Hunter Después de atender mis necesidades, salí al pasillo, listo para comenzar el día. No había tenido un buen descanso; la noche anterior, al hablar con Nieves sobre lo sucedido con Leah, ella mostró comprensión y nos quedamos conversando un buen rato en su habitación. En un momento, Nieves se acomodó en su cama mientras continuábamos la charla, y al quedarse dormida, me levanté del pequeño sillón donde estaba sentado, la arropé, le besé la cabeza y salí a mi habitación. Sin embargo, no logré dormir bien, principalmente porque ella no estaba a mi lado. ¿por qué siempre sentía este nudo en el estómago cuando estaba cerca de ella? Nieves era solo una florista, ¿cierto? Alguien que no encajaba en mi mundo, alguien que no debía estar en mis pensamientos. Pero ahí estaba, justo frente a mí, haciendo que todo lo que intentaba negar se hiciera más real con cada mirada. No, no podía permitirme sentir más por ella. Eso sería un error. Al pasar junto a la habitación de Nieves, noté que la p
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