Al salir hacia el estacionamiento, Aaron se encontró con Ryan y con Owen, quienes se hallaban entre los autos.—Mira quien apareció —se burló Owen.—¿Qué hacen aquí? —quiso saber Aaron, al notar que actuaban de forma sigilosa.—Tú nos dejaste aquí. Estamos sobreviviendo —respondió Ryan.El lobo apretó el ceño. Se percató que todos lo culpaban de traición.—Cuando llamé a esta manada antes de que llegáramos a Harrington, mi intención era que ayudaran a Maddox, porque no estaba bien cuando salimos de Sutton. Nunca imaginé que los tendrían en estas condiciones.—El alfa quiere enviarnos lo más pronto posible a la isla de Peaks, sin Alana. Ni siquiera ha comentado ese plan con ella.—¿Ella no sabe del traslado?—No. Ni sabe que el alfa la tomará como una segunda esposa. Dice que es una hembra alfa y que su puesto está a su lado, liderando la manada.Aaron se alarmó por aquella noticia. Si bien se había enterado que algunos alfas tenían a dos o tres esposas con la finalidad de tener más hi
Antes de marcharse, Aaron le facilitó a Ryan su teléfono móvil para que se comunicara con Kurt en Sutton.El lobo le informó que se les estaba haciendo difícil moverse por la isla, ya que había sido tomada por la policía del condado. También había presencia de militares, quienes averiguaban sobre la muerte de los mercenarios.A pesar de esa situación, los lobos pudieron recorrer la zona de la cueva sellándola al aplicarle puntos de soldadura a la puerta, pero al sumergirse en la montaña encontraron una segunda entrada oculta en una grieta, mucho más pequeña que la anterior.Esa se encontraba cerrada con gruesos candados y no se escuchaban ni olían vampiros en las cercanías, pero en los alrededores hallaron pruebas de que allí habían llevado animales.En algunos árboles se veían atadas cuerdas y se divisaban estiércoles de vaca, caballo, cabras y hasta de gallinas diseminados en los alrededores.Pero lo que les resultó más alarmante, fueron las garras marcadas en la piedra de la entrad
Ryan ayudó a llevar a la cocina los utensilios usados durante la merienda. Se emocionó al ver allí a Casey, que daba instrucciones a la cocinera de lo que debía preparar para la cena.Ella notó su presencia, captaba su cercanía gracias a su intenso aroma. Eso la inquietaba, aunque procuraba ocultarlo.Él, sin embargo, no disimulaba su interés por ella. Se aproximó con lentitud mientras esperaba a que terminara la conversión para hablarle.—Hola —saludó él cuando Casey se encontró sola.—Hola —respondió la loba con cierta timidez.—Cumples muchas funciones en esta casa, desde estar pendiente de los niños hasta ocuparse de la limpieza y la comida.—Es parte del trabajo que nos corresponde como hembras de la manada.—¿Y no haces otras cosas? ¿Cómo divertirte, estudiar u ocuparte de algo que te distraiga?Ella sonrió con pesar.—Me distraigo con los quehaceres, es entretenido.Él asintió, creyendo descubrir lo que sucedía. Esa mansión parecía haberse detenido en el tiempo. Vivían en la ép
Ryan y Alana encontraron a Owen en la sala jugando videojuegos con Neris y Logan y con las gemelas Joline y Jodie. Lo tomaron por un brazo y se lo llevaron arrastras hacia la terraza para contarle lo sucedido con Eric.—Podemos decir que intervine uno de los teléfonos de la casa para hacer la llamada —prepuso Owen.—Esta gente debe tener las comunicaciones controladas, descubrirán fácil que nunca nos comunicamos con Sutton a través de los teléfonos fijos de la mansión —dedujo Eric.—¿Y si decimos que le quitamos el móvil a Casey y de allí hicimos la llamada? —propuso Alana.—No vamos a meter a Casey en esto —sentenció Ryan con determinación, eso molestó a Alana.—¿Por qué, es una forma de salvarnos?—A Casey no la vamos a involucrar y punto —dijo con mayor firmeza, irritando a la loba y confundiendo a Owen.Alana estaba a punto de rebatir sus palabras cuando de pronto apareció Armand con Eric y con dos de sus guardias.—Mi hijo acaba de informarme lo que ustedes averiguaron de Sutton
