Nicolás recibió el celular avergonzado, no sabía cómo responder a su cuñado, otra vez había llegado tarde y su sobrino seguía desaparecido.—Cuñado, ¿ya estás mejor? —Hablo Nicolás, ansioso.—Esa loca de Maritza me drogo anoche y aún no puedo entender como lo hizo, gracias a dios logre salir de la casa a tiempo y encontrarme con Mike antes de desmayarme.—Lo lamento cuñado, lamento que te toparas con la loca de mi hermana, aunque no creo que el encuentro de ustedes la primera vez resultara algo casual, estoy sospechando que ella lo hizo a propósito, siempre anheló cada una de las cosas que Luana tenía, al menos así era cuando eran pequeñas.—Olvídalo y dime como está todo por ahí.—Lo lamento, Valentino, nuevamente llegamos tarde. Se lo volvieron a llevar, pero en este momento tenemos la placa y el modelo del auto, Matt está en este momento tratando de localizar el auto mediante las videocámaras de las posibles rutas que tomen.—Estás seguro de que se podrá hacer.Nicolás se quedó cal
Nicolás se emocionó al ver que su celular timbraba, por lo que no se preocupó por ver el número del remitente, contesto de manera inmediata.—¿Alex? ¿Dónde estás hijo?—¿Capitán Peralta? — Preguntaron del otro lado de la línea. Nicolás se sorprendió, muy pocas personas sabían quién era.—¿Quién habla? —respondió de inmediato, tratando de acabar con la llamada por temor a que Alex llamara en ese momento.—¿Es usted? —Volvieron a preguntar. Al ver que Nicolás se mantenía en silencio, el interlocutor decidió hablar sin tener la confirmación. — Soy Martin Alarcón, secretario del Primer Ministro, hay alguien que necesita comunicarse con usted de manera inmediata.Nicolás se quedó en silencio, no entendía por qué lo estaban llamando y mucho menos porque era alguien relacionado con el gobierno.—¿Cómo obtuvo mi número y como sé yo que usted es quien dice ser?—¿Nicky? — Hablo una mujer joven por el teléfono.—¿Casandra? —¿Qué paso?, ¿por qué me llamas? ¿Dónde estás?—Tranquilo Nick, mi papá
—Está bien sobrino, no cuelgues ¿okey?, deja el celular encendido, no importa si se apaga, yo sabré encontrarte, cuéntame más en detalle en donde estás escondido.—Es como una especie de mercado, hay muchos puestos, con gente gritando y ofreciendo su mercadería.—¿Qué más puedes ver?—Al fondo se puede ver el mar, creo que es como una especie de muelle.—¿Una playa?—No, hay muchos botes y gente bajando de ellos, hay camiones…—Frigoríficos — dijo una voz de niña — son como los camiones donde se lleva alimentos congelados, como los camiones que usa la empresa de mi papá para trasladar a los almacenes.—¿Entonces no es un mercado?La niña contestó nuevamente, —Es un lugar donde llegan los barcos con peces y hay muchos contenedores en un costado. ——¿Pueden ver algo más?— Tío, hay una grúa… grúa pórtica — exclamo Alex. —La vi una vez cuando vine con mi papá Pablo, estaba grabando un video sobre un muelle.—¿Un muelle?—Si tío, tío, solo nos queda uno por ciento de batería, voy a tomar
—¿Y aún tienes el celular? —Pregunto el pescador.—Por supuesto, ni que fuera un tonto, lo malo es que la pantalla está dañada, eso me costara unos varos para cambiarla, pero el equipo en sí se ve bueno — Dijo mientras les mostraba el celular apagado en cuya pantalla se había formado una tela de araña debido a la caída que de seguro había sufrido.—Por cierto, necesito un ayudante qué opinas, ¿te nos unes? — Pregunto el pescador al estibador. Este luego de pensar un rato saco su propio celular y llamo a su madre.—Hey ma, iré con Tobías y Jules a la pesca de pota, regreso mañana, ¿okey?Luego de escuchar los consejos de su madre, movió la cabeza asintiendo como si su madre pudiera verlo. —Bueno, Tobías, Jules cuenten conmigo.Las tres personas juntaron sus pertenecías y subieron a la pequeña embarcación que les ayudaría a conseguir el sustento de vida. Levaron el ancla y se lanzaron a la mar.Nicolás había corrido por todo el muelle y no había encontrado ninguna información favorable,
