Clark—Tú me juras... —una sonrisa burlona se dibuja en mis labios —así como juraste miles de estupideces en el pasado. Digamos que no eres muy buena cumpliendo juramentos, pero no te preocupes —camino al frente del escritorio y me siento en el —si algo aprendí de ti, es que si voy a abrir la boca y decir estupideces, lo mejor será que las haga realidad. Tú no has cambiado en lo mínimo, pero yo sí, y te juro que si vuelves a poner un pie en mi empresa, no solo te sacaré a la fuerza, te voy a refundir en la cárcel, ahora ya termina de largarte, cierra la puerta cuando salgas. Dejo de verla y le pido a Vince, que se acerque; como bien dije, tengo muchas cosas más importantes que atender a una ex loca. Por suerte Isabella, pidió permiso para llegar tarde, y no tuvo que presenciar el teatrito de Katrina. Al darse cuenta de que no le voy a prestar la mínima atención, sale dando un portazo. —Señor —llama Vince. —Lo sé, avisa que esa mujer tiene el acceso prohibido en la empresa, habla co
IsabellaDespués de la llamada de Brian, me dedico a dar vueltas por la plaza, voy al restaurante mexicano, pero nada me pasa, optó por un simple vaso de agua de Jamaica. —Esa carita la conozco —me dice la mesera cuando llega con mi bebida. —¿En serio? —pregunto esperando que me de algún remedio. —Si, mi abuela me preparaba un puré de manzana y le ponía un poquitito de miel, si gus...—Sí, si gusto, enserio me estoy muriendo de hambre, pero todo lo que pruebo regresa del mismo modo, por favor —pongo mis manos juntas y casi me pongo de rodillas. —Ya regreso, mientras intenta tomar tu agua, tranquila, no tardo nada.Se da la vuelta y tal como me dijo, intento tomar el agua; doy el primer trago, espero unos segundos y al ver que si se ha quedado en mi estómago, continuo bebiendo despacio. La señorita llega, es una masa tersa con un bello color amarillo, se queda platicando conmigo, acerco mi nariz a olerla para ver si soporto, el vapor llega primero y después un dulce aroma, que hac
ClarkFrunzo el ceño ante su comentario ¿como me que aman? Lleno de curiosidad tomo la cajita y con cuidado de no romperla, la destapo, mis ojos no creen lo que ven.—No juegues conmigo —creo que soné más rudo de lo que esperaba.—Yo... Perdón, creo que fue un error... —me arrebata la pequeña playera e intenta salir del auto.La tomo de la cintura justo cuando me da la espalda, i halo su delicioso aroma de su cabello, mi pequeña mariposa impulsiva, pero ahora si tiene razón, fui muy rudo al hablar.—Creo que mi tono no fue el correcto, no hay nada que me haga más feliz que tener un hijo con la mujer que amo, y esa, eres tú —le susurro sintiendo como se calma poco a poco.—¿Me lo juras? —hace un puchero super tierno.—Con todo mi ser, te lo juro por lo más sagrado que tengo que son tú y mi hijo. Disculpa, creo que si me llegó muy de sorpresa y no pude contenerme, te amo, los amo, y jamás haría algo para lastimarlos.Narrador omnisciente A lo lejos, un auto se detenía detrás de ellos,
IsabellaPor un momento pensé que se había enojado, pero gracias al cielo solo se vio sorprendido. Llevamos una semana viviendo un hermoso sueño y nuestro pequeño ya cumplió mes y medio.Ayer me acompañó a nuestro primer ultrasonido formal, casi se vuelve loco cuando nos imprimieron la imagen, mando a mi pobre hermanito a comprar varios marcos y poder poner todas las fotos del bebé.Hoy llegaré un poquito más tarde a la oficina, voy a buscar al abuelo de Frank, y asegurarme que ya esté tranquilo, además creo que ya darán de alta al susodicho y pues toca visita.A pesar de todo, no le guardo rencor, aunque aún siento ganas de golpearlo por tonto y dejado, solo espero que con esta nueva oportunidad de vida, luche por lo que realmente quiere y que nunca más se deje manipular por ninguna loca.No somos ni seremos amigos, solo es terminar de cerrar este libro y continuar, voy al despacho de Clark, y veo que se le olvidaron unos documentos muy importantes, así que antes de ir con mi viejito
