capitulo 5

Marena:

-Es... ¿un Pegaso?, - escucho la voz preocupada del beta mientras alfa Derien intenta ocultarnos detrás suyo.

-Tranquilos, es mío, - acaricio su espesa cabellera y el animal se restriega contra mi mano.

-Lo encontré lastimado en el rio días después de comprar la hacienda, - no entiendo la cara de póker que tienen todos.

-Majestad, - escucho que me llaman varias veces.

Hace mucho tiempo no me llaman así y creí que se referían a Alfa Derien, hasta que recordé que la hechicera confianzuda lo llama por su nombre, algo dentro de mí se revuelve y me molesta.

Tengo cierta punzada en el pecho que intento ignorar, no entiendo porque me molesta. No debería permitirme sentir absolutamente nada por un hombre para el que jamás seré suficiente.

Pero no puedo evitarlo, cada vez que lo tengo cerca mis ojos se desvían hacia el sin siquiera pensarlo, desde ese maldito día en el rio no paro de pensar en él, extraño lo que me hizo sentir su toque en mi piel, lo eh evitado como la roña, pero inevitablemente continúo necesitándolo como al aire para respirar.

Cuando me pidió los informes de contabilidad intente evitar el encuentro enviándole los archivos a su correo electrónico, pero luego está maldita necesidad de verlo me embargo y casi desesperada me levanté y avance a su despacho con urgencia.

Mi cuerpo se movió automáticamente hacia él, como si todo esté tiempo haya necesitado tenerlo, me sentía como una adicta a su toque y los sentimientos contradictorios me atacaban uno tras otro haciendo difícil entender lo que esté Macho estaba provocándome.

Las malditas dudas sobre dónde estoy parada me están volviendo loca, jamás le había permitido a nadie tocarme, el único hombre que me había abrazado en toda mi vida, había sido mi padre y tenía dos agonizantes años sin recibir un abrazo.

Las demostraciones amorosas no formaban parte de mi vida, así que supongo que, si se lo permito, Alfa Derien podría burlarse de mi estúpida inexperiencia con facilidad, y luego, cuando encuentre a su anhelada luna podría botarme como si no valiera nada, porque para él, no lo valgo.

Esa simple idea aunada al deseo de consumirme en el fuego que enciende en mi piel, me tiene vuelta loca.

Cuando llegue a su oficina su asistente no estaba y la puerta estaba abierta, por lo que seguí caminando buscando satisfacer está necesidad de mirarlo, se me cayó el alma al piso cuando vi a una mujer hermosa abrazándolo como si le perteneciera.

Mi corazón se estrujó cuando vi la sonrisa radiante de Derien rodeándola con los mismos brazos con los que hacía una semana me había rodeado a mí, la diferencia era que esté era el auténtico Alfa, gustoso de tener a la mujer entre sus brazos, mientras que, a mí, solo fue su lobo buscando apagar las ganas del momento.

-No sabía que tenía visitas, - intento salir de ahí con rapidez, porque estas extrañas ganas de voltearle su bonita cara de un bofetón a esa mujer se intensificaban a medida que su sonrisa se ensancha.

Quisiera gritarle al desgraciado que como se atreve a ser un Casanova, pero, ¿qué derecho tengo yo de reclamarle algo?

Mordí mi labio inferior cuando la mujer me habló, me obligué a sonreír mientras la intensa mirada del Alfa me escudriña causándole un cosquilleo a todo mi cuerpo.

➰➰➰➰

-Majestad, -Me habla la hechicera, sus frías manos tocan mi brazo donde hace un par de horas encajo sus uñas

Regreso al presente, mis dedos están hundidos en la sedosa cabellera de este hermoso semental.

Mi vista va directo a sus manos sobre mi brazo, la manera fiera en qué mi pesada mirada cae sobre su mano, la hace retirarla con rapidez.

-Que!,- me sale con hostilidad, pero sus ojos continúan mirándome fijamente con sorpresa, no solo ella, en realidad todos me miran, Alfa Derien, el beta Líon y toda la gente que vive en mi hacienda.

¿En qué momento llegó tanta gente?

Entonces sigo la línea de su vista sobre mi persona, y es cuando me doy cuenta.