—¿Quién eres? ¿Por qué tienes este número? —Preguntaron de manera irritada. — Niño cuelga que este número no es para jugar.Alex miro el número detenidamente, pensando que se había equivocado, pero no había error, era el número del hombre que le dijo que era su tío.Del otro lado de la línea colgaron de inmediato.Alex miro con asombro la pantalla del celular y se quedó pensando en si debía insistir o no, ¿y si tal vez el sujeto, que decía ser su tío, no era más que un estafador? Se preguntó. No, es imposible, pensó, la voz le parecía conocida, trato de recordar donde la había escuchado antes de ese día pero no podía recordarlo, aunque tenía chispazos de imágenes medio borrosas que se interponían en su mente.—Alex, ¿vas a insistir? — pregunto Mindy, con los ojos rojos.—Lo haré, dame unos minutos, tal vez el celular fue cogido por otra persona.El barco seguía avanzando, ya podían ver la isla San Lorenzo, la brisa fría del mar se pegaba a sus caras, Alex estaba asustado, pero tratab
—¿Mi celular? —Pregunto Nicolás, desesperado, hacía poco se había chocado con unos niños y su celular había desaparecido.—Así dices que eres policía — Se burló Valentino—No seas imbécil, mi celular no puede desaparecer y ¿si Alex trata de comunicarse conmigo?—Cálmense chicos, por favor — Dijo Luana mirándolos entre molesta y preocupada.El celular de Luana empezó a sonar con el timbre de Rude de Magic, saco de inmediato su celular y contesto, ambos hombres la miraban y veían su rostro cambiar visiblemente de color mientras su cuerpo tambaleaba.—Lu que sucede — Pregunto valentino de inmediato.—Maritza está en la puerta de la casa con policías, se quiere llevar a las niñas con el cuento de que es su madre, incluso hay una fiscal con ella.—Puta madre —vocifero Nicolás mientras hacía puños con las manos — ¿Es que esa mierda nunca va a parar?—Dame el teléfono — dijo Valentino más calmado.—Hola, quien habla. Pregunto de manera feroz.—Señor, soy Marco, estoy de guardia en la puerta,
Luana siguió a Valentino, intrigada, hubiera querido quedarse y ver si su hijo aparecía, pero una mirada profunda de Valentino le hizo seguirlo sin hacer ningún tipo de preguntas.Subieron al auto seguidos de Mike quien se dispuso a conducir el automóvil sin pronunciar ninguna palabra como si estuviera en automático, el resto de los guardaespaldas se quedaron con Nicolás para ayudar con la búsqueda aun cuando pensaban que era un esfuerzo inútil, ya que habían barrido toda la zona desde que llegaron y la situación no había cambiado.Solo Jeremy, que se había parcializado con Nicolás, estuvo de acuerdo en quedarse y volver a revisar todo, confiaba en el joven que estaba a cargo del operativo, después de todo ambos estaban juntos cuando empezó la búsqueda y era conocedor de todo el trabajo que habían realizado hasta el momento, se negaba a rendirse y dar por pedido nuevamente al pequeño Alex.—¿Señor nos dirigimos a la empresa? — pregunto Mike rompiendo el silencio que reinaba en el ambi
—¿Ya vamos a llegar? —pregunto Mindy inquieta.—Si niña — respondió Tobías, que estaba pidiendo permiso para atracar en el muelle, del otro lado no se decidían debido a que su ruta de ingreso siempre había sido el muelle del Callao y era muy sospechoso que ese día decidieran cambiar de rumbo en pleno viaje.Tobías trató de explicarles que tenía un problema técnico que no le permitía regresar al Callao, luego de unas negociaciones donde tuvo que sobornar al oficial a cargo le dieron el permiso, pero primero subirían a verificar que no hubiera pesca, ya que solo los registrados en esa zona tenían permitido comercializar.—Chicos, necesito que se cambien de ropa, no pueden estar con la que llevan, sospecho que aquí también los están buscando, es mejor que pasen desapercibidos.Jules los llevo a la cabina y les entrego unas prendas de los nietos de Tobías que usaban cuando salían con ellos a la pesca. Pronto los niños estaban cambiados y el cabello rubio de Mindy metido en una gorra de la