—Amelia POV—Después de que él se fuera, tenía la esperanza de que regresará. Cada cinco minutos me la pasé mirando a la puerta, pero él no volvió.—Déjate de ilusiones, Amelia. Él no te conviene para nada.Luego de regañarme y darme un recordatorio sobre qué debía hacer. Me voy a la habitación, pero luego recuerdo que la cocina había quedado un desastre. Regresé y comencé a limpiar todo, al terminar, volví a mi habitación. Me acerqué a la ventana y me quedé viendo el paisaje que tenía al frente, no sé por cuánto tiempo, pero así me quedo. Hasta que comencé a recibir mensajes de él. Eran mensajes cortos, pero que me hicieron sonreír.Al ver que ya era muy tarde, me cambié de ropa y me fui a la cama. Apagué todas las luces y me hice un ovillo en la cama para luego quedarme dormida poco a poco.Escuchaba como mi teléfono sonaba sin parar. A regañadientes lo tomo y contesto sin mirar quien era. Me sobresalto y me quedo sentada de golpe en la cama viendo mi teléfono. Había cortado la llam
Inconscientemente, hago lo que dice. Mi mente se nubla y queda en blanco.La manera en cómo me besaba y la manera en cómo me tocaba no me lo esperaba para nada, hacen que me pierdan en un mundo borroso. Uno donde no existe nadie más que nosotros.Él se aleja de la pared conmigo en brazos y me deposita en la cama con delicadeza. Deja de besarme para verme a los ojos.—Di que sí.Mi respiración estaba agitada. Mi pecho subía y bajaba con tanta rapidez. Mi garganta estaba seca y mis labios deseosos de él. Toda yo estaba deseosa por él.—Sí.Una sola palabra bastó para que él y yo, juntos, perdiéramos el control. Mi cuerpo se tensa un poco, porque es mi primera vez y él se da cuenta de ello, ya que deja a un lado la fuerza para ser reemplazada por la sutileza.—Tienes tiempo de arrepentirte.Menciona sobre mi cuello. Abro los ojos para verlo a la cara y darle una respuesta contundente.—Sigue.Tras decir eso comencé a ver como nuestras ropas se desaparecen poco a poco. Él no dejaba de dej
—Callum POV—Tenerla en mis brazos. Tocar su cuerpo. Besar, cada parte fue increíble. Pero, lo mejor de todo es tener toda ella.Cuando aceptó mi propuesta, me sentí extremadamente feliz. Por primera vez no pensé en mi propio placer. No. Esta vez solamente pude pensar en ella y su placer, porque su placer era mi placer. Fue una sensación extraña, pero agradable para mí.No pude dejar de pensar en que esta mujer será mi mayor perdición.Sus gemidos. Sus expresiones. Mi nombre ser pronunciado de sus hermosos labios. Me volvía loco. Me generaba una sensación de paz. Me estaba enamorando de ella. Esa era la verdad.Cuando se quedó dormida, fue inevitable mirarla. Detallar cada línea que conformaba su bello rostro. Sus labios finos y rosados eran muy tentadores. El largo de sus pestañas o sus finas cejas. Me iba a volver loco.Poco a poco me quedé dormido tras escuchar su respiración pausada, era la mejor música que mis oídos han podido escuchar a lo largo de los años.La manera en como el
—Amelia POV—Cuando sonó su teléfono y vi esa expresión en su rostro, decidí dejarlo a solas para que pudiera atender sin ningún problema. Comencé a recoger todos los platos para irme a la cocina y darle su espacio. Esperé un minuto, pero su expresión no dejaba mi mente.Si él quería tener una relación conmigo, aunque fuera solamente la de unos simples amantes, no quería mentiras y en el momento en que regresé y vi aquella expresión, sentí..., sentí miedo. Era la primera vez que lo veía colocar esa mirada en sus ojos. Era una mirada de odio, una de querer asesinar, una aterradora. Se podía ver como su pecho subía y baja con rapidez, era muy evidente que le estaba costando respirar. Quería acercarme desde un principio olvidándome del miedo que sentí por un instante y lo hice, pero escuchar el nombre de Nina me desanima un poco, porque era muy claro que había otra mujer en su vida y fue extraño sentirme celosa en ese momento.Hago caso omiso a mis pensamientos y a esa sensación de celos
