ANDY DAVISEl nombre de Rachel Monroy se convirtió en una espina clavada en mi mente. Lo intenté. Intenté no pensar en ello, intenté fingir que no me importaba, pero sabía que Damián la había mencionado, no solo para molestar a Bastián, sino también para clavar la duda en mí. Ese hombre no hacía nada de manera casual. Cada una de sus palabras tenía una intención. —Andy, Rachel Monroy no es nadie —dijo Bastián molesto. Entonces levantó sus ojos avellana hacia mí. A diferencia de otras veces, parecían hostiles y fastidiados. Sintiendo mi molestia, caminó hacia mí, posando ambas manos en mis hombros—. Rachel solo está vinculada a una deuda que tenía. Me ayudó a que su padre me diera mucho dinero, ¿entendido? Eso es todo. Esa es la deuda que he podido saldar con el dinero del caso que gané. Ahora soy un hombre libre y no hay motivo para volver a pronunciar su nombre.»Por favor, no dejes que Damián arruine todo, más de lo que ya ha hecho. Solo… recuerda lo felices que éramos juntos, cuan
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