Mamá, ¡Tu Jefe CEO es mi Papi!
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Por: Runhy 🖤
El embarazo que no elegí

Pov Agnes.

—¿Qué es esto? —Susurré con temor de saber la respuesta mientras las lágrimas no dejaban de brotar de mis ojos y él me veía cómo si se sintiera asqueado mientras de pie tras de sí, estaba aquel chico al que había considerado mi mejor amigo; Royce Johnson, totalmente desnudo cubierto por nada más que las sábanas blanquecinas de aquel hotel.

Había llegado allí a entregar los apuntes de la universidad, ya que Royce estuvo faltando a clases las ultimas semanas, quise ser una buena amiga y encontré la dirección del hotel en el que se hospedaba desde hace un tiempo.

Sin embargo; nunca pude imaginar que me encontraría con una escena tan asquerosa. Desde un principio sabia que Royce no estaba interesado en las mujeres y tal vez, fue por eso por lo que nuestra amistad empezó en primer lugar, pero al ver esto no puedo evitar imaginarlo teniendo una pasional noche, gimiendo y jadeando debajo de Nathan, quien desde ese instante pasó a ser mi exnovio.

El dolor en mi pecho se incrementaba junto a las arcadas y las lagrimas en mis ojos que no podía detener. Sentía una mezcla de enojo, tristeza y asco. Los dos hombres en los que confiaba me traicionaron ¿Es que les hice algo que los justifique?

“Lo siento, Agnes, aunque eres mujer, tú no me atraes” Las palabras de mi ex retumbaban en mi cabeza mientras Royce me miraba con esos grandes ojos azules que no dejaban de brillar emocionados al ver lo mucho que me había lastimado y lo patética que me veía mientras deseaba despertar de esa pesadilla en la que ambos me miraban con una radiante sonrisa en el rostro, mientras yo corría tratando de escapar de ellos, en aquel pasillo enorme que se convertía en un laberinto».

Me dolía el cuerpo y mis huesos estaban sensibles, era cómo si hubiera corrido un maratón toda la noche. Abrí los ojos de mala gana, recordando la pesadilla que había tenido y la pesadilla que seguía siendo mi vida real pero en tanto lo hice mis ojos se cruzaron con un hermoso rostro varonil, uno que tenía la piel pálida.

Sus ojos estaban cerrados mientras respiraba lento y silencioso, profundamente dormido. Su rostro era muy pacifico y daba seguridad, al verlo era cómo si mis preocupaciones desaparecieran. No solo eso, se veía tan sexy que era imposible no admirarlo.

Tristemente nada dura para siempre,la luz del sol comenzó a filtrarse por las ventanas cristalinas del lugar, por lo que no tuve mas opción que levantarme de la cama. La ropa esparcida por el suelo me hizo recordar fragmentos de la noche anterior. Sobresaltada, observé al hombre en la cama, debía tener no más de treinta años y no menos de veinte pero ¡Eso era lo de menos!

Recordaba todo lo que había pasado la noche anterior. Mi novio me traicionó con mi mejor amigo, intenté olvidarlo y reponerme del dolor pero durante semanas no había podido hacerlo y estaba tan lastimada que fui a un bar. Recuerdo haber salido de allí y entrar al auto del hombre con el que acabo de acostarme.

Suspiré con pesadez y comencé a vestirme a la par que tomaba mis pertenencias del suelo, con cierta dificultad por el dolor.

Jamás imaginé que mi primera vez sería de esa manera. Siempre, con mis novios intentaba mantener cierta distancia y era por esto mismo, mi sueño era entregarme a alguien a quien amara con mi alma pero supongo que ya no importa, lo peor es que estoy segura de que realmente lo deseaba, cada beso, cada caricia, yo realmente esperaba todo eso.

Al terminar de arreglarme, sujeté mi cabello cómo pude y me marché del lugar dejando atrás mi virginidad y aquel a quien se la había entregado. Claro que, lo más probable es que ni siquiera lo notara y si lo hizo obviamente no le importará.

“Es tan bueno, sigue así” ¿Cómo pude actuar de esa manera? No importa cuanto duela un corazón roto, pasar la noche con un desconocido no calmará el vacío en mi pecho.

Aunque si lo pienso bien; no lo volveré a ver nunca más, no sé nada sobre él, ni él sobre mí, así que está bien y después de lo que pasó, lo último que quiero es estar en una relación de nuevo. Así que puedo considerar esa mi última y única noche en la cama de un hombre. Desde ahora me consagraré al celibato, aunque no es que sea religiosa ni nada parecido pero estoy segura de que no volveré a relacionarme con nadie.

Bien, haré como que no pasó nada, desde ahora dejaré esta historia atrás.

—Felicidades por su embarazo. —Dijo la doctora, con una hermosa sonrisa y varios minutos después todavía sigo aturdida, esto debe ser una broma.

Yo sólo había ido al hospital para asegurarme de que él no me hubiera contagiado ninguna infección o enfermedad y por eso esperé los tres meses requeridos porque al tener todas esas náuseas y malestares estaba segura de que me había contagiado algo pero esto nunca pasó por mi cabeza. Aunque si lo pienso, las nauseas son un síntoma común en el embarazo ¡No, no y no!

—Escuche ¡Es imposible que yo esté embarazada, revise de nuevo! —Exclamé desesperada. No planeaba que fuese así pero no puedo embarazarme, mis padres nunca me lo perdonarían. Ni siquiera tengo manera de enfrentarlos. Ellos han estado pagando mis estudios y manutención durante mis veintiún años de vida para que yo me embarace de un desconocido.

—Lo siento, señorita, pero es un hecho. Usted está embarazada. —Reafirmó la doctora con una cara completamente diferente, no parecía la misma que sonreía hace un momento, ahora tenía una mirada de lástima hacia mí, que molestaba. Por un momento vi la cara de mis padres reflejada en ella.

—¿Hay alguna manera de que pueda interrumpir el embarazo? —Me atreví a preguntar. Nunca pensé que yo haría algo similar pero en este momento es mi única solución. Solamente soy una estudiante de diseño, sin ningún ingreso excepto el dinero de mis padres, con el que debo pagar universidad, renta y llegar a fin de mes y si llegara a perder el apoyo de ellos, mi vida se iría cuesta abajo.

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