Lo observó dormir, se veía tan tranquilo, regresó al sillón, tardó en poder quedarse dormida, cuando por fin lo hizo, Donatello se paró junto a ella, él le sonrió con esa sonrisa tan encantadora, ella se hizo a un lado para darle espacio.Él se sentó junto a ella, empezó a besar sus labios, los mordisqueó un poco antes saborearlos, ella se dejó llevar, habían dejado algo inconcluso y está vez no volvería a pasarÉl se quitó la camisa, desde donde ella estaba acostada podía ver el espectáculo maravilloso que le brindaba la anatomía perfecta de ese hombre.Donatello le ayudó a deshacerse de su ropa, recorrió su cuerpo con la mirada, ella se sintió apenada—¡Hermosa! —Dijo con una voz ronca que a ella le pareció tremendamente sexy.Comenzó a pasar la punta de uno de sus dedos por todo su cuerpo, se detuvo al llegar a su vientre, ahí comenzó a dibujar unos pequeños círculos, ella sintió un tremendo calor que la recorría por completo, después empezó a besar cada centímetro de su piel.—¿D
Karo no podía con la culpa que sentía, su jefe se había puesto terriblemente mal debido a su comida, ¿Y si todo hubiera ido a más' Afortunadamente no había sido así, pero no podía evitar torturarse. Donatello pensaba usar aquello a su conveniencia, veía en la cara de la chica que tenía un gran cargo de consciencia. —¿Pasa algo? —Preguntó al ver que la observaba atentamente. —Quería pedirte un favor muy grande. —Dígame. —Cuando dijiste que te casarías conmigo, pensé que eras sincera, cometí el error de decirlo a mi familia, ellos se reunirán en la mansión familiar para conocerla, me gustaría que me acompañaras para no ser motivo de burlas. A Karo le pareció que aquello podría ser una trampa para comprometerterla, pero no podía negarse después de que había estado tan mal y todo por ella, se sentía tremendamente culpable. —Regresariamos por la noche ¿Qué dices? —Ella se le quedó viendo mientras cruzaba sus brazos sobre su pecho, él sintió que lo estaba analizando. —Está bien, iré.
Al ver la hora, Donatello se dio cuenta de que debía de apresurarse, no quería llegar tarde a la cena con su exnovia, la conocía desde la infancia, tenía muy buenos recuerdos de ella, bueno eso antes de que lo abandonara según ella para conocer el mundo, cuando la realidad era que se había ido con otro, Antonella siempre estuvo presente en su infancia y en su adolescencia, ya en la universidad fueron novios, después ella se marchó a Estados Unidos, él jamás supo que se había ido con un hombre muy poderoso.Al llegar al restaurante, Antonella ya lo estaba esperando, al verlo lo saludo efusivamente, pasó sus brazos alrededor de su cuello.—Dona, es bueno verte. —Dijo mientras sonreía.—Hola Anto, lo mismo digo.—Le devolvió la sonrisa.Se sentaron para cenar, las horas pasaron y ellos se sentían cómodos recordando tantas aventuras que vivieron juntos.—Recuerdas aquella vez que mi padre no me dejó salir, me ayudaste a escapar saltando la barda, esa vez estuvimos a punto de ser descubiert
Dentro de la oficina, Donatello observaba a Antonella hablar sin parar, no entendía qué era lo que le había gustado de esa mujer, hubiera dado su vida por ella en su momento, a su mente llegaron dolorosos recuerdos de cuando estaban en la universidad. Años atrás —Hoy es la fiesta de la fraternidad, ¿Iremos? —No amor, será mejor que no lo hagamos, me iré a mi dormitorio, he estudiado demasiado, me siento agotada. Donatello se resignó a no ir a la fiesta, no quería contrariarla, la amaba demasiado, Antonella era su mundo entero, más tarde un grupo de chicos entró a su dormitorio, su novia ya se había ido. —Fratello, tenemos que ir a esta fiesta, es la despedida del entrenador, eres el mejor jugador, se molestara contigo si no te ve ahí. —Está bien, pero será solo un momento, Antonella se siente indispuesta, y no quiero dar lugar para discusiones entre nosotros. —Sus amigos se voltearon a ver unos a otros, incapaces de decir lo que estaba sucediendo. Poco después llegaban al lugar
