Capítulo 288
En su espalda había una cicatriz que dejó la viga que le cayó encima en el incendio de su segundo año de universidad, cuando me salvó. También tenía la marca del disparo que recibió en el crucero.

Pensar en esas escenas donde hizo todo por salvarme hacía que me resultara imposible seguir actuando de la misma manera como cuando había perdido la memoria.

Lo que una vez hice por David, lo hice sin reservas, dándole todo de mí, pero él también hizo lo mismo por mí.

Si no fuera así, no lo habría amado tanto.

Mi impulso por hablar hizo que ambos hombres se quedaran sin palabras.

Luego, casi al mismo tiempo, dijeron:

—De verdad no puede.

—¡Que no puede!

El que dijo "puede" fue David.

El que dijo "no puede" fue Benoît.

Por lo que David dijo, sentí que, aunque hubiera olvidado todo, todavía tenía algún tipo de conexión conmigo.

Así que no me sorprendió su respuesta.

Lo que sí me pareció raro fue por qué Benoît dijo que no.

Aunque lo conocía desde hacía tiempo, no habíamos interactuado tanto. Es
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