Elizabeth.Después de esa velada inolvidable qué pasamos, Alex y yo regresamos a casa, sólo dormiríamos unas pocas horas, y al día siguiente por fin nos casaríamos, haciendo realidad uno de los sueños más importantes en nuestras vidas. Parecíamos dos adolescentes, los cuales no querían separarse ni un solo momento, no obstante, debíamos hacerlo, pues si no descansábamos, los estragos del desvelo serían más que evidentes al momento de la boda, que seguramente sería maratónica, porque conociendo al abuelo Harol, esta seguiría todos los protocolos de etiqueta, tanto en la ceremonia como en la fiesta. Me levanté muy temprano, y a pesar de haberme desvelado, no me sentía cansada, por el contrario, una energía luminosa se reflejaba en mi rostro. Después de desayunar, mi abuela, la señora Lu y Alexa la estilista, subieron a mi habitación para prepararme para la boda. Mi vestido de novia estaba listo, lucía en su máximo esplendor, con los arreglos que le habían hecho, se veía muy hermoso, tal
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