Julio sacó su teléfono, y Elena, sin querer, echó un vistazo.
En la pantalla apareció una llamada de su madre.
No hacía falta adivinar que era para hablar sobre algo relacionado con Alicia.
Julio presionó el botón de silencio y no contestó.
—Elena, mis padres me han prometido que, una vez que me case con la doctora Núñez, ya no te molestarán más.
Julio continuó rogando: —Me iré del hospital en estos días y no tendremos muchas oportunidades de vernos en el futuro. Solo quiero darte un regalo, ¿re