★ NicolasSentía la nostalgia al encontrarme en mi antigua vivienda, observando detenidamente desde el balcón.Hacía tanto tiempo que no pisaba estos suelos, que incluso había olvidado los exuberantes rosales y la algarabía de los perros correteando alegremente en el patio trasero.Rememoré mi infancia, en la que mi terquedad infantil me llevaba a persuadir a mis padres para que me otorgaran la mejor habitación, aquella que ofreciera la vista más impresionante.Originariamente, esa habitación estaba destinada a ser el dormitorio principal, pero siempre lograba obtener lo que quería desde temprana edad.Me apoyé cómodamente en la barandilla del balcón, contemplando a Daysi 3 ir y venir con frenesí, persiguiendo alegremente a mi hija.La noche había caído e incluso en medio de la oscuridad, parecía que a la pequeña no le importaba en absoluto, sumergida en su juego con la canina.Una sonrisa iluminaba su rostro con un encanto indescriptible. De repente, detuvo su carrera y se arrojó sob
Ella me miró con los ojos brillantes de la curiosidad.—¿Qué cosa? —preguntó emocionada.Los ojos de mi hija brillaban.—Esa vez que comimos pollo frito, tu abuelo lo vomitó todo —le conté entre risas. Por supuesto, no le mencioné que mi padre no comía carne de animales, sino de humanos, por eso su malestar.Justo en ese momento, mi madre interrumpió el momento.—Niños, a comer —nos llamó, refiriéndose a Loreline y a mí.Nos acomodamos en nuestras sillas mientras me percaté de la mirada molesta de Eva. Parecía resentida. Mientras tanto, ni siquiera probé bien la comida, distraído por la tensión en el ambiente, mientras mi hija comía como si no tuviera fondo.Al terminar la cena, Loreline tomó mi mano y me arrastró hacia su habitación.—Papá, ¿me cuentas un cuento para dormir? —me pidió con ojos suplicantes.—No, no me sé ninguna historia —le respondí con una sonrisa.—¿Una canción?.Sonreí y comencé a cantarle una suave canción de cuna, acunándola en mis brazos.—Papá, ¿estás feliz de
★ EvaA la mañana siguiente, Rachel me comentó que Daiana, Nicolás y Loreline habían salido temprano.La noche anterior no había logrado dormir. La sucesión de eventos recientes me había dejado atrapada en una maraña de pensamientos oscuros, incapaz de encontrar calma. El insomnio se apoderó de mí, y solo logré cerrar los ojos cuando la madrugada ya era vieja. Como consecuencia, no me desperté a tiempo para llevar a mi hija a la escuela.Al menos sabía que no se había quedado sola con Nicolás, algo que me reconfortaba aunque fuera ligeramente. El simple pensamiento de que él pudiera aprovechar cualquier descuido para apartarla de mí era suficiente para mantenerme alerta, incluso en mis momentos de mayor agotamiento.Más tarde, Daiana me informó que ella misma había llevado a Line a la escuela, mientras que Nicolás había salido rumbo a sus asuntos. Sin embargo, mi tranquilidad se desmoronó como un castillo de naipes cuando, al llegar a la oficina, me lo encontré de frente.Lo observé d
Los condujeron hasta uno de los almacenes abandonados que pertenecían a la familia Evans.A Nicolás lo encerraron en un oscuro rincón, atado con una soga que rodeaba su cuerpo.La mujer, aún inconsciente, la coloqué dentro de una jaula metálica suspendida sobre un fogón improvisado.Para asegurarme de que nada quedara oculto, coloqué una pequeña cámara dentro de la tapadera de la jaula.Luego, me acerqué al rincón donde estaba Nicolás. Al abrir la puerta, encontré su figura recostada en el suelo, en un gesto de resignación y desconcierto.—Tardaste mucho —pronunció, con sorpresa y acogida.Encendí la luz, sintiendo la opresión de mi claustrofobia mientras contemplaba su rostro.—Nicolás Evans, ¿pensabas que te permitiría ser feliz al lado de la mujer que amas? —le espeté, dejando en claro mi determinación.Un fugaz destello de satisfacción se pintó en sus labios, lo cual solo avivó aún más las llamas ardientes que habitaban en mi interior.—En el fondo espero que lo hagas —respondió c
