendientes.

—Bien, pues después de terminar todo eso, podré dejar este sitio.

—Sonia, te echo mucho de menos.

Nieves apretó el colgante en su pecho mientras las lágrimas volvían a caer.

También se había esforzado mucho por no estar tan triste porque Sonia estaba preocupada por ella antes de morir, ella temía a que lo pasara mal.

Pero sus esfuerzos habían fracasado y era imposible que no estuviera triste, solo de pensar en su hija le daban ganas de llorar.

Su bebé
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