Jeremiah acababa de dejar a Nora y Zoe en casa, sintiendo la tensión de la repentina distancia entre ellos. Él entendía que no podía ser fácil para Nora procesar todo, y no quería presionarla. Tal vez un tiempo separados les ayudaría a ambos. Mientras cruzaba la estancia, el sonido de sus pasos llamó la atención de Elliot, quién se encontraba en la sala de estar de la mansión, esperando la llegada de Jeremiah. Cuando lo vio, una expresión de sorpresa se reflejó en su rostro. Jeremiah pudo percibir que se trataba de algo serio por la mirada sombría en el rostro del chef. Elliot parecía cansado, y su mirada apagada indicaba que estaba pasando por un momento difícil.—Elliot ¿Qué te trae aquí? ¿Pasa algo? —preguntó preocupado.—Yo... He venido a hablar contigo. ¿Tienes un momento? —preguntó Elliot, un poco indeciso.—Por supuesto, no hay problema. Vamos a mi estudio, tendremos más privacidad allí —sugirió Jeremiah, dirigiéndose hacia las escaleras.Elliot lo siguió, repasando cada pala
—Mi mamá no tiene mucho tiempo. Los médicos le dieron un mes, y no creo que lo logre. Hace años le diagnosticaron depresión, lo cual le ha causado problemas de salud, incluyendo insuficiencia cardíaca que se ha agravado con el cáncer. Su vida no ha sido fácil para ella desde que le quitaron lo que más amaba —explicó, se podía escuchar un rastro de resentimiento en sus palabras—. No puedo quedarme de brazos cruzados mientras veo cómo esta mujer construye una vida de mentiras a costa del sufrimiento de los demás. Ella no se lo merece.Jeremiah sentía cómo todo lo que conocía se desvanecía en la niebla del engaño y la traición. La incredulidad lo inundaba, amenazando con hacerlo sucumbir bajo su peso. ¿Cómo podía aceptar que su madre, la mujer que lo había criado con amor y ternura, realmente había robado a un bebé al nacer y negado su existencia hasta ahora?Una ola de ira invadió el corazón de Jeremiah al decidir tomar cartas en el asunto. No podía aceptar esta revelación sin enfrentar
—¿De qué estás hablando? —su rostro se tiñó de confusión.Sussan soltó un chasquido.—¿Cómo es posible que no te hayas dado cuenta del parecido entre tú y la niña? Son como dos gotas de agua —dijo con obviedad—. Al principio pensé que era mera casualidad, pero confío plenamente en mi intuición, querido. Resulta que esa mujer... Nora, visitó la clínica de fertilidad el mismo día que fuiste al procedimiento de criopreservación. Debido a un error de la enfermera, usaron tu esperma. El resultado fue que Nora quedó embarazada de una niña a las pocas semanas.—¿Qué? —exclamó, lleno de incredulidad.—¿No tenías idea de esto, verdad? —alzó una ceja, mientras él negaba aún confundido—. Yo también me enteré hace poco. Para ser sincera, he investigado a esa mujer y descubrí que Sheyla le ha proporcionado toda la información. Aquí tienes todo lo que necesitas saber si tienes alguna duda, créeme, no te estoy mintiendo.Jeremiah se sintió abrumado por la revelación que Sussan le había hecho. La not
La mujer que le había dado la vida, su madre, yacía en aquel lecho de muerte, esperando el último deseo que había pedido fervientemente; conocer al hijo que le fue arrebatado. Desde que había descubierto la verdad, sus emociones habían estado en constante ebullición.Las preguntas atormentaban su mente mientras conducía por las calles de la ciudad, los recuerdos de una infancia con una mujer que aparentó ser su madre, se agolpaban en su memoria. Todo lo que pensó que era real había sido una mentira cuidadosamente tejida a su alrededor. Su vida se sumergía en la oscuridad, y no había forma de encontrar una luz.Cada kilómetro que se desvanecía bajo las ruedas del automóvil era una prueba de la magnitud de aquel momento. La vida le concedía una última oportunidad de conexión, de descubrir quién era y de abrazar a la mujer que le había dado la vida. La mezcla de emoción, miedo y esperanza se reflejaba en su rostro, sus ojos cargados de un brillo incandescente.Finalmente, Jeremiah llegó
