CURVAS DE INFARTO. CAPÍTULO 14. TerroncitoLa comida comenzó a llegar en grandes bandejas que fueron poniendo en medio de la mesa. Sean se puso la servilleta de babero, Logan agarró los cubiertos como si fuera un vikingo con hambre, Ophelia parecía a punto de un orgasmo visual con las hamburguesas y
CURVAS DE INFARTO. CAPÍTULO 15. Algo drástico¿Se podía derretir? No sabía, pero sí estaba segura de que Elías estaba disfrutando del tamaño que tenían sus pupilas en ese momento.Solo una vez en su vida había estado tan cerca, físicamente cerca de un hombre, y no había sido un hombre sino un chico
CURVAS DE INFARTO. CAPÍTULO 16. Sin opcionesChloe abrió los ojos al sentir la luz de la mañana filtrarse por su ventana. Su cuerpo se sentía pesado y el estómago le dolía, como si hubiera tragado piedras. Sabía por qué: La discusión con su madre y todo lo que había pasado el día anterior seguía dá
CURVAS DE INFARTO. CAPÍTULO 17. Una decisión difícilElías estaba recargado contra su auto, con los brazos cruzados y esa sonrisa en la cara que siempre le disparaba el corazón sin que pudiera evitarlo.—No me llamaste —dijo él, mirándola con intensidad y Chloe suspiró.La verdad era que si no hubie
CURVAS DE INFARTO. CAPÍTULO 18. Pelear por míElías miró a Chloe con los ojos entrecerrados, claramente preocupado. Su expresión no era de incomodidad, sino de una especie de resignación que no podía controlar.—No puedes hacer esto, Chloe —repitió con voz grave, como si de alguna manera fuera un co
CURVAS DE INFARTO. CAPÍTULO 19. Un cambio de campañaLa asistente de la diseñadora la miró con una expresión amable, como si fuera una de esas personas a la que estaba muy emocionada de ver.—La diseñadora está esperándola, señorita Chloe. Quiere hablar con usted —dijo, mientras le indicaba con la m
CURVAS DE INFARTO. CAPITULO 20. Una oportunidad diferente.Chloe se sonrojó mientras su mirada se cruzaba con la de Elías, sintiendo que su corazón latía demasiado rápido, pero fue así con cada uno de los vestidos que se probó. Él parecía a punto de arrastrarse a sus pies o de amenazar a los demás p
CURVAS DE INFARTO. CAPÍTULO 21. Un guardaespaldas preocupadoChloe respiró hondo y dio un paso atrás.—No, te dije que esta ropa es mía y ya no soy ni tu asistente ni tu asistonta ni nada. Así que tú recoge tus propias cosas si tanto te urge irte —respondió, haciendo un giro hacia la salida, porque