Para su suerte, Cristina le acababa de avisar a Elena que Alejo se había marchado de la mansión, saldría de la ciudad, así que se trataba de un viaje de fin de srmana, lo que le daba la posibilidad de ir a la casa y poder ver a su hija. La noticia entusiasmó demasiado a Elena quien dio hasta pequeños salticos en el lugar sonriendo como hacía tiempo no lo hacía. Sin darle mucha importancia al asunto, le dio la excusa tonta a Verónica de que iría a un café a despejar un poco y salió llamando al primer taxi que vio transitando en la calle.La comunicación entre ella y Cristina era maravillosa, habían pasado dos años estando juntas y contándose sus más profundos secretos, así que, les fue muy sencillo poder agendar esa visita. Cuando Elena llegó en el taxi, Cristina ya la estaba esperando en la parte trasera de la casa donde los camiones traían los suplementos, comidas y las sustancias ilegales, el almacén al que solo ella accedía a excepción de los días que venía algún cargamento importa
Después de que Elena y Amanda llegaran a aquel acuerdo de vengar la muerte de Pablo, esa noche Elena ocupa el lugar de su hermana. Necesita envolver a Alejo en sus redes, como hace casi un año atrás antes de decidir huir de su lado. Todo lo que había ocurrido con Pablo la había dejado contra el piso, mas a diferencia de Amanda, a ella el dolor la impulsa a actuar, no la detiene. Espera que él regrese de su viaje esa tarde y prepara todo para aquel reencuentro.Como suele hacerlo, luego de un viaje, Alejo se ducha, descansa un par de horas y luego va a la biblioteca a disfrutar de una buena bebida, pero esta vez, se ve feliz, la razón es obvia, se había librado del traidor de Pablo, aunque todavía no le ha dado su escarmiento a Elena, se lo tiene prometido. Después que su hijo nazca, ella conocerá el mismo infierno.Elena toca la puerta antes de entrar, él cintesta desde adentro, otorgando el permiso para que entre. Su mirada de asombro es exagerada, cuando ella abre la bata de seda ro
Alejo no podía estar más feliz del cambio repentino que había tenido Elena, finalmente estaba volviendo a ser la chica que el conocía, coqueta, pícara y siempre dispuesta a tener sexo con él. Le maravillaba que, después de tantos días, había decidido ir a buscarlo ella misma, desde que tuvo al bebé, había sido él quien siempre la debía mandar a buscar, ella nunca había ido a verlo por su propia decisión, no se sorprendió mucho de este cambio en su momento, ya en varias ocasiones había escuchado sobre cómo las mujeres cambiaban cuando tenían hijos, así que pensaba que esa debía ser la razón.Su ego estaba tan alto y se creía tan superior a todo que, ni siquiera dudó ni por un momento de la razón de ese cambio tan repentino en el comportamiento de Elena, estaba completamente seguro de que ella no se había podido resistir a estar tantos días sin un encuentro sexual con él, se consideraba a sí mismo como un excelente semental, no tenía ni idea de que estaba muy lejos de serlo.Mientras ta
Los ojos de Cristina comenzaron a perderse, tenía la mirada perdida, estaba muriendo. Como por arte de magia, Alejo dejó de enfocarse en su rabia y pensó por unos pocos segundos. No podía darse el lujo de acabar con Cristina, al menos, no todavía, era la única que podía decirle lo que estaba sucediendo y los planes que se estaban tejiendo en su contra. Primero tenía que sacarle la información y luego ya vería cómo matarla. De inmediato, disminuyó la presión que estaba ejerciendo sobre su piel, pero no la liberó del todo y le dio um par de minutos para que pudiera recuperar su respiración lo suficiente como para permitirle hablar.—Me vuelves a decir que no sabes nada y esas serán tus últimas palabras, te lo prometo ¿Acaso se te ha olvidado que soy Alejo Troconi? Yo no tengo piedad Cristina y, mucho menos con las personas que me traicionan viviendo bajo mi mismo techo, estoy seguro que ya te enteraste sobre la muerte de Pablo, eso mismo fue lo que le sucedió a él ¿Quieres pasar por lo
