Azzura—Mírame. —Lo hago porque, si no, insistirá—. Puedo leerte.«No caigas, Azzura. Tienes que salir, apártate de él».—Biondo Diavolo, hemos follado. —No reconozco mi voz.Baldassare saca su pene, y no soporto la horrible sensación. Tengo ganas de pedirle que entre, que me haga suya una vez más.—No seas ridículo. —Retomo la palabra para apagar mi cerebro—. No soy tuya, ni tu mío. —Cierro las piernas y me bajo del escritorio.Las emociones me superan y disimulo buscando mi ropa en el suelo. Por una m*****a vez quiero romper las lealtades. Olvidar que es mi enemigo. Esconder en mi caja fuerte del cerebro el deber.Al mirarlo a sus ojos verdes, no veo peligro. Solo deseo ser suya sin escondernos. Pero mi sangre no lo permitirá. Lo matarán por el simple hecho de posar sus ojos en mí.—Mientes de espanto. —Me giro con la ropa en mano—. Recalco, eres mía, y si vuelvo a ver a ese tipo de cabello multicolor sobre ti, lo mataré. —Guarda su pene flácido, y miro hacia otro lado.No puedo irme
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