Alana y todos los humanos que se encontraban en esa mansión se reunieron en la habitación que le cedieron a George y a su hijo.—No debieron ofender al alfa mientras nos hallábamos bajo su techo —se quejó George.—Él tiene la culpa por la forma en que nos trata y nos engaña —rebatió Alana.—Aunque tenga la culpa, debieron medirse. Ahora de seguro nos sacará mañana mismo de esta casa —dedujo el hombre.—¿A dónde iremos? —quiso saber Neris.—El alfa quiere llevarnos a la isla de Peaks, donde tiene una casa.Neris y Logan compartieron una mirada incómoda.—¿Vamos a viajar en avión otra vez, papá? —quiso saber Keenan.—No lo sé, hijo. Mañana nos dirán —respondió George, tratando de calmar la agitación de su hijo.Keenan, al sentir los nervios de los otros, se inquietaba también.—Yo no pienso irme de aquí sin Maddox —dictó Alana.—Tú no vendrás con nosotros, hermanita —aclaró Ryan con tono irónico y caminando de un lado a otro con nerviosismo.—¿Cómo que no iré con ustedes? —preguntó la l
Ryan logró salir de la habitación de Casey sin que lo descubrieran por las cámaras de seguridad. Una de sus mejores habilidades era pasar desapercibido. Se le daba bien esconderse y ser discreto.Al llegar a la habitación de su padre, el resto de la familia se encontraba sumido en la incertidumbre.—¡¿Qué pasó?! —quiso saber Alana al correr hacia él.El hombre sacó del bolsillo trasero el papel que le había dado Casey.—Tenemos una dirección y un teléfono. Podemos contactar esta noche al amigo de Maddox y prepararlo para nuestra llegada.Ella le arrancó el papel de las manos para leerlo, demostrando ansiedad.—Tenemos que sacar a Maddox —dictó la loba.Ryan sacó la medicina y la jeringa.—Denisse dejó esto para ti. Dice que tú sabes para qué usarlo.Alana tomó el frasco con sumo cuidado y sonrió.—Esto podría despertar a Maddox —expuso con los ojos brillando por la emoción.—Aunque lo despertemos, será muy difícil sacarlo de la habitación sin que lo noten las cámaras de seguridad —exp
Kyle no preguntó nada más, solo acordó con Ryan viajar lo más pronto posible a Portland para ayudarlos a salir de la mansión.Dispusieron que el grupo de humanos huyera por la montaña con Casey mientras Ryan y Alana entraban en la habitación donde se hallaba Maddox para despertarlo. Todo eso debía ocurrir en el momento exacto en que Kyle estuviese afuera.Él iba a generar una especie de caos en la entrada de la mansión que obligaría a la guardia de Armand a encargarse del asunto dejando la casa sin vigilancia. Tendrían tan solo unos minutos para escapar de aquel lugar antes de que el alfa se percatara lo que sucedía.Se prepararon sin que el resto de los habitantes de la mansión sospechara lo que estaba por ocurrir. Cuando Kyle les informó por mensaje de texto que ya se encontraba afuera, ellos ocuparon sus posiciones.—No se detengan hasta llegar a la camioneta que Kyle estacionó a varios metros de la salida lateral —ordenó Ryan a Owen—. Apenas todos hayan subido, te los llevas sin m
Los lobos retrocedieron y bajaron el rostro con sumisión. La fuerza de autoridad de aquel macho alfa era superior a la de su líder.—¡Fuera de aquí! —exigió él con furia, viéndolos correr para alejarse.Al entender que el peligro dejaba de rondarlos, Alana se acercó al lobo.—Maddox, ¿estás bien? —preguntó tomándolo por un brazo.Su contacto lo estremeció. Él enfocó su atención en ella, la loba no pudo evitar observar dominada por la impresión sus ojos enrojecidos.—¿Qué ocurre afuera? —quiso saber él, al escuchar disparos y gritos.—Tu amigo Kyle hace un alboroto para llamar la atención de los guardias de tu padre y así darnos oportunidad para rescatarte y escapar de aquí. Armand te sedó y encadenó a esta cama desde que llegamos de Harrington y no nos permitía venir a verte.—Quiere tomar a mi hermana como su hembra —completó Ryan para pinchar más la paciencia del lobo—. Y a nosotros nos va a exiliar a la isla de Peaks para que no lo molestemos, ignorando todo lo que está pasando en