Hola hola! Tendremos más de Eva próximamente, así que no dice adiós aún :) Los leo! Bso Kika
CelesteEl bosque parecía respirar conmigo. A mi alrededor, los árboles se alzaban como guardianes silenciosos, sus hojas susurrando secretos ancestrales. La luz de la luna se filtraba entre las ramas, pintando la hierba con un resplandor plateado. El lugar estaba adornado con guirnaldas de flores azules y blancas, cuencos de cristal llenos de agua luminosa y pequeñas antorchas flotantes que emitían una luz suave y mágica. Era el bosque que plantó mi señor, mi rey, mi mate, y me reconocía. Esta ceremonia era exclusiva para cuando una hechicera se unía en matrimonio, y el doble de especial si era una pareja destinada. Nunca supe de esto, pero estaba profundamente emocionada.Nana se acercó a mí con una sonrisa llena de sabiduría. A su lado, mi madre, Índigo, tenía los ojos brillantes de emoción. Ambas vestían túnicas de un azul profundo, adornadas con símbolos bordados en plata que representaban la luna. Eva se sentó contenta junto a las otras hechiceras, jóvenes hijas y nietas de Berta
Alaric —Debí haber insistido en que la ceremonia de mate se hiciera antes que la coronación —gruñí.—Tiene que ser primero para que su mate sea la reina —indicaba Freya mientras acomodaba mis anillos y mis joyas.Rachel sostenía la nueva Eterna. Miré de reojo hacia la entrada y vi a Elías y a Diana. La joven guerrera ya estaba tomando su lugar en el castillo. Amelia había regresado con su clan, lo que era lo correcto. La extrañaba, por supuesto, pero siempre venía si necesitaba consejo. Y Diana había mostrado tanto valor siendo tan joven.—Yo ya soy un rey. El Rey Rojo. El rey de todos los lobos. El Alfa de una hechicera grandiosa. El único que queda de los lobos originales —contesté molesto. Mi querida ni se inmutó ante mi arrebato. Habían sido varios desde que se acercaba la fecha de la ceremonia.—Así es, Su Majestad, y no está mal que el mundo y los lobos lo recuerden. Con todo lo que ha pasado, al parecer, necesitan que se lo refresquen varias veces —decía ella como si nada. Mi
Celeste —¿Cómo logramos escaparnos tan rápidamente? —me reía mientras él me conducía más allá de la cocina. Mis ojos se posaron en ese jardín que conocía tan bien, aquel lugar donde solía recolectar mis plantas para elaborar mis pociones, en tiempos en que no sabía quién era realmente.—Fue un regalo hermoso de parte de mis guerreras. Ellas sabían a la perfección cuándo necesitaba estar contigo... O quizás se estaban anticipando a lo insoportable que podría llegar a ser si no conseguía lo que deseaba —me recostaba suavemente contra la pared y me ofrecía un beso apasionado. La ceremonia había sido gloriosa, repleta de elegancia y adornada con la presencia de los personajes más relevantes. Mi amor lucía tan perfecto, el rey rojo, el elegido por la profecía. Cualquiera que se atreviera a mirarlo no dudaría en que había nacido para ser rey. Todos los alfas estaban arrodillados, junto a todas las demás criaturas, mientras él y yo nos tomábamos de la mano, jurando proteger a cada uno de el
AlaricDicen que cuando un lobo marca a su mate se vuelve más poderoso y más obsesionado, apasionado y enloquecido con ella. No sabía si era más poderoso y poco me importaba; ella tenía poder por ambos y con eso bastaba. En cuanto a lo segundo, no tenía dudas: yo y mi lobo estábamos desbocados. No sabía cómo iba a poder seguir mi día a día sin estar pegado a ella. No pude dormir, solo quería ver si ella estaba bien“Me habías prometido una noche larga, una mañana y quizás una tarde” me había recordado en cuanto despertó luego de marcarla. Ya era de madrugada y la había besado, poseído y hecho gritar varias veces.—No sé si estoy dormida, despierta, es de noche o estoy en el paraíso —murmuró ella, aún con los ojos cerrados. Besé su cadera, subiendo por su ombligo, mordiendo ligeramente entre sus costillas. Quería dedicarle atención a cada parte de su cuerpo. Me había dedicado a unas en especial… pero todo el cuerpo de mi cielo merecía la misma consideración.—Ya ha amanecido y estás con