Jeremiah se encontraba en su despacho, con la mente en otro lugar, intentando concentrarse en los informes que tenía sobre su escritorio. Sin embargo, la añoranza y el dolor por la pérdida de su madre lo invadían por completo, haciendo imposible que pudiera concentrarse en su trabajo de la misma manera que solía hacerlo. Su semblante apagado y su actitud malhumorada habían sido notados por sus empleados, pero ninguno de ellos tenía idea de la verdadera razón detrás de su comportamiento.Los días continuaban pasando, uno tras otro, sin que Jeremiah encontrara una salida a su dolor. El tiempo, que solía ser su aliado, ahora parecía cruel y despiadado, haciéndole recordar constantemente lo efímera que es la vida y lo frágiles que somos ante la muerte.Las noches eran especialmente difíciles para él. Mientras el mundo dormía, él se encontraba atrapado en un torbellino de recuerdos y pensamientos entrelazados. La presencia ausente de su madre había dejado un vacío insuperable en su vida, c
Estaba decidido a confrontar lo que había evitado durante esa semana. Sabía que debía hablar con Nora sobre lo sucedido en la clínica de fertilidad, donde su esperma había sido utilizado para concebir a una hija de la que él no tenía conocimiento. Era consciente de que la situación se había vuelto aún más complicada y no podía seguir evitándola.Sin decir una palabra más, los dos se dirigieron a la casa de Jeremiah un lugar más tranquilo, alejados del bullicio del hotel. Mientras se dirigían al estacionamiento, Nora había olvidado su móvil y regresó a buscarlo, pero Jeremiah decidió esperarla en la auto.Por otro lado, Sussan aguardaba impaciente en su coche, acechando a la mujer que había causado parte de su ruina. Al reparar en ella, decidió llevar a cabo su venganza. Nora caminaba ajena al peligro inminente, el ruido ensordecedor de un motor acelerado hacía eco en el estacionamiento, pero ella no lo notaba. Sussan, con ojos llenos de odio, dirigía su vehículo directamente hacia su
Al llegar al hospital, Nora fue ingresada de inmediato a la sala de emergencias. Al despertar, sus ojos recorrieron el lugar sintiéndose desorientada. Pero los recuerdos llegaron a su mente cayendo como un balde de agua fría.Intentó levantarse de la cama, pero Jong se lo impidió.—Nora, tranquila —la detuvo por los hombros haciendo que ella volviera a recostarse en la cama.Sus ojos miraban hacia todos lados, en busca del dueño de sus pensamientos.—Je-jeremiah, ¿Cómo está él? —balbuceó.Jong apretó los labios en una línea fina, sin estar seguro de decirle la situación complicada en la que estaba su mejor amigo. —Lo han llevado a emergencia, aún no sabemos nada, Nora—se limitó a decir sin entrar en detalles.La desesperación la embargó, Nora comenzó a sollozar imaginado lo peor. Se sentía culpable por lo que había sucedido, y de solo pensar en lo que podría pasarle a Jeremiah le causó terror. —Dime que estará bien, por favor... Él debe vivir —pidió en medio del llanto—. Prométeme q
Jeremiah sintió un nudo en la garganta al escuchar el amor y la ternura con la que Nora pronunció su nombre. Era como si todas las preocupaciones y el miedo que había sentido se alejaran al instante en el que se encontraron sus miradas.Aunque Nora no podía ocultar la angustia que aún brillaba en sus ojos, Jeremiah notó el alivio que irradiaba su rostro al verlo despierto. Su mano temblorosa alcanzó a acariciar la mejilla de Jeremiah, mientras sus dedos recorrían con delicadeza la fina línea de barba que comenzaba a crecer en su rostro.—Nora... —susurró Jeremiah con un hilo de voz, apenas audible entre el silencio de la habitación—. Estoy bien, no llores, cariño.A pesar de que el dolor punzante en su cabeza seguía allí, la presencia reconfortante de Nora parecía atenuarlo un poco. Había estado inconsciente durante horas, horas en las que Nora había estado allí, en silencio, velando por él.Con una mezcla de dulzura y preocupación, Nora se acomodó más cerca de Jeremiah, envolviendo s