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223 chapters
221
Débora movió los hombros y no respondió. Se colocó al lado de Jorge, frente al juez con la cabeza baja. Oyó como este empezaba a hablar, apenas entendía lo que decía, sólo cuando se acercaron Daniel y Lisbeth y escuchó su nombre prestó atención, respondió con un escueto si consiento a la pregunta de rigor. No quería dudar, y no lo hizo. Jorge también respondió sí y la ceremonia concluyó. Ya estaban casados. Los invitados aplaudieron y Jorge la tomó en sus brazos para besarla, se dejó llevar, pero no respondió al beso. El juez les pidió que lo acompañaran a una mesa retirada y les mostró los papeles que tenían que firmar. Jorge lo hizo primero, seguido de Lisbeth, Daniel tomó la pluma de la mano de su hermana y firmó. Luego la miró a los ojos y con una mirada le indicó que se acercara, al darle la pluma sus manos se rozaron, la de ella temblaba tanto que no pudo sujetarla y cayó encima de la mesa. Dan la recogió y volvió a dársela acompañando su mano hacia el lugar donde tenía q
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222
Dan no lo siguió, prefirió socorrer a Débora que estaba en el suelo ya sin sentido, la bala había entrado por la espalda, usó lo único que tenía a mano para presionar la herida y evitar más pérdida de sangre y que no era otra cosa que la chaqueta de su esmoquin, en bastante mal estado después de la pelea. Su madre había aprovechado ese tiempo para llamar a una ambulancia desde el teléfono fijo que había en el invernadero. Luego, cuando Jorge ya había huido dio parte a la policía. Nada más colgar cargó en brazos para tranquilizar al pequeño David que se había refugiado entre sus piernas y no paraba de llorar. Lisbeth estaba en trance…, apoyada junto a la pared observaba la escena como si no fuera con ella. Los ojos fijos en Débora que se desangraba en el suelo víctima de una bala que había de ser para… había de ser para… para ella. ¡Dios! Con lo mal que se había portado con su cuñada y esta no había dudado ni un segundo en detener un disparo para salvarle la vida…Recordó las duras p
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EPILOGO
-¡Joder! Dios, ¡maldita sea! – se escuchó por enésima vez en pocos minutos - ¿Por qué cojones tardan tanto?-¿Quieres hacer el maldito favor de calmarte Dan? O vas a infartarte y pasarás tu Luna de Miel en la UVI del hospital – Advirtió Mike medio en broma, pues, aunque bromear con una enfermedad no era demasiado correcto, entendía que, por su constitución y estado físico, su amigo estaba bastante lejos de ser candidato a s-¿Te parece poco haber esperado más de cuarenta minutos a que llegara Débora?-Si tenemos en cuenta que esperaste más de treinta año por ella ¿Que son cuarenta miserables minutos? – prosiguió mofándose Mike.-Pues eso, cuarenta interminables minutos en los que pensé de todo, con la racha que hemos llevado estos últimos tiempos, tengo derecho a tener miedo. Bufó con cara de pocos amigos.-Pero la espera valió la pena o no – lo animó su compañero mientras le daba un suave toquecito en el hombro.Y tanto que valió la pena, ¡Dios! O quien fuera, si las Moiras [i] o las
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