IsabellaAlgo dentro de mi me dice corre, y es lo que hago, esa mujer nunca tocará a mi hijo, salgo por las escaleras de emergencia y tomo un taxi a pie de calle, el único lugar que se me ocurre para ir, es la casa del abuelo Augusto.Con los dedos temblando, llamo a Frank, es el único que puede ayudarme, Clark, nunca pensaría que él, me ayudaría a escapar, tal vez este en un gran error, pero tengo mucho miedo.—¿Dónde estás? —me responde de inmediato.—Voy a casa de mi viejito, por favor alcanzame ahí.—Estoy aquí, no te preocupes, cuenta con mi apoyo, solo trata de calmarte, aquí te veo.Colgamos sin más, no puedo ni hablar, voy llorando como Magdalena, mis manos, labios y pernas, tiemblan sin control, sea lo que sea, no voy a permitir que nadie lastime a mi bebé.Una hora después, llego a la mansión Silver, al bajar el abuelo me espera en la puerta, me hace pasar de inmediato y caminamos al despacho, solo quiero irme de aquí. —Mi niña, ¿qué ha pasado? ¿Por que lloras así? —don Aug
IsabellaDespués de cenar, me meto a la cama y me abrazo a la almohada, dejo que las lágrimas fluyan, trato de calmar mi corazón, se que no es lo correcto, pero no puedo llamarlo. No hasta estar segura de que mi hijo no corre peligro, tengo miedo, me siento insegura, todo se derrumbó en segundos, no se quien sea esa mujer, pero no la quiero cerca de mi. Llaman a la puerta pero ni siquiera tengo fuerza para levantarme, dejó que la persona detrás de ella se canse y se marche. Yo solo quiero estar aquí, entre las sábanas sin que nadie me hable. Siento una mano en mi hombro, el aroma me es familiar, su barba roza mi mejilla y lloro con las fuerza, le giro y me abrazo a él, lo he extrañado tanto, justo cuando estoy por poner mi rostro en su pecho, se aleja; se ve enojado, furioso.—Me dejaste, te fuiste sin darme ninguna explicación ¿qué pretendes Isabella? —aprieta los dientes Su rostro está demacrado cerca del mio, pero por primera vez no me ve con amor, casi hecha fuego por los ojos
Clark Después de que Vince, sale a hacer mis peticiones, me dispongo a continuar con mi día, sin embargo, un fuerte dolor atraviesa mi pecho, el corazón me duele y se me dificulta respirar. Trato de enfocarme en mis asuntos pendientes, la inoportuna aparición de Katrina, me hizo perder mucho tiempo, más el malestar no desaparece. Para calmar un poco mi ansiedad le envío un texto a mi mariposa, no responde y eso se me hace raro; recuerdo que fue a ver a don Augusto, y se me pasa un poco, deben estar hablando o tomando el té. La hora de la firma llega, salgo con Vince, de la oficina, en el camino veo si hay alguna respuesta, pero nada. Ya han pasado dos horas, y ni siquiera le ha llegado el mensaje. La molestia en mi pecho continua, la respiración se vuelve erratica, me mareo un poco y lo atribuyo al embarazo, la hermana de Mateo, nos dijo que varios de los síntomas se pueden presentar en el padre, así que imagino es eso. Llegamos al restaurante italiano, nuestros clientes
ClarkLos gritos desgarrador es de Nattasha, son música para mis oídos y pavor para Katrina, quien observa con terror el grandioso trabajo que realiza la experta en tortura qué envió Pietro.Creo que ya le quedó claro que conmigo y con los míos, nadie se met y si lo hacen, no salen vivos. El infierno que le tengo preparado a Katrina, no es ni la quita parte de lo que ahora ve.Esa desgraciada no solo amenazó la vida de mi mariposa, también pensó en lastimar a nuestro hijo y eso, jamás se lo perdonaré; su miserable vida no le alcanzará para pagar sus pensamientos. Veo de primera fila, como la vida de Nattasha, se va apagando poco a poco, el suelo está teñido de rojo, su cuerpo lleno de yagas y sus cuerdas bucales ya no emiten ningún sonido. Me pongo de pie y avanzo hasta donde está su asqueroso cuerpo, la experta me sonríe de lado y se coloca a mi lado, pasa sus dedos por mi camisa y me susurra algo muy divertido. —Lástima que no me gusten los chicos, pero imagino que la tal Isabell