Jakob estaba detrás de la puerta escuchando la conversación de King con Leila, sonriendo satisfecho al tener a su hija ya en su casa, lejos de Harry, como debió ser desde que ella era una niña pequeña, si tan solo hubiera llegado antes, Leila lo vería a él como su papá.Respiró, él haría que el presagio se cumpliera, nunca aceptaría que King fuera la pareja de su hija, él tenía la solución para destruir ese vínculo sin tener que perder a su hija, y sus nietos, el primer paso era tenerla ahí en su casa.Su plan de traerlo a Quebec había resultado magnifico, cuando supo que no estarían en casa por ir a la ceremonia de luna de un amigo de King, ordenó a dos de sus hombres que fueran a quemar la casa, y dejar una nota amenazadora, con la que King no tuviera más remedio que doblegar su orgullo e ir a pedirle ayuda, había sido tan fácil, Edwan era una marioneta en sus manos, pues lo conocía bien.Él haría lo que fuera por mantener a salvo a Leila, aunque eso significara ir a vivir junto a é
Rosalin terminó aceptando las razones que tuvo Edwan para tomar la decisión de ir a Quebec, hasta se había puesto en su lugar, y también ella hubiera hecho lo mismo, las amenazas de los ancianos, que había destruido su hogar, saber que Nathalie estaba reuniendo un ejército para ir detrás de ella, él solo se sintió incapaz de protegerlos, que no vio más opciones que ir a donde estaba seguro que la mantendrían a salvó, a ella y sus cachorros. Sin embargo, ella no podía estar tranquila, había vuelto esa angustia que le carcomía por dentro, que no la dejaba en paz, podía sentir un peligro que se cernía sobre Edwan, el cual prometía alejarlo de ella. Abrió los ojos de golpe, después de la plática y discusión con Edwan, se había quedado dormida en sus brazos, pero ahora estaba desprotegida de su calor. Se sentó en la cama, la habitación estaba totalmente a oscuras, solo iluminada por unos cuantos rayos de luna que se colaban por las cortinas. —¡Edwan! —exclamó llamándolo, esperaba escuch
Solo él tenía la capacidad de calmarla, con sus besos, su mano haciendo círculos en su espalda, sus palabras cariñosas, serenaron un poco su corazón, pero no del todo, aun en su cabeza persistían los destellos de las imágenes de Edwan sufriendo, aun la perseguía ver sus ojos que se apagaban poco a poco, y ella caía en un hoyo negro. Quería distraerse, pensar en otra cosa, para ver si era posible que se olvidara por unos minutos de la pesadilla que había tenido. —¿Cuándo será esa reunión? —los brazos de Rosalin aun lo rodeaban la cintura con fuerza. —Dentro de tres días —respondió Edwan—Yo quiero ir contigo, no pienso quedarme aquí con la angustia sin saber de ti…—No, eso no podrá ser —respondió intempestivamente Jakob —no creo que sea conveniente que te pongamos a su alcance, es mejor que te quedes, por lo menos aquí los lobos de la manada te protegerán…—Pero no quiero alejarme de Edwan —replicó Rosalin sin mirar a Jakob.—Edwan por favor, tú mejor que nadie debe comprender que
Jakob quería apretar el cuello de Edwan, pero no podía, así que apretó un cubierto, pensó que iba poder tenerlos bajo control en su casa, pero ya había visto que no, y no le quedaba más remedio que aceptar.—Bueno si ya tomaron la decisión, no tengo más que hacer —tomo un sorbo de la copa de vino calmando su molestia —mañana mismo dispondré que vayan a trabaja a casa de Killari.—Muchas gracias Jakob —dijo Edwan que pensaba en la sorpresa que le tenía a Rosalin, alguien que Jakob tal vez no quisiera en su casa, pero ella o quería y necesitaba. La cena fue en silenció, el ambiente estaba tensó, aunque trató de disimular Jakob, no pudo, su plan no estaba saliendo como él había pensado. Rosalin no dejaba de estar en alerta con Jakob, podía sentir su molestia, y además no había podido olvidar la pesadilla. En cuanto terminaron de cenar se disculparon y volvieron juntos a la habitación. —Te sentí tensa y miedosa durante la cena, ¿aun sigues pensando en la pesadilla? —preguntó Edwan al t