Amanda sigue sumida en la tristeza, nadie sabe lo que le duele haber perdido al único y verdadero amor de su vida. Pablo era el hombre más maravilloso que había conocido, a pesar del lugar en el que se desenvolvía. Todo había terminado, había acabado finalmente la pesadilla. Un mes lleno de eventos y situaciones que ella jamás pensó experimentar. Había logrado tocar el cielo con las manos y al mismo tiempo, quemarse en las llamas del infierno. Una pesadilla al estilo de los cuentos de Sthepen King, aquel mes era sería definitivamente inolvidable para ella.De ahora en adelante tenía que ver y vivir por el bebé que crecía dentro de ella, su única razón de vida, su hijo, el fruto de un amor intenso y fugaz pero que viviría por siempre dentro de su alma. Toma el cappuccino y exhala un suspiro.—¿Mandy? —ella voltea rápidamente, sólo dos personas la llamaban de esa forma, Karina y...—¡Javier! —dice llena de emoción. Él se inclina y la abraza con fuerza.— No puedo creer que estés aquí —re
Esa mañana, Elena acaba de poner a Emma devuelta en su cuna, todavía le costaba trabajo creer que ya todo había acabado; para suerte de todos, Alejo estaba enterrado bajo tierra donde nunca jamás podría lastimar a nadie. Resulta gracioso como su cerebro todavía le hace pensar a ratos que necesita mantenerse escondida, que no puede salir a la calle porque él podría verla, va a ser cierto eso de que la costumbre hace al hombre. A pesar de todo, está segura de que nunca antes en toda su vida se había sentido tan feliz como ahora, finalmente era libre; tenía una hija hermosa y una familia que acaba de descubrir. Todavía les quedan muchos asuntos por tratar, lazos que crear, historias por contar, pero siente que pertenece a algún lugar y que, la coraza de la que se había tenido que forjar en todos esos años, esa piel de la Elena fuerte, considerada muchas veces sin sentimientos, ya podía dejarla a un lado, no le hacía falta. Estaba tan feliz que, en ocasiones, se descubría ella misma con
La velada en el departamento de Verónica y Amanda había sido excelente, todo en la vida de estas mujeres estaba poniéndose en su lugar y parecía que el futuro comenzaba a brillar. Elena acompaña hasta abajo a Alexander; se sentía como toda una adolescente de nuevo, en su compañía. Estaba disfrutando el amor que nunca pudo en aquel momento.—No sabes lo feliz que estoy de que me hayas escuchado hoy, todavía no puedo creer que estoy aquí contigo y que estamos juntos. Hubo un momento em el que pensé que esto sólo sucedería en mis sueños. Te prometo que no te voy a fallar, ni a ti a la pequeña Emma, no pienso desperdiciar esta segunda oportunidad que la vida me ha dado —le aseguró él para luego darle un pequeño beso.En tanto, sentados en el balcón del apartamento, Amanda y Javier continuaban ultimando los detalles del viaje a New York. Ella estaba entusiasmada, jamás había salido de su país y esta era una etapa de su vida completamente nueva, estaba ansiosa por descubrir nuevas cosas, po
—Pablo, hermano, despierta por favor —Fabián lo observa con la esperanza de verlo abrir los ojos. Claudia se acerca a él, coloca su mano en su hombro.—Dr Fuenmayor, debe descansar. Yo puedo quedarme con Pablo. —Fabián voltea hacia ella.—No entiendes Claudia, si Pablo no reacciona le habré fallado, no sólo a él, también a mi madre. Le prometí cuidar de él, antes de que muriera.—No entiendo, usted y Pablo... —Fabián asiente. Claudia lo mira con asombro.—Igual debe descansar, desde que Pablo está aquí, no ha dormido. —Fabián se lleva las manos a la cabeza, desesperado por la situación.—No puedo, Claudia. Llevo días intentando hacerlo, pero no puedo. —se refugia en el hombro de Claudia, ella pasa su mano sobre su cabello. Fabián se siente reconfortado de aquel modo.Él siempre fue el chico nerd de la escuela, reservado, tímido y muy estudioso. Luego de graduarse a los veinticinco años sólo se ocupó de ser el mejor cirujano de su carrera, cosa que logró a la perfección, títulos por do