El jinete de cabellos muy negros
Por su parte, Juanne se subió a su cuarto, y lejos de dormirse, se explayó en su cama, con una amplia sonrisa y alguna que otra satisfacción de todo lo que repasaba en su memoria. Le gustó la mirada recelosa de Missie cuando estaba conversando con las chicas, y el hecho de que estuviese algo celosa de sus compañeras, le hacía pensar en que si no lo recordaba, por lo menos se sentía atraída por él.
Dio muchas vueltas en la ancha cama, para luego levantarse y darse un baño frio y enfundarse en sus vaqueros y suéter azul marino de cuello alto, con el cabello mojado aún, salió del cuarto y bajo hasta la cocina. La buena Eva y Mamá Tulia, la vieja cocinera, ya estaban de pie preparando el desayuno para los muchachos.
Juanne les abrazó con calidez saludándolas con alegría.
–Mis viejitas, ¿ya están en la faena? –Más exacto se dirigió a cocinera–. Mamá Tulia, ya los muchachos de anoche están por irse, ¿les mandó
ForasterosNahomy, Andrea y Angelina llegaron a la casa principal a media mañana y se encontraron con Missie en la sala, estaba sentada en un sillón recostada mirando por una de las ventanas, aparentemente tranquila, mientras miraba hacía la carretera, como esperando que apareciera algún vehículo.–Missie, ¿Cómo amaneciste? –Preguntó Andrea, mientras miraba a todas partes de la casa–. ¿Sucede algo? Es que al levantarnos Maya nos comentó que estaba pasando algo acá.–Buenos días, chicas –fue su respuesta.–Estamos preocupadas porque nos dijeron que Juanne no ha regresado y al parecer alguien salió herido –esta vez fue Angeline quien hablaba– ¿ya saben quien está herido? ¿Acaso fue Juanne?Missie, estaba calmada, sin embargo no quería decir nada al respecto, no era ella la p
Juanne y la chica RisueñaTodo el equipo se fue al anexo, mientras que Missie se subió a su habitación. Abrió el ventanal y se quedó sentada en la orilla del mismo.Las mujeres de la casa sirvieron los almuerzos y la llamaron para que bajara, ella llegó al comedor de la sala y estaba servido un solo plato. Comió un poco y después se retiró de nuevo a su cuarto. Antes de subir le preguntó a Eva, si Juanne estaba arriba. La mujer le contestó que aún estaba en el despacho que estaba encerrado y que no había querido probar bocado. Ella pasó todo el día en el ventanal. Luego oyó que abrieron la puerta de al lado y oyó como Eva le decía algo al joven. Al rato se tendió en la cama y oyó a Juanne hablar por teléfono. El resto de la tarde se mantuvo un silencio absoluto en todo el lugar.Ya entrada la noche Eva fue a su
RecuerdosSin pensarlo mucho, se dio una ducha rápida y se enfundó en un cómodo jeans negro, una camisa de tela fresca que le llegaba hasta la cintura y unas botas para montar que adquirió pocos días antes de que llegaran sus compañeros a Luisiana, pues en Toronto no era asidua a esa práctica, más aún cuando a Dereck no le gustaba.Bajó y salió de la casa para seguir al anexo donde estaban las otras chicas y DerecK. Las mujeres ya estaban casi listas. Se dirigió al cuarto de Dereck y tocó la puerta.–Adelante –se oyó desde adentro.–Buenos días Dereck, ¿es que no piensas acompañarnos a dar un paseíto a caballo –le dijo mientras mostraba una esplendida y burlona sonrisa, pues sabía muy bien que a él no le gustaba esa práctica.Dereck se levantó al verla sonreírle de e
El encanto del encantadorCuando llegaron a las caballerizas, Juanne ya tenía un caballo para cada una de las chicas, siendo el primero para Andrea, una yegua de color grisáceo, bastante grande y con excelente porte y contextura, al entregársela le dijo:–Esta es Luna (Luna), es mansa pero muy briosa, debes tener siempre el freno controlado porque de lo contrario te va a llevar para donde ella quiera. No es mañosa, es más bien obediente, pero, precisamente por eso, tienes que controlarla. ¡Trátala bien!–No te preocupes Juanne, sabré manejarla muy bien –le dijo la chica.Juanne le extendió la mano y la ayudó a subirse a la yegua, luego le dio una palmadita en el anca al animal y le empujó un poco, ésta corrió un poco y salió fuera del establo.Animado, como estaba, siguió con otro caballo, este era de un color marrón bastante claro.–Nahomy, ven –le hacía gestos con las manos también –. Éste lo escogí especialmente para ti, es Barzar, es uno de l