—No lo haré —respondí, firme en mi decisión.—Bueno, eso significa que este lugar se ha vuelto demasiado blando con sus reglas, ya no se cumplen los favores del vencedor —dijo ella, con desafío y burla en su voz..—¡Cállate, zorra! —gritó furioso un hombre de aspecto amenazante, mientras agarraba bruscamente el brazo de Eva.Sentí cómo mi sangre hervía ante el atrevimiento de alguien tocando a mi mujer, su delicada piel no merecía ser mancillada de esa manera.—¡Aparta tus asquerosas manos de mí o te las arrancaré de tu cuerpo! —pronunció Eva, desafiante, su voz resonaba llena de coraje.Pude ver el brillo desafiante en sus ojos, como si estuviera dispuesta a enfrentarse al mundo entero por defender su dignidad.El hombre comenzó a reír de manera despectiva, sintiéndose poderoso ante la aparente vulnerabilidad de Eva y se disponía a golpearla, dando un paso adelante. Sin embargo, ella sorprendió a todos, incluyéndome a mí, al aplicarle una llave, doblando su brazo hacia atrás y quebrán
★ EvaDespués de haber pasado la noche con Nicolás, regresé a mi ciudad sintiendo un nudo de emociones en mi interior.Ya no tenía ninguna razón para quedarme, ya no tenía nada más que hacer. Mientras miraba por la ventana del avión, sentí una profunda melancolía invadirme al recordar la noche que compartí con él, así como las decisiones difíciles que tuve que tomar.Sigo sin poder evitar pensar en cómo se llevaron a cabo las cosas.Nicolás me pidió que lo matara, pero en ese momento no tuve el coraje suficiente para hacerlo. A pesar de todas las cosas terribles que había hecho, no podía simplemente quitarle la vida.En lugar de eso, lo que vino a mi mente de manera insistente fue el rostro de mi pequeña Loreline.Mi hija siempre había anhelado tener a su padre a su lado, y si algo le sucediera a Nicolás, ella sufriría terriblemente.Sería yo, en cierta forma, igual o peor que él cuando me quitó a mi familia, porque le estaría haciendo lo mismo a Loreline. No puedo permitir que mi hij
★ EvaAl fin, lista, salí de mi habitación. El sol brillaba a través de las cortinas, iluminando el pasillo mientras caminaba en busca de mi hija.Imaginaba su sonrisa radiante, pero al llegar a su habitación, no estaba. Fruncí el ceño, preguntándome dónde podría estar. Decidí buscarla en la sala, pero tampoco estaba allí. Mi corazón comenzó a latir más rápido y un sentimiento de preocupación se apoderó de mí.Sin pensarlo dos veces, salí al patio trasero. El aire fresco me envolvió mientras mis ojos buscaban desesperadamente a mi pequeña.Fue entonces cuando los encontré. Sentados juntos en un rincón del patio, vi a mi hija, Deysi, y a Nicolás.Ambos reían a carcajadas, una imagen que nunca había imaginado ver. Siempre había visto a Nicolás como alguien frío y distante, pero en ese momento, parecía diferente. Su sonrisa era genuina, transmitía felicidad.Loreline se inclinó hacia Nicolás y le susurró algo al oído, lo que provocó una carcajada aún más fuerte por parte de ambos.Me ace
★ Eva¿Cómo es que por un momento llegué a creer queNicolás había cambiado? Estaba muy molesta.Sentía una mezcla de decepción y rabia que me abrazaba con fuerza.—Eva. —Escuché la suave voz de Adam tratando de consolarme.—Él siempre terminará haciéndome daño —pronuncié en voz baja, dejando escapar un suspiro cargado de frustración.—Eva, Nicolás es un idiota.—Lo es.Subí al auto de Adam, necesitaba alejarme de toda la negatividad que Nicolás traía consigo.—¿Mamá, dónde está papá? —preguntó curiosa.—Él no...—No terminé de hablar cuando la puerta del lado de Line se abrió y Nicolás se sentó a su lado.Mis puños se apretaron con fuerza, luchando contra mi furia. ¿Cómo podía ser tan descarado?—Siiii, ya vámonos. —mencionó Line con gran alegría, ajena al conflicto interno que me consumía.Adam tomó mi mano, tratando de transmitirme tranquilidad y apoyo.Aquel gesto cálido me reconfortó por un momento, hasta que me soltó para poder concentrarse en la conducción.Observé el reflejo de