Capítulo 48 – Pasos hacia la luzLa mansión, sumida en la quietud de la noche, parecía un refugio ajeno al caos que Isabela llevaba consigo. En la habitación, ella permanecía sentada en la cama, abrazando sus piernas contra su pecho, mirando al vacío. Gabriel dormía cerca, su respiración tranquila, pero su cuerpo parecía estar siempre alerta, como si, en algún rincón de su alma, sintiera la lucha interna de Isabela, incluso en sueños.Los recuerdos seguían acechándola, implacables. No importaba cuán fuerte intentara bloquearlos, siempre regresaban cuando cerraba los ojos. La imagen de su pasado, de sus sufrimientos, se repetía en su mente como una pesadilla interminable.Suspiró profundamente y, a pesar de la tentación de rendirse en la oscuridad de sus pensamientos, desvió la mirada hacia Gabriel. Su rostro estaba relajado, una imagen de paz que contrastaba con la tormenta interna que ella sentía. Verlo allí, tan cercano, tan firme, le dio un atisbo de calma. A pesar de todo lo que h
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