Eva—¡Vamos, Magnus!—¡Tú puedes! — Las hechiceras, Adriana y el Duque habían trabajado en conjunto para traerlo de vuelta. —Sé que tienes miedo. Yo también tuve miedo al salir al mundo, pero es mejor que estar atrapado —le decía al vampiro, y parecía que hasta lo entendiera. —Por supuesto que tu lugar es aquí, con nosotros. Todos queremos conocer tu historia. Fuimos presos de Valerius, pero él ya está muerto y tenemos derecho a tener nuestra vida. El trabajo de las hechiceras había sido fantástico. Yo, estaba absorta por sus dones. Cielito era muy poderosa, pero cada una, tenía algo especial. Su Majestad había habilitado un espacio especial para que las más jóvenes practican. Margarita había creado una biblioteca para que ella y los demás cerebritos se dedicaran a estudiar e investigar. —Vamos a intentarlo más tarde con mi poder —dijo Ágata. Sabía que podía meterse de alguna forma en la mente de las personas, como si el aire pudiera colarse por todas partes. Aterrador, pero funcion
Fabrizio—¿Qué quiere decir con eso, alfa? ¿Que mi reinado es injusto? Se han hecho cambios como nunca antes, y se les ha dado prioridad y respeto a todas las criaturas. Los ataques de rogues han disminuido y, si bien algunos todavía se resisten, no pueden negar que el mundo de los lobos es mejor —clamaba el rey.—Su Majestad tiene razón, pero también ha cambiado, la presencia de las hechiceras... Se dice que nuestra reina es capaz de evaporar a un vampiro antiguo de un solo movimiento —respondió el hombre. Eva me miraba entre escandalizada y divertida, sin poder creer lo que escuchábamos. Alaric no había dado muchos detalles de las hechiceras, pero los rumores eran así, tenían alas propias.—Lo destruyó desde adentro y explotó como un globo —respondió Eva tranquilamente, mientras el alfa se agitaba.—Los lobos tienen miedo. Solo pedimos el derecho de poder solucionar nuestros propios problemas como manada —solicitó el hombre. Alaric estaba entre la espada y la pared, pues, a simple vi
FreyaEl castillo había sido el espacio en el que siempre había soñado vivir desde pequeña. Pensé que iba a ser el mismo, y, sin embargo, solo habían pasado unos años para que todo cambiara radicalmente. Eran las mismas paredes, con los mismos adornos y arreglos. Eran las mismas guerreras protegiendo a Su Majestad, con los mismos trabajadores y consejeros. Y, sin embargo, los cambios no estaban en las paredes ni en las decoraciones.Todo comenzó cuando llegaron las lunas humanas, mostrándonos que nuestro mundo era diferente, no solo de lobos. Lo veía cuando escuchaba la risa de Eva, la ilustre guerrera, en los pasillos bromeando. En Margarita, que había despertado de un sueño aún más largo que el mío. Solía encontrarla en la biblioteca, discutiendo incluso con Su Majestad, mientras Fabrizio la veía con orgullo. Lo veía en las hechiceras, rondando el castillo, despertándolo con sus poderes. Y lo veía, por supuesto, en mi señor: un rey con una mate poderosa, una mujer buena, amable, una
Celeste—Han sido los meses más largos del mundo —dijo Alaric, masajeando mi cintura y cadera. Va suavemente por mi espalda y yo controlo mis suspiros. Se siente tan bien sus manos sobre mí. Estoy tan cansada y solo él me consuela.—¿Te sientes mejor? —pregunta preocupado mientras acaricia cada espacio libre de mi piel.—Sí, es solo que siento que ella puede venir en cualquier momento.Bianca. Todas las mujeres de nuestra familia tenían nombre de colores. Sentí el fuego en la punta de mis dedos y ya había provocado varios accidentes. El fuego era poderoso, el contrario de mi propio elemento, y complementaba la tierra, que era el de mi rey. La tierra y el fuego podrían crear cosas maravillosas decía Nana.—Has llevado esto con tanta valentía y fuerza, mi cielo. Me siento tan orgulloso de ti.Mi mate estaba cada vez más ansioso y sobreprotector. Los primeros días habían sido escandalosos, Alaric simplemente no lo podía creer. Índigo decía que éramos hechiceras, que teníamos un poder dife