✧✧✧ Dos días más tarde. Esa mañana en Nápoles, Italia. ✧✧✧ El taxi se detuvo frente a la imponente mansión bajo el sol del verano. Marina Davis, bajó del vehículo, ajustándose la blusa color crema, que llevaba sobre ese pantalón de mezclilla. Pagó al taxista y se quedó un momento frente a la puerta principal. El mayordomo la recibió casi de inmediato. —Bienvenida, señorita Davis. Pase, por favor, la señorita Cárter la espera —dijo el mayordomo, con voz calmada, haciendo un gesto para que entrara. Marina cruzó el umbral. El aire dentro de la mansión era fresco, un alivio frente al calor exterior. Sus tacones resonaban en el mármol pulido mientras seguía al señor mayor. Finalmente, llegaron a un salón de estar. Ahí, sentada en un sofá de cuero blanco, estaba Kathia. Su amiga sostenía una taza de té helado entre las manos, pero su mirada estaba perdida en la nada. —¡Kathia! —exclamó Marina con una sonrisa, acercándose rápidamente. Kathia levantó la vista, y aunque intentó s
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