Me acerqué a ella y sabía que todos me miraban fijamente, podía sentir el peso de sus miradas en mi espalda.—Nina O'Brien, me llamo Amelia O'Connor. Es un placer conocerte.—Señorita O'Connor, igualmente. ¿Qué hace aquí?—Por favor, no te levantes. Te lastimarás más y la idea es que te recuperes.—Se lo agradezco.Le dedico una dulce sonrisa y parece que eso la calma. Callum se acerca y se sienta al lado de su prima en aquella incómoda silla.—¿Por qué viniste?—Por dos motivos.—¿Cuáles son esos dos motivos?—El primero es que no tiene caso escondernos, te lo dije, quiero honestidad total entre nosotros.Las tres personas ajenas a nosotros dos, se miran entre ellos, sin entender.—Callum, ¿Son ellos de tu real confianza?—Lo son.—Talía también lo es.—Es bueno saberlo.—Opino lo mismo.Nadie parecía entender nuestra conversación más que nosotros dos. Él sonríe de lado y se apoya en la silla sin dejar de mirarme. Esa manera en como recorría mi cuerpo con su mirar hace que me tiemble
—Callum POV—Nina me ha dado su permiso para hacer lo que quiera con su familia. Sus palabras eran más que certeras, puesto a que no tenía pensado en ningún momento tener piedad con ellos y en especial con su padre.Ese hombre trabajaba en la empresa por ser hijo de mi abuelo. Tenía un alto cargo gracias al abuelo, pero no hizo nada más que abusar de su poder y volverse adicto a los juegos y a las mujeres. No le ha importado usarlas como si fueran simples objetos. No le importa nada en absoluto. El abuelo es quien se ha encargado de pagar sus deudas por los juegos.—Hermano, perdóname.—No tengo nada que perdonarte, Nina.—Sí, lo hay. Yo..., hay algo que no te he dicho.—¿Qué es?Ella duda un poco sobre si debía decirme o quedarse callada. Sabía que debía esperar pacientemente a que tomará la iniciativa, nada saldría bien si la obligaba a decirlo, por eso espero en silencio.—Prométeme que no vas a enojarte.Algo me dice que no será sencillo cumplir esa promesa. Siempre que me dice es
—Amelia POV—Esta mujer no es más que una infeliz descarada.—Imagino que tú eres la abusadora que se creía la reina de la escuela y fuera de ella, y más ahora que te ves vieja.—¿Me llamaste vieja?—Lo hice.—¿Cómo te atreves? Para tu información solamente tengo veintiséis años, aún soy joven.—Eso no es lo que aparentas. ¿Por Dios qué es eso?Me inclino un poco para dramatizar «lo vieja» que está. Hago un gesto de preocupación y me cubro la boca con una mano para hacerle una pequeña broma.—¿Qué tengo?Ella se mira en el espejo y frunce el ceño al no ver nada.—¿Estás segura de que tienes veintiséis?—¡Por supuesto que lo estoy!—Siento decirte que tienes tantas arrugas que creí que eras más vieja.—¡Tú...!Me acerco a ella y me miró al espejo, finjo revisarme el rostro en busca de arrugas y suspiro aliviada.—Y pensar que soy un año mayor que tú, al menos yo no tengo arrugas en mi bello rostro que me haga ver vieja como tú. ¿No lo cree?Ella se enfada y retrocedo un paso para despu
—Callum POV—Me dirigía a la habitación en la que Catalina sería internada para ver con mis propios ojos que tan cierto es lo temible que puede ser Amelia O'Connor.Caminé por el pasillo en total silencio y a pasos lentos. En aquellas sillas de espera se encontraba el esposo de Catalina y hermano de Nina. Él, al verme ahí, se coloca de pie rápidamente junto a su madre. Agacha la cabeza como sinónimo de sumisión, pero sabía quién era él realmente y que todo era una fachada para dejarlo volver.—Callum...—Escuché que Catalina sufrió un ataque hace poco, vine a ver qué tan cierto es eso.—Es verdad. Mi esposa fue atacada por otra mujer, aún no descubrió quien fue la responsable, pero haré que pague por lo que hizo.—No podrás con ella.—¿Qué?Que tonto fui. No pensé antes de hablar y ahora podía ver que esperaba una explicación de mi parte, pero será mejor ocultar su identidad. Tomé mi teléfono sin importarme que él se diera cuenta y envío un correo a Sebastián.De: Callum O'BrienPara: