Mia:— Dormía con una cadena en el cuello, estacada en el patio de la mansión, junto a los perros que cuidaban el lugar, se me permitía entrar solo a limpiar y a atender a la familia Herrera, no se me tenia permitido ver a la cara a nadie de la familia, tampoco podía hablar, y por supuesto, no podía comer lo mismo que ellos, mucho menos sentarme a la mesa… — trago con fuerza, al recordar la humillación de ella, una mujer, que se suponía debía ser como mi madre. — Ofelia, la madre de Mirko… tomaba su té sentada frente a mí, asegurándose que comiera en cuatro patas, sin usar mis manos…ella debía ser como una madre para mí, pero en lugar de escucharme, llevaba a sus amigas a que me vieran comer como si fuese un perro. — Takashi me aprisiona entre sus brazos, con tanta fuerza que creo que me matara, pero no me quejo, lo dejo y solo puedo pegarme más a él, estoy segura con Takashi, él no me desprecia.— Cómo es que tus padres… lo permitieron. — su voz suena rara, no sabría decir si alguna
Takashi se quedó en silencio mientras Mia terminaba su relato, un silencio que no solo hacía eco en la habitación, sino que resonaba en cada rincón de su ser, no podía mantener su mascara de jefe bromista, mucho menos podía pensar en hacer o decir algo estúpido para distraer a la joven del claro dolor que había en sus ojos, eso era lo que lo estaba sacando de quicio, la manera en que los ojos de Mia habían dejado de brillar, Takashi podía jurar que el alma de su amada ya no estaba allí, solo quedaba un caparazón del ser hermoso que una vez fue, pero él lo solucionaría, aunque no ahora, no cuando las palabras de Mia eran un tormento y cada sílaba dicha un golpe al corazón.— Takashi.su voz era apenas un susurro y Takashi supo que lo había perdido, el control del cual tan orgulloso estaba se había ido por un caño, y prueba de ello era la mirada cargada de preocupación y temor de Mia, aun así, no podía hablar, no cuando su mente y su cuerpo querían salir de la villa, y buscar así sea po
Takashi tomó la mano de Mia con suavidad y la llevó al baño, ella lo siguió en silencio, con los ojos aun brillando con la humedad de las lágrimas recientes, en completo silencio, con movimientos lentos y cuidadosos, comenzó a lavar su rostro, limpiando cada rastro de dolor visible, aunque sabía que la pena de su alma, seria más difícil de quitar, aun así se esforzaría, mientras Mia solo dejo salir un suspiro pesado, cerró los ojos, dejando que el agua tibia y las manos reconfortantes de Takashi hicieran su labor.—Ya está, conejito —dijo él con ternura, su voz apenas en un susurro—. Todo estará bien, de hoy en adelante, ya no tienes por qué preocuparte, por ahora descansemos y mañana será un nuevo día para solucionar todo. — la rubia asintió, y se pego mas a él, sintiendo la protección de ese hombre, por solo estar a su lado.Takashi la llevó de regreso a la cama y ambos se acomodaron bajo las sábanas, aunque el mafioso la abrazó con fuerza, como si quisiera protegerla del mundo ente
El sol estaba mostrando apenas unos rayos de su rostro, cuando Mei y Walter ingresaron en la villa de Shu-Hee y al fin estaban todos, o al menos los que ya formaban parte del clan mafioso conocido como el tigre blanco, solo dos personas no fueron llamadas, Mia, porque bajo ningún punto de vista Takashi la revictimizaría o le pediría que repitiera todo lo que le había dicho, y Emily, la pronta esposa de Yaozu, aunque esta ultima a diferencia de Mia si sabia donde se estaba metiendo o mejor dicho con quién, hasta que no se uniera ante los espíritus del bosque con Yaozu, no podria saber nada más de lo que este le quisiera contar.— Espero que esto sea algo realmente importante, me estaba reconciliando con mi esposa. — se quejó Francisco, y Takashi sonrió. — Mierda, este loco me va a matar. — susurró escondiéndose tras su esposa Akira.— No, él no lo hará, pero si no cierras el pico cortare tu cabeza y no precisamente la que piensa. — refuto su esposa y Francisco decidió que el lugar mas
