El vino en la copa ya no estaba frío, había alcanzado la temperatura ambiente.Thiago bebió todo el contenido de un trago, mientras la imagen de Aitana alejándose con determinación cruzaba por su mente. Sus labios fríos se tensaron imperceptiblemente.¿Era Yaritza realmente ese tipo de persona? En sus recuerdos, ella era pura e inofensiva; Miguel era el villano, y ella la inocente. Se levantó y, antes de marcharse, su mirada se posó en el vestido arruinado. Lo recogió, sus largos dedos rozando los cortes limpios hechos con tijeras, mientras un destello cruzaba sus oscuros ojos.Sabía perfectamente que Miguel era el responsable. Pero no podía actuar contra él ahora, no quería que los seres queridos de Yaritza sufrieran daño. Esta vez, se permitiría ser egoísta. Compensaría a Aitana de una manera que ella pudiera aceptar....Cuando Aitana regresó al salón, notó un ambiente extraño. La gente se agrupaba en pequeños círculos, murmurando entre sí. En el centro, varios hombres estaban compl
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