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84 chapters
Descontrol de emociones
Todo el equipo de Virtudes la observó con desconcierto como Ileana al grupo para salir corriendo en una dirección desconocida, porque si ellos estaban en ese círculo era para protegerla. Además, lo más terrible es que habían perdido el rastro de la vampiresa por estar luchando contra la horda de vampiros y además, protegiendo a la joven novata.—¡¿Ileana, a dónde vas?! —gritó Raziel, preocupada por lo que fuera a pasar con la joven, pero no tuvo tiempo de nada más, un vampiro la atacó y tuvo que concentrarse en esquivarlo para no morir entre sus garras, pero luego había uno más y ella se sintió acorralada, aún así lanzó un ataque con su látigo bendito, ese que guardaba solo para ocasiones puntuales.La rubia no pudo contraatacar, porque pronto un golpe sincronizado mandó a volar a las violentas criaturas. Raziel volteó a ver hacia su derecha, se trataba de Jofiel a quien ella levantó el pulgar y ambos sonrieron.Al otro lado estaba Daniel, quien la veía sonriente mientras mantenía la p
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Pecado y Virtud en colisión
Antonella no esperó más alguna respuesta de Ileana y la abofeteó tan fuerte que cayó de costado, lo cual solo provocó que su sangre hirviera a su límite y se levantara para amenazarla con sus ojos encendidos gracias a la magia que había en ella.—¡Buen acierto, Antonella! —exclamó la morocha—, entre las tres la acabaremos —dijo mientras se acariciaba las manos para prepararse mentalmente y sin más se aproximó a Ileana con su garra lista para lastimarla, pero la joven con un reflejo rápido la tomó de la muñeca, impidiendo su ataque agresivo, lo cual hizo sobresaltar a la vampiresa.Por su parte, la rubia solo se limitaba a observar, hasta que llegaron las demás a ver qué ocurría.—¡Suéltame ahora! —la fuerza de Ileana era descomunal, tanto que le rompió el brazo a la vampiresa que retrocedió entre quejidos de dolor.Hasta la misma Ileana se sorprendió de aquello y no pudo evitar quedarse absorta en su propia mano, pero no tenía tiempo para meditar en su propia fuerza, porque una corrie
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¡Esto es el fin!
La tensión acrecentaba y el ahogamiento también. Los oídos de Ileana captaron un sonido igual a un silbido agudo ¿Acaso se iba a quedar sorda antes de que la vampiresa le diera respuesta? —¿Y por qué debería decirte algo que me pidas? No tengo ninguna razón para considerarlo. Solo sé que te tengo mucho rencor por ser como una piedra en el zapato —Antonella se encogió de hombros y sonrió con socarronería. El corazón de Ileana comenzó a latir muy rápido, no sabía si era por ansiedad o porque sentía que la vida quería abandonarla en cualquier momento. Ahí en su lucha por respirar, a la joven se le ocurrió decir una última cosa. —Si me dices, te daré la magia… Es tuya —intentó persuadir, pero la pelirroja se rió con ironía y apretando los labios. —No creas que caeré con eso, tonta. Además, en cuanto te aniquile la volveré a tener de todos modos. Yo salgo ganando —respondió con una seguridad y frialdad que le dio escalofríos a Ileana—. Pero sabes… Me siento generosa y antes de ponerle f
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Epílogo
Allí, en lo recóndito de un bosque, el frío reinaba entre los pinos y arbustos. A penas la luna colaba sus rayos por entre las ramas, pero la espesura de ese lugar por poco lo impedía por completo. Entre matorrales que se habían quebrado por la fuerza de gravedad de un cuerpo que se estrelló de manera estrepitosa, como si se tratara de un meteorito caído del espacio exterior, las vibraciones de energía se habían magnificado; esto atajo a un par de individuos, que con sigilo fueron a investigar de que se había tratado tanta algarabía. —Rudi… Te dije que trajeramos más gente, no sé, podría tratarse de algo malévolo —se quejaba una voz femenina, cuya apariencia no se dejaba ver por tanta oscuridad. —¡Oh, por favor, Orfi! ¿Qué puede ser más temible que nosotros? No por nada vivimos aquí. Nadie quiere meterse con los nuestros si es que tienen algo de inteligencia —El individuo rodó los ojos, esos que centelleaban un poco con el reflejo de la luz lunar. —Bueno, sí… Pero es que nadie se a
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