Grandes líneas de luz boreal rodean mi pequeña figura, hermosas auroras serpentean en colores verdes vivos, danzando a mi alrededor.

Miro maravillada mi cuerpo resplandeciendo hasta que el canto de un Urutaú capta la atención de todos los presentes, veo como todos se mueven a mi alrededor, pero es la reacción del Pegaso lo que nos deja sokeados a todos.

Veo como en cámara lenta todos a mi alrededor comienzan a cerrarse en formación circular, Alfa Derien encabeza el círculo cubriéndonos cuanto puede con su gran cuerpo, detrás suyo al beta y rodeándome protectoramente, las personas que creí indefensos omegas, comienzan a destellar magia que chisporrotea por las palmas de sus manos mientras runas antiguas, doradas brillan sobre su piel.

El Pegaso extiende sus hermosas Alas arropándome con ellas, las patas del feroz animal pegan en el suelo en un golpe seco, desafiante, mientras alza la cabeza relinchando.

frunzo el entrecejo preguntándome ¿Porque tanto miedo a un simple pájaro?

Luego recuerdo que cuando era niña, Jugando en el bosque tuve la mala suerte de encontrarme con uno.

Es un recuerdo vago que no tengo muy claro, de mi madre preocupada gritando mi nombre me acelera el pulso.

➰➰➰➰

Entre recuerdos el amorfo rostro de un Urutaú de un par de metros pegado a mi rostro aniñado me hace estremecer, tenía 6 años y la enorme ave me aplastaba con su gran tamaño, su enorme pico se abrió y grandes destellos de luz fueron succionados de mi cuerpo por su enorme hueco oscuro.

-MARENA, - el grito desgarrador de mi madre se escucha a lo lejos

La debilidad se apoderó de todo mi cuerpo, que pronto quedo lánguido a merced del Ave que succionaba mi fuerza Vital.

Los Urutaú son grandes aves con rasgos humanoides, manipulados por magia negra, suelen ser peligrosos, son como vórtices devoradores de magia blanca.

El recuerdo se vuelve confuso, recuerdo que en mi semi inconsciencia el destello de una poderosa magia blanca azoto al ave, que alzó su espantoso rostro y comenzó a Ulular, era un ensordecedor sonido prolongado similar a un llanto amargo y agonizante.

Sus poderosas garras presionaron con saña mis brazos asegurándose de que no escapara mientras lidiaba con mi madre.

-Suéltala desgraciado, - otro poderoso destello de luz atacó a la siniestra ave que Ululo más fuerte y desafiante extendiendo sus grandes alas.

Otro par de certeros golpes cayeron en las poderosas alas haciendo chillar al animal, una espesa y negra sustancia caliente cayó sobre mi rostro.

El ave aflojó su agarre y levanto el vuelo de manera torpe, escapando.

-Dile a tu amo que, si vuelve a acercarse a mi cachorra, yo misma lo voy a matar, - La advertencia danza en el aire llena de peligro, mi madre corrió hasta mí.

-Marena pequeña, - Una dulce voz llegó a mis oídos, entre mi vista borrosa se fue distinguiendo el precioso rostro de Yura.

Por supuesto, mi madre jamás arriesgaría su propia vida por una inútil como yo.

Tal pensamiento me estruja el pecho de nuevo, donde me resguardo temerosa debajo del poderoso Pegaso, el miedo hacia esas horribles aves me quedo arraigado.

Me aferró a Niebla temblorosa, mientras destellos de luz atacan por doquier a la imponente Urutaú que Ulula hasta que su prolongado lamento ya no se escucha más.

Cuando finalmente logran alejarla las alas del Pegaso se levantan, el preocupado rostro de Alfa Derien es lo primero que veo.

-Marena, - su voz suena peligrosa y preocupada

El ambiente tenso reina, bajo la intensa mirada de toda esta gente que me parece desconocida.

Acogí un montón de gente y los protegí, viví con el temor de no ser suficiente y me sentí tremendamente inútil por dos años al pensar que no podía darles más de lo poco que les daba, y aquí la única que necesitaba protección era yo.

Me siento ridícula pensando en todas las veces que me impuse y fingieron ser débiles, me engañaron y yo sigo siendo la burla de todos.

