Capítulo 46

—¿Por qué? ¿Por qué? Por qué… Te quedas ahí sin poder ayudarme, ¡que no tienes ojos y oídos para ver lo mal que estoy! —gritó lo más posible, me quejo, lloro y nada que recibo una maldita ayuda.

—Qué sucede aquí, hable mujer… ¿Qué es lo que tiene Samantha? —escucho una voz celestial.

—Le duele la cabeza y la verdad no sé que hacer —mi madre se excusa de no saber cómo ayudar a una persona que le duele mucho la cabeza, pero si ella es parte de la causa por la que me encuentro.

—Se nota, pero para ser sincera la mejor ayuda que puede hacer usted es que se salga de la habitación y me deje aquí —le exigen con mucha firmeza y autoridad qu

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