9 Meses después...La luz tenue de la mañana se filtraba por las ventanas de la habitación del hospital, iluminando suavemente el rostro de Celine. Sus ojos se abrieron lentamente, adaptándose a la claridad. Sintió un leve dolor y un cosquilleo en su abdomen, recordándole la cirugía que acababa de atravesar.Enzo, quien había pasado la noche en vela a su lado, apretó su mano con delicadeza al notar que su esposa había despertado.—Hola, cariño —susurró Enzo, con una mezcla de alivio y emoción en su voz—. ¿Cómo te sientes?Celine le dedicó una sonrisa débil, pero llena de gratitud. —Estoy bien, solo un poco cansada —respondió, su voz sonando rasposa—. ¿Y el bebé? ¿Todo salió bien?Enzo asintió, con lágrimas de alegría en los ojos.—Sí, mi amor. El bebé está perfectamente bien. Es un niño precioso.Celine soltó un suspiro de alivio, y una sonrisa iluminó su rostro. Extendió su mano, y Enzo entrelazó suavemente sus dedos con los suyos.—Gracias a Dios —murmuró Celine, apretando la mano
Novela independiente de la misma serie. Contrato con el Millonario.La noche caía en Milán, y las luces de la ciudad parpadeaban como estrellas en un vasto cielo. Sol caminaba por las calles empedradas, su corazón latiendo con fuerza, no solo por la belleza del lugar, sino por la ansiedad que la envolvía. Había pasado semanas ocultándose de los prestamistas, y cada sombra parecía un recordatorio de su creciente deuda."¿Cómo llegué a esto?", murmuró para sí misma, mientras se pasaba una mano por el largo cabello que caía por sus hombros. Su reflejo en una vitrina la miraba de vuelta, con esos enormes ojos verdes que solían brillar de alegría, ahora empañados por la preocupación.De repente, un sonido rompió su ensimismamiento. Un grupo de hombres se acercaba riendo, y una risa familiar resonó entre ellos. Era su exnovio, Marco, quien había sido la razón detrás de muchas de sus decisiones desafortunadas. El miedo se apoderó de ella."Sol, cariño, ¡qué sorpresa verte aquí!" exclamó Mar
El sol se alzaba sobre Milán, tiñendo la ciudad de un dorado suave. Sol se despertó en su pequeño apartamento, la luz del día filtrándose a través de las cortinas. Aún sentía el eco de la conversación con Bruno resonando en su mente. “Un matrimonio de conveniencia…” pensaba, mientras se pasaba una mano por el cabello largo y desordenado. La idea era descabellada, pero la angustia de sus deudas la había llevado a considerar opciones que nunca antes había imaginado.“¿Realmente debería hacerlo?” se preguntó, mientras se preparaba para el día. Su corazón latía con una mezcla de ansiedad y emoción. Mientras se miraba en el espejo, decidió que no podía dejar que el miedo la controlara. “Necesito salir de este lío,” se dijo, tragando su orgullo.Después de una rápida ducha y un desayuno ligero, Sol decidió que era momento de buscar a Bruno. “No tengo nada que perder,” pensó, y salió de su apartamento con determinación.Bruno había dicho que sería fácil encontrarlo, así que se dirigió a su o
La mañana después de firmar el contrato, Sol despertó con un torbellino de emociones en el estómago. Cada latido de su corazón le recordaba que su vida había cambiado drásticamente en un abrir y cerrar de ojos. Mientras se preparaba para el día, no podía evitar pensar en lo que significaría ser la esposa de Bruno di Rossi, un hombre que había conocido apenas unas horas antes.“Esto es una locura,” murmuró mientras se miraba en el espejo, ajustando su cabello. “Pero es mi locura.” Se sonrió, intentando convencerse de que estaba haciendo lo correcto. Sus deudas la habían llevado a este punto, y ahora había una promesa de una nueva vida.Al llegar a la oficina de Bruno, el ambiente era diferente. La recepcionista, una mujer de cabello rubio y ojos brillantes, la miró con curiosidad. “Buenos días, Sol. ¿Vas a ver al Sr. di Rossi?”“Sí, vengo a hablar sobre el evento de esta noche,” respondió Sol, sintiéndose un poco más segura.“Él te está esperando,” dijo la recepcionista, sonriendo. “Aq
