Capitulo639
Miré fijamente al hombre frente a mí y, con un tono sombrío, le pregunté:

— ¿Cuándo he tocado yo a la señorita Viviana? ¿Dónde lo hice? ¿Cómo lo hice?

El tipo no respondió en ese momento a mi pregunta. En lugar de eso, sacó su celular móvil y, abriendo una foto, enseguida me la mostró.

En la imagen, claramente se podía ver una escena en el borde del spa. Viviana, con un traje de baño que dejaba poco a la imaginación, y yo, dándole un masaje en los hombros.

Esa foto no dejaba lugar a dudas, confirmaba por completo mis sospechas previas.

Un furor incontrolable creció aún más dentro de mí.

Este maldito, ¿cómo se atrevía a divulgar esos secretos y hacer que Viviana tuviera que irse antes de lo previsto?

No entendía bien por qué, pero algo en mi interior me impulsaba a seguir. La ira me nubló como fiera el juicio, y de nuevo me lancé hacia él.

Lo empujé violentamente contra la mesa, y comencé a golpear con todas mis fuerzas su rostro una y otra vez.

— ¡Óscar, ya basta! ¡Ten cuidado, lo vas
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