Siento que me falta el aire mientras repaso mi vista por todos ellos que me miran con culpa entre los ojos.

Hasta que el fuerte pecho de Derien me aprisiona, siento que me desmoronó, y hay algo en su forma de envolverme que me termina rompiendo, lloro de manera dolorosa.

Envuelta en esos reconfortantes brazos, me doy cuenta que toda mi vida deseé que Yura fuera mi madre, siempre me sentí sola, desprotegida, necesitada.

Me desmoronó otro poco y siento como esos reconfortantes brazos que me creen inútil se aferran a mí con tanta fuerza que me hacen sentir cosas que sé que no son realistas.

Siento como si este fuera mi lugar añorado en el mundo, y por un instante me permito disfrutar de la seguridad que Derien me transmite.

➰➰➰➰

Narrador:

La impresión y todos los sentimientos que azotan a la pequeña princesa cobraron factura, tan pronto como Derien la tomo entre sus brazos se desplomó.

-Marena, Luna por favor no me hagas esto, - El enorme alfa se volvió loco observando la pequeña carita pecosa que tanto anhelaba, bañada en lágrimas.

Las luces boreales dejaron de Danzar y así como llegaron, desaparecieron, dejando en penumbras la entrada del aquelarre.

Derien tomo a su hembra en brazos y no permitió a nadie más acercarse a ella, avanzo a la casa a grandes zancadas.

Todos los hechiceros siguieron al posesivo alfa de cerca, pero nadie se atrevió a interponerse, todos escucharon cuando la llamo su Luna, para todos Marena Black era importante y desde que la encontraron la han protegido.

Prius estaba frenético porque por un momento dejo de sentirla, estaba que rayaba en la locura, colgado de las lámparas.

Avanzo escaleras arriba y el único lugar donde permitiría que su hembra estuviera sería en su habitación, enredada entre sus sábanas, junto a su macho protegiéndola como al tesoro más valioso del planeta.

y Fue a dónde la llevo, la dejo con delicadeza sobre la cama y dio un gran suspiro de alivio cuando la vio aletargada solamente.

Se acurrucó a su lado y la envolvió posesivamente entre sus brazos, en su interior su lobo no estaba mejor, lloriqueaba y restregaba su gran cabeza contra el cuello de su hembra en un intento por sentirse cerquita suyo.

El toque suave de la puerta lo hizo ponerse alerta, sabía que su hembra no estaba en peligro, pero su instinto lo impulsaba a protegerla de todo en este momento que estaba tan vulnerable.

-Alfa Derien, - llamo la hechicera con cautela, ella más que nadie sabía lo protectores que eran los lobos con sus parejas, pero un poderoso Lican como Derien sería capaz de quemar al mundo por su hembra.

-Puedo revisar a la princesa, - pregunto con voz suave, sabía lo mal que podía ponerse el Alfa si se le provocaba en este estado.

El enorme Lican gruño posesivo incluso con el toque de la hechicera sobre su hembra, obligó a su lobo a retroceder porque sabía que debían revisar el estado de ella.

Tan pronto como el Alfa soltó el pequeño cuerpo, Sigrid aprovecho para revisarla, con manos ágiles utilizo su magia curativa, hermosas runas doradas y rojas brillaban sobre sus palmas, chisporroteando.

La hechicera concentro su atención en el poderoso sello que bloqueaba su magia, dándose cuenta de que efectivamente su hermana había sido la responsable del bloqueo.

Pudo notar como el bloqueo comenzaba a fragmentarse, los destellos boreales eran una poderosa magia blanca contenida saliendo a borbotones sin control, tenían que encontrar la manera de contenerlo.

Tanto poder descontrolado estaba llamando la atención de los Urutaú, que eran espíritus de poderosos hechiceros de magia Negra, poco se sabía de estos, pues no era muy común que se alejaran demasiado de su parte humana.

Los Urutaú eran una parte importante de su receptor, eran su animal espiritual, siempre deseosos de poder y era precisamente lo que los atraía. Sigrid comprendió que esa poderosa sacerdotisa estaba siendo protegida por su hermana mayor, y no podía quitar el sello hasta descubrir la razón para bloquearla en primer lugar.

