Una Luna Prohibida para el Alfa
Una misteriosa mujer árabe se presentó en el consultorio del cirujano plástico más afamado de Los Ángeles.
—Leonid Tarásov, debes venir conmigo, tu manada te necesita.
— ¿Te refieres al equipo de baloncesto de mi preparatoria? “Los lobos”, tenía años que no escuchaba referirse a nadie a la manada.
— ¡¿Qué?! No hablo de humanos.
La mujer se abalanzó sobre él y vio como una luz iluminaba el cuerpo de ambos.
Leonid gritó.
«Silencio humano, colabora con nuestra compañera» Exigió el lobo dentro de Leonid.
—¿Qué dijiste? —Preguntó Aisha sorprendida.
«¡Aún no te das cuenta, brujita. Puedes escuchar mi voz porque eres mía!»
Aisha abrazó a Leonid con entusiasmo, pero el hombre estaba asustado.
—Leonid, soy tu pareja destinada.
— ¡Perdón!
Leonid nunca imaginó que una consulta se convertiría en la escena de un incendio y en un abrir y cerrar de ojos sería secuestrado y llevado al bosque de Siberia.
“¡Diosa de la luna! ¡Lobo! ¡Mate! ¡Soy un Alfa! ¡Mi tío me quiere matar! Demasiadas cosas nuevas le vinieron a la mente”.
—¡No! ¡Solo quiero volver a mi vida con mi novia!