Rosalin estaba envuelta en un torbellino de emociones, su enlace mental con Edwan era el único que aliviaba de la soledad que sentía por no tenerlo cerca, a través de la conexión sabía cómo iban las cosas con los ancianos sabios.Jakob había solicitado esa reunión para decirle que ella no era un peligro como Leonor lo había asegurado por años, Edwan respaldo en todo a Jakob, y les contó un poco más de ella, el tiempo que llevaban viviendo juntos lo hizo conocerla a la perfección, ella era incapaz de dañar a alguien, más por la educación que había recibido de Harry, en valores y amor, en su corazón no había ningún sentimiento negativo.Rosalin sintió más amor por Edwan, al escuchar como la había defendido, esperaba que sus palabras entraran en los corazones de los ancianos y la dejaran tranquila.Hubo un momento que las cosas se pusieron tensas, cuando Leonor afirmó que Rosalin si tenía un sentimiento negativo y ese lo despertaba Nathalie, que no podían confiar en las palabras de Edwan
Jakob entró a su casa corriendo, apretando el bastón con fuerza, al ver la figura femenina recostada en su sofá lo aventó al suelo y acortó la distancia entre ella y él—¿Qué diablos haces aquí? —preguntó al tiempo que la tomaba del cuello, la levantaba y la hacia caminar hasta la puerta, para echarla de su casa, pero se detuvo a medio vestíbulo, no podía darse cuenta de sus tratos con ella.—Vine a cobrarme la herida imbécil —respondió sacando una pequeña arma de su ropa —no estaba en el trato que me clavaras tu maldita espada, más cuando ya tenía en mis manos a Edwan…—Si, lo tenías —le dio un manotazo al arma sin importarle que pudiera soltar un tiro, el arma de fuego cayó lejos de ellos —lo siguiente era llevártelo, no querer clavar tu maldito cuchillo en su corazón sin decir las palabras, sabes que causaría eso… —ella sonrió de lado al ver sus ojos rojos, llenos de furia.—Por supuesto que la muerte de tu quería hija perdida —respondió Nathalie —y sabes eso era lo que quería, ter
En cuanto se fue Jakob, Edwan se disculpó para irse a limpiar la sangre seca que cubría su cara y cuerpo, Rosalin aprovecho para servir la cena que había preparado para él, Diana y Harry comprendieron que ellos necesitaban un momento solos, habían sido casi cinco días sin verse, además que había llegado lastimado por Nathalie.Cuando Rosalin entró a la habitación, él seguía en el cuarto de baño, por lo que le dio tiempo para acomodar el servicio en una mesa circular que estaba a mitad del cuarto, estaba tan concentrada en acomodar los platos de frente, para poderlo ver, pero el florero que había puesto en la mañana estorbaba, de pronto fue sorprendida por el brazo fuerte de Edwan que rodeaba su cintura jalándola a su cuerpo, Rosalin cerró los ojos al sentir sus labios besar su cuello, deteniéndose en su marca.—¿Me extrañaste? —le preguntó al tiempo que mordía él lóbulo de su oreja.—No sabes cuanto —respondió volteando su rostro para verlo y tomar sus labios en un apasionado beso —pe
Al medio día Edwan salió a caminar por las calles de Quebec, sentía la necesidad de ir a ver ese lugar donde nació, creció, donde vivió los años más felices de su vida, pero también el más grande dolor.De la casa de sus padres no quedaba nada, eran puras ruinas como una vez estuvo su corazón, siempre se imaginó que estuviera abandonado, pero nunca así, había sido tanto el dolor de Ágata que mando destruir su casa, y no tenía duda, la madre de Jane lo seguía odiando, no soportó la idea de estar bajo el mismo techo, ni siquiera compartir la ciudad, por eso se había ido o eso le había dicho Jakob.Camino entre los escombros, cuando sintió que alguien quería comunicarse con él, por medio del enlace, pero era tan débil que el lobo no podía establecer la conexión con él.—King ¿Qué haces aquí? —la voz de Jakob lo hizo girar.—Atormentarme solamente —respondió Edwan con una sonrisa afligida —recordando esa maldita noche, preguntándome que paso, aun no me explicó como fue que hice eso, como