Sin más opciones, comenzó a reparar las grietas del sello por dónde la magia se estaba filtrando, en su cabeza mil cosas saltaban al mismo tiempo.

Debía avisar a sus padres de su nueva Guía y buscar a su hermana mayor para que los orientará con la poderosa Marena Black.

Los desbordes de energía solían dejar a la princesa postrada en cama por días, desde que el aquelarre se formó y conforme hechiceros poderosos fueron llegando llamados por la magia de su Guía, se encargaron de protegerla mientras ella se encontraba vulnerable.

Sabían que no podían interferir en el sello mágico que podía sentirse desde la distancia incluso por el hechicero menos experimentado.

➰➰➰➰

A la distancia, atravesando el portal mágico de runas antiguas de la magia oculta y destructiva, apareció el Urutaú más poderoso del reino oscuro, volando con dificultad y malherido.

Ululando un doloroso lamento tan prolongado que logro alterar a su parte humana, Abraxas se encontraba sentado en un claro cerca del Núcleo de fuego que alimentaba su destructivo poder.

Abraxas abrió sus grandes ojos negros como pozos de golpe al sentir el dolor punzante atravesando su pecho.

-Sairas, - Jadeo el nombre de su inquebrantable espíritu.

Avanzo con dificultad cuando escucho el llamado de su espíritu, el dolor lo atravesaba en el pecho, pero tenía que llegar a él.

En el enorme cielo ennegrecido por la energía oscura, Sairas volada torpemente y cada vez más bajo, cuando vio a su parte humana se desplomó alertando a Abraxas quien corrió sacando el último resquicio de fuerza que le quedaba en el cuerpo.

Vio azotar a su precioso Urutaú en un golpe seco, levantando una humarada de cenizas del infértil piso que habia ardido una eternidad.

Se arrojó al piso azotando las rodillas, el dolor no le importo, Abraxas estaba frenético por su parte espiritual, que está vez Ululaba quedito y de manera dolorosa, anunciando su debilidad.

- ¿Quién te hizo esto?, - cuestiono a la herida ave que chorreaba sangre negra a borbotones por el pecho

Abraxas abrió una herida en su pecho con urgencia, le dio a beber de su sangre para que recuperará la vitalidad, cuando Al fin estuvo a salvo poso las palmas de sus manos sobre la gran cabeza del ave para ver a través de sus ojos al futuro cadáver.

¿quién se había atrevido a dañar a su precioso animal espiritual? lo pagaría, pagaría caro el atrevimiento de dañar a Sairas.

Abraxas se concentró en las vivencias de su ave, una clara visión del pasado.

Su Ave sobrevolaba por los límites del reino oscuro cuando un gran destello de magia blanca llamo al hambriento espíritu, la magia blanca era un delicioso manjar para él, su boca se aguó saboreando el poder.

Cambio el rumbo de su vuelo volando con sigilo, hasta llegar a un gran aquelarre del que nadie tenía idea, y entonces la vio, una pequeña y preciosa mujer desbordando magia.

Intento atacarla pero fue resguardada por todos los hechiceros del aquelarre, nadie ahí era rival, lo atacaron en grupo y ni siquiera así lo hicieron retroceder, el animal se acercó con la seguridad de quién sabe que tiene las de ganar.

Tenía en la mira a su objetivo, bajo el manto protector de un Pegaso, pequeña y tierna, pero poderosa.

Se acercó lo suficiente para dañarlos a todos, la magia protectora de la poderosa sacerdotisa salió descontrolada, el Urutaú logro tener frente a frente a la pequeña fierecilla.

Quedó hechizado por sus hermosos ojos zafiro y fue en ese momento que un halo de magia blanca le atravesó el pecho bañando de negra sangre el precioso rostro pecoso de la hermosa mujer.

Sonrió ampliamente al reconocerla.

-Marena Black, - canturreo su nombre disfrutando cada letra entre sus labios

Despertando un siniestro interés en el hombre que buen podría pudrirlo todo con un chasquido de dedos.

-Bien hecho Sairas, está vez encontraste la fuente la felicidad, - golpea fraternalmente la enorme ala del ave que se restriega contra su amo.

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