Estar seguros de lo que queremos.Siguieron hasta salir a un claro, a campo abierto y lleno arbustos. Al llegar allí, Juanne les pidió que se detuvieran y bajaron todos de los caballos.–Pueden dejarlos sueltos, ellos pastearan un rato. Nosotros podemos caminar y deleitarnos con algunas animalitos que hay por acá –siguió caminando haciéndoles un ademán con las manos para que lo siguieran.Unos pocos minutos de caminar cuando un cervatillo pasó a gran velocidad saltando entre el monte hasta encontrarse con su madre comiendo arbustos y se unió a ella debajo de unas enormes piedras.Missie cambió su semblante por una tierna y bonita sonrisa, iba a acercarse pero se movió tan repentinamente que alertó a los animales que salieron saltando y corriendo y se perdieron entre piedras y monte. Juanne les hizo señas con un dedo en la boca de que se mantuvieran en silencio, y con las manos abiertas en movimientos les advertía que fuesen más despacio entre la lo
Tener aliados para algunos casosJuanne llegó a la casa grande y siguió a la cocina. Al entrar mamá Tulia, se levantó enseguida y corrió a abrazarlo.–¿Cómo te fue hijo? ¿Lograste domar a esa fiera? –le preguntó la mujer, con curiosidad pero también con mucho cariño, ya que prácticamente crio a Juanne y lo conocía muy bien.En la mañana se dio cuenta cuan enamorado estaba el muchacho cuando se le acercó para pedirle que le hiciera ese desayuno a Missie, en complicidad con ella prepararon el café, los panecillos calientes y los huevos, lo hizo para que ella se sintiera bien, pues había notado que tenía varios días que no comía de manera apropiada, veía que dejaba casi todo en el plato. Además se daba cuenta que estaba algo desencajada. Sin embargo no podía imaginar la razón.&nda
Atardecer con DereckSalieron y ya estaba empezando a caer la tarde, el sol estaba ya colocándose en el ocaso, los casi rojizos destellos que rodeaban todo el rancherío, bañaban totalmente la montaña. Se oía el ruido de las aves nocturnas buscando su lugar en los ramajes de los árboles.Dereck estaba animado con la opción que le dio la chica, para él era la oportunidad que en mucho tiempo había estado buscando, así que no la dejaría pasar así por así.Comenzaron aquel paseo por los lados del riachuelo artificial, detrás del rancho. Missie contemplaba todo aquello con total satisfacción y entusiasmo. Dereck iba a su lado, y de repente se alejó para tomar una flor que cayó al agua tras la suave brisa que hacía en ese momento, se la entregó a la chica quien complacida sonrió.–¿Te gusta? –l
Bar *Mis Recuerdos*Missie se fue a la casa grande, al llegar notó que la sala estaba sola, no se encontró con ninguno de los cuidadores ni a los fortachones en la entrada, lo que le pareció bastante extraño.Siguió a su habitación, se duchó y se puso un vestido holgado que le llegaba un poco más arriba de las rodillas, le daba cierto toque muy ligero y fresco, tenía un estampado en mándalas ocres y verdes claroscuros, cual le pareció apropiado para el lugar, se calzó unos zapatitos en tacón medio marrones y una bufanda en color ocre que le combinaba con el vestido.Su cabello largo y suelto y su rostro con un ligero toque de brillo en sus labios y unas pasadas de polvo compacto.Al bajar ya Dereck estaba en la sala esperándola, le tendió la mano y le dio una vuelta admirando su buen gusto.–Mi amor, estas hermosa. Demasiado hermosa –le dijo.–Dereck no exageres –refunfuñó ella.De lo alto del segundo piso se oyó una voz que