La gala benéfica se celebraba en uno de los hoteles más lujosos de Milán, donde las luces brillaban intensamente y la música envolvía el ambiente. Sol, vestida con el elegante vestido azul marino, se sentía como si estuviera en un sueño. A su lado, Bruno la guiaba con confianza, y la multitud parecía abrirse a su paso, admirando a la pareja que irradiaba un magnetismo especial.“Recuerda, Sol, mantén la cabeza en alto y sonríe,” le susurró Bruno mientras avanzaban hacia la entrada. “Eres parte de este mundo ahora, y todos están ansiosos por conocerte.”“¿De verdad crees que les importo?” preguntó Sol, sintiendo una mezcla de nervios y emoción.Bruno sonrió. “Por supuesto. Eres mi esposa, y eso significa que estás en el centro de atención. La gente quiere saber quién eres.”Al entrar al vestíbulo, Sol sintió el murmullo de las conversaciones y las miradas curiosas que se posaban sobre ella. Había algo abrumador y emocionante en ser el centro de atención. “¿Y si no les gusto?” pensó, si
La mañana siguiente a la gala, Sol despertó con una sonrisa en el rostro. La noche había sido mágica, y sentía que había dado un paso importante en su nueva vida. Sin embargo, a medida que los recuerdos de la velada se desvanecían, una inquietud comenzó a asomarse en su mente. “¿Qué pasará ahora?” se preguntó, mientras miraba por la ventana y contemplaba las calles de Milán que comenzaban a cobrar vida.Decidida a aprovechar su nuevo comienzo, se preparó rápidamente y salió a dar un paseo. “Necesito aclarar mis pensamientos,” pensó, mientras se perdía en las estrechas calles empedradas de la ciudad. Mientras caminaba, no podía evitar recordar las miradas críticas que había sentido en la gala. “¿Realmente pertenezco a este mundo?” reflexionó.Fue en ese momento que decidió visitar una pequeña cafetería que había descubierto durante uno de sus paseos anteriores. La familiaridad del lugar le dio una sensación de calma, y al entrar, el aroma del café recién hecho la envolvió. Se sentó en
En los días siguientes a la gala, Sol comenzó a acostumbrarse a su nueva rutina. Pasaba gran parte de su tiempo en la oficina de Bruno, aprendiendo sobre su trabajo y participando en algunas de las reuniones. Aunque al principio se sentía un poco fuera de lugar, poco a poco se fue familiarizando con el ambiente corporativo."Esto es muy diferente a lo que estoy acostumbrada," le confesó a Bruno durante una de sus conversaciones."Lo sé," respondió él con una sonrisa comprensiva. "Pero estoy seguro de que con el tiempo te sentirás más cómoda. Eres brillante y tienes mucho que aportar."Sol sonrió, sintiéndose más segura de sí misma. Desde su charla sincera, había notado un cambio en la forma en que Bruno la trataba. Ya no era solo su esposa de conveniencia, sino una compañera con la que podía compartir sus ideas y preocupaciones.Mientras pasaban las semanas, Sol comenzó a participar más activamente en los asuntos de la empresa. Sorprendió a Bruno con sus perspectivas frescas y su capa
Después del exitoso evento de recaudación de fondos, Sol se sentía en la cima del mundo. La confianza que había adquirido en su papel como esposa y colaboradora de Bruno había transformado su vida de maneras que nunca había imaginado. Sin embargo, a medida que la rutina continuaba, se dio cuenta de que no todo era tan perfecto como parecía.Una mañana, mientras revisaba algunos correos electrónicos en su oficina, recibió un mensaje que la dejó helada. Era de una antigua amiga de la universidad, Clara, que le enviaba un artículo de una revista de negocios. El titular decía: “El CEO di Rossi y su nueva esposa: Un contrato de conveniencia en el ojo público.”Sol sintió que su corazón se detenía. Al abrir el artículo, las palabras la golpearon como una ola fría. Aunque el texto hablaba sobre su trabajo y cómo había contribuido a la empresa, también insinuaba que su relación con Bruno era solo un arreglo superficial. “¿Cómo pueden afirmar eso?” se preguntó, mientras la frustración y la tri