Karo bajó su falda, la mirada de Donatello sobre sus piernas era demasiado obvia.—No hubieras bajado tu falda aún, debe secar primero el ungüento, además se ha manchado con el café, pediré que te consigan una falda ahora mismo.Llamó a su chófer para que consiguiera una falda para ella, el chófer la conocía muy bien, esperaba pudiera elegir la talla correcta.Cuando el chófer llevó la falda, Karo entró en el baño para cambiarse, era la primera vez que entraba ahí, era muy limpio, lujoso y ordenado, se cambió rápidamente para volver a su trabajo.—Muchas gracias por preocuparse por mí, en verdad lo agradezco.—Bueno, eres mi empleada, y espero que pronto aceptes ser mucho más que eso. —Guiño un ojo mientras lo decía.Karo salió de ahí prácticamente huyendo, su jefe era demasiado sexy, además sus compañeros ya estarían hablando sobre ellos, dos encerrados en la oficina todo ese tiempo.Regresó a su lugar para continuar con su trabajo, quizás el salir con una falda diferente de con la q
Antonella no perdía de vista a la pareja, necesitaba encontrar una oportunidad de acercarse a la chica, esa empleada tenía que ubicarse,¿Cómo podía Donatello poner a una muerta de hambre sobre ella?Cuando tuvo oportunidad se acercó a saludarlo, ignorando a Karoline, le dio un atrevido beso casi en los labios.—Dona, querido, te estaba esperando.—Buenas noches Antonella, no pensé que vinieras. —Contestó en tono fastidiado, deseaba tener una buena noche en compañía de Karoline y su familia y esa mujer iba a arruinarlo.—No sabía que las empleadas estuvieran invitadas a un evento familiar como este. —Lo dijo en voz alta con la intención de que todos los que estaban en la mesa escucharán, estaba segura que Donatello no les había contado que era una empleada.—Así es Antonella, mi prometida está cordialmente invitada a los eventos de mi familia.—Si mi nieto no la hubiera traído, me hubiera molestado con él. —La abuela levantó una ceja mientras lo decía, Antonella bajó la cabeza al senti
Donatello se sintió incómodo, colocó su mano sobre su corbata para aflojarla, tenía que hablar con Karoline y decirle la verdad, él mismo odiaba las mentiras, no las soportaba, unos días antes de conocerla en ese bar, había terminado su relación con otra chica, después de varios años de estar solo después del abandono de Antonella, decidió empezar una relación con la hermanastra del que era su mejor amigo, de ella no sabía su familia, tampoco pensaba contarles, todo iba bien en la relación hasta que la encontró con otro tipo, pensaba que el amor no estaba hecho para él. Cuando conoció a Karoline, una pizca de esperanza resurgió en su corazón, y no fue precisamente en el bar, sino al otro día en ese cuarto de hotel al poner atención en lo bella que era. La prima de Donatello le prestó ropa a Karo, cuando ella subió a bañarse, Donatello aprovechó para poner en su lugar a Antonella. —Creo que esta de más que te diga que debes marcharte, los invitados ya se han ido, solo queda la famil
Karoline se disculpó una y otra vez con Donatello, el suspiró, sin soltar su mano, se dirigió a un lugar apartado, lejos de la mirada indiscreta de sus familiares. —Se que no eres culpable, ya no tienes que disculparte. —Dijo mientras le pedía sentarse sobre uno de los sillones que había en la terraza. —Solo te pido que me escuches, para mi es dificil abrir mi corazón ante alguien, pero no deseo que esto siga adelante sin que te enteres de lo que ha pasado, a Antonella la conozco desde que éramos pequeños, nuestras familias eran muy unidas en ese entonces, fue mucho antes de la muerte de mis padres, crecí enamorado de ella, poco antes de entrar a la universidad, aceptó ser mi novia, hicimos juntos muchos planes, en el penúltimo año de nuestras carreteras universitarias, acudí a una fiesta, ella no había querido ir, se sentía cansada, yo le dije que tampoco iría, pero me convencieron mis amigos, era la despedida de nuestro entrenador de fútbol americano, como era la estrella del equip