Samuel, ajeno a la tensión entre ellos, los tomó de las manos a ambos.—Vamos, no quiero que nos perdamos las actividades.Eliana intentó soltarse, pero Samuel la miró con ojos brillantes.—Por favor, Eli.Ella suspiró y cedió. No podía negarle nada.Aun así, mientras Samuel los guiaba entre la multitud, su mente solo repetía una cosa:"¿Cómo terminé aquí, otra vez, a su lado?"Al cabo de un rato, una maestra se acercó con una gran sonrisa.—¡Familia de Samuel! Qué gusto verlos juntos. Vamos, tomen asiento para la actividad de pintura en equipo.Eliana sintió el peso de la mirada de José Manuel sobre ella.Y sin más opción, se dejó guiar hasta una mesa, con Samuel en el medio.Al sentarse, pudo sentir la tensión palpable en el ambiente. Samuel estaba emocionado, ajeno a todo lo que ocurría entre los dos adultos a su lado.Eliana, por otro lado, apenas podía respirar con normalidad.No era justo.No era justo que José Manuel estuviera ahí, compartiendo un momento tan íntimo con ella y
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