Takashi se acercó a Yaozu, la culpa se reflejaba en su rostro y su hermano solo le dedico una sonrisa, antes de hablar.—Quita esa cara Takashi, el que mi boda con Emily se retrase hasta que mi hijo nazca es lo mejor que pudo pasar. – aseguro el de ojos celeste.—En verdad, lo siento, no creo que te deba gustar mucho la idea de que tu hijo nazca sin que ustedes estén casados. — aseguro Takashi caminando junto a su hermano, sus villas quedaban un acerca de la otra, por lo que compartían camino para regresar a sus hogares.— Eso… no es así, al menos no con Emily, si hay algo que aprendí Takashi, es que un certificado de matrimonio no cambia nada, ya vez, nunca pude amar realmente a la madre de Serena, la queria, sí, pero no la amaba, y con mi boda apresurada, solo conseguí que me nombraran viudo, además… las embarazadas necesitan de muchas atenciones Takashi. — rebatió sonriendo aún mas y el más alto de todos lo vio con intriga.— ¿Lo dices en serio? Pero creí que estaban en el periodo
— A ningún lado. — respondió aun viendo la maleta, como si pudiera encontrar una respuesta por solo verla. – Los días de descanso me dedicaba a deambular por los parques, buscaba monedas que las personas o los niños pudieran haber dejado caer. — Takashi vio hacia arriba, respirando con profundidad, conteniéndose. — Y los días de vacaciones… me quedaba en el departamento, creí que te habías dado cuenta, esa noche que regresaste, la cena que estaba preparando lleva días en preparación, ya que debes dejar remojar las legumbres de un día a otro.— Porque… ¿por qué no me dijiste que necesitabas dinero? ¿Por qué Mia? Creí que éramos amigos, ¿Por qué nunca me contaste lo de tu familia? — bien, quizás el enfadarse con Mia no era lo mas sensato, pero es que en el fondo le dolía, el que ella no confiara en él.— ¿Amigos? — pregunto incrédula y Takashi paso por sus recuerdos, como si estuviera viendo una película con rapidez, solo para saber en qué se había equivocado.— Si Mia, no voy a negar q
Los pies de Mia trataban de evitar su caminar, sin embargo, Takashi la superaba en tamaño y fuerza y solo jalando de su mano, en menos de un suspiro, ya la tenía dentro del gran cuarto de Baño.— Yo puedo hacerlo sola. — dijo soltándose de la mano del mayor. — Yo puedo lavarme sola, no es necesario que me ayudes…— Lo es. — la corto casi de inmediato Takashi. — Te he escuchado y juro, lo juro Mia, que trato de hacerme a la idea que tu familia no es la mierda que pienso que es… — el control que tanto había tenido hasta el momento se fue por la ventana y Takashi se maldijo por solo ver el rostro de la mujer que amaba y la forma en que lo veía. — Yo… no te pediré disculpas por eso. — reconoció no sin antes tomar una gran bocanada de aire y tratar de tranquilizarse. — No te pediré disculpa por lo que yo pienso de ellos, pero no hare leña del árbol caído, no te hablare mal de ellos, ni diré más que esto, porque aun estoy procesando que es… tu cultura. — una mierda de cultura gritaba la men
La caminata a la casa grande fue mucho mas corta que la del día anterior, pues Takashi tenia autos de golf para moverse por la inmensa villa, al igual que sus hermanos, algo que le agrado a Mia, no se creía capaz de recorrer tan largo camino a diario, aunque no materia que le agradaba mucho el paisaje.— Buenos días. – dijo al pareja, apenas ingreso en el comedor, recibiendo el sino saludo a coro de todos.— Mia querida, querida mía, justo estábamos hablando de ti. — soltó de pronto Francisco y todos lo vieron incrédulos.— Ah, ¿sí? — Mia no sabía como tomar aquello.— Sí, les estaba contando que por error tomaste algo que no era para ti. — las mejillas de Mia pasaron de un rosa natural, al rojo fuego en menos de un suspiro.— Ah, sí. — fue todo lo que dijo sin percatarse que la familia Zhao al completo lo veía con ganas de matarlo.— Bien, dime, ¿cómo fue todo? — el cuello de Mia trono al girar a verlo, por lo que no se percató en el momento que Shen le quito el cuchillo de la mano a