CURVAS DE INFARTO. CAPÍTULO 17. Una decisión difícilElías estaba recargado contra su auto, con los brazos cruzados y esa sonrisa en la cara que siempre le disparaba el corazón sin que pudiera evitarlo.—No me llamaste —dijo él, mirándola con intensidad y Chloe suspiró.La verdad era que si no hubie
CURVAS DE INFARTO. CAPÍTULO 18. Pelear por míElías miró a Chloe con los ojos entrecerrados, claramente preocupado. Su expresión no era de incomodidad, sino de una especie de resignación que no podía controlar.—No puedes hacer esto, Chloe —repitió con voz grave, como si de alguna manera fuera un co
CURVAS DE INFARTO. CAPÍTULO 19. Un cambio de campañaLa asistente de la diseñadora la miró con una expresión amable, como si fuera una de esas personas a la que estaba muy emocionada de ver.—La diseñadora está esperándola, señorita Chloe. Quiere hablar con usted —dijo, mientras le indicaba con la m
CURVAS DE INFARTO. CAPITULO 20. Una oportunidad diferente.Chloe se sonrojó mientras su mirada se cruzaba con la de Elías, sintiendo que su corazón latía demasiado rápido, pero fue así con cada uno de los vestidos que se probó. Él parecía a punto de arrastrarse a sus pies o de amenazar a los demás p
CURVAS DE INFARTO. CAPÍTULO 21. Un guardaespaldas preocupadoChloe respiró hondo y dio un paso atrás.—No, te dije que esta ropa es mía y ya no soy ni tu asistente ni tu asistonta ni nada. Así que tú recoge tus propias cosas si tanto te urge irte —respondió, haciendo un giro hacia la salida, porque
CURVAS DE INFARTO. CAPÍTULO 22. El peor de los monstruos—Ahora sí vas a pagarle a mi amiga todo lo que le debes, maldit@ zorra —escupió Amanda y Chloe tosió tanto como podía pero se había tragado casi todo el chupito y sintió un nudo en el estómago sabiendo que nada bueno podía tener cuando Amanda
CURVAS DE INFARTO. CAPÍTULO 23. Un hombre "calmado"Elías se soltó de Nico con un gesto brusco y caminó hasta ella, que se había hecho casi un ovillo sobre el césped para protegerse.Chloe, todavía medio perdida, vio cómo Elías la miraba con furia contenida, pero también con un toque de ternura al v
ENERO SEATTLE —¡¿Cómo fuiste capaz de hacer esto?! —El rugido furioso de Zack Keller detuvo a su novia en la misma puerta de la casa apenas la vio llegar. Giselle vio una hoja en su mano y ni siquiera sabía de qué estaba hablando, pero jamás lo había visto tan alterado como en ese momento. —No s