Fazio. Villa principal de la familia De Falco, la capital Cosenza, del territorio de Cosenza, Calabria, Italia. 2024. Como esperaba, junto a las dos puertas dobles cerradas que daban al gran salón, dos de nuestros hombres correctamente vestidos, con sus respectivos trajes, de claro diseño italiano, esperaban a que yo llegara, para abrirme la puerta, con un gesto de respeto, y así poder mi yo, y el grupo de hombres que me seguía, acceder al salón. Nada más entrar en la sala, comprobé como todas las familias se habían colocado entre las mesas preparadas exquisitamente para celebrar ese evento, además de hipócritamente, mi cumpleaños. Todos estaban de píe, mientras ante mí, se abría un enorme pasillo me llevaba a la mesa principal, que estaba al fondo de la enorme sala, donde toda mi familia, con mi padre a la cabeza, me esperaba, sonriendo feliz, todos excepto mi padre, que disimulaba su felicidad, con una expresión relajada. Para ellos y para mí, este era el día que, junto con mi
Coorah. Crucero Sovereing, de Pullmantur, Mediterráneo Occidental, 2024. Miré el móvil, por doceava vez en los últimos quince minutos, mientras regresaba de la cena en el gran comedor del crucero, donde se producen la gran cena de gala. Hoy dentro de la programación de las actividades del crucero, era una noche temática, una noche ibicenca, en la que todos los pasajeros teníamos que ir de blanco, mientras en las discotecas y salas de ocio del barco estaban a rebosar de motivos que te hacían recordar a esa preciosa isla española. Mis acompañantes en la cena, también temáticas con auténticos y sabrosos productos mediterráneos, de la excelente gastronomía española, a la que me había aficionado desde que llegué a ese país, por ser tan saludable, y deliciosa, eran los de siempre. De hecho, tras haberme cuidando, y acompañando durante todo el día, turnándose en varias ocasiones, entre las tres familias, para que yo no me sintiera sola, ya nos habíamos hecho amigos, incluso habíamos int
Fazio. Villa principal de la familia De Falco, la capital Cosenza, del territorio de Cosenza, Calabria, Italia. 2024. Estaba regresando a mi habitación, completamente agotado, la recepción había sido larga, y como había podido observar Marcos no estaba muy contento, aunque trataba de disimularlo. Cuando compartí con mi padre mis sospechas, al principio el dudó, había considerado a Costa como un gran aliado, sobre todo porque había criado al hijo de su hermano menor, pero la prueba que había recopiló Renzo, aunque no eran determinantes para desacreditarlo, sin crear una guerra entre familias, que terminaría aniquilando a los Costa, y con muchos heridos y muertos, si te hacían dudar de su fidelidad hacía el nuevo Don de los De Falco. También estaba el otro problema que me agotaba, y me hacía desear imposibles, y era que, me era imposible borrar la única imagen que en mi mente tenía de esa preciosa Australia. La verdad era que necesitaba verla, hablar con ella, sentir de nuevo su limp
Coorah. Crucero Sovereing, de Pullmantur, Mediterráneo Occidental, 2024. Esa mañana abrí los ojos al oír el sonido de las gaviotas, y del mar golpeando contra la costa, tuve que cerrarlos, casi de forma inmediata, al ser deslumbrada por la intensa luz del sol que entraba por la puerta abierta del balcón. Por lo visto, anoche, en mi estado enfado, shock, y desorientación por lo que estaba sintiendo, de forma sorpresiva por un hombre totalmente desconocido, pero que el destino, o las fuerzas de universos, o cualquier ser divino que estuviera jugando al póker con mi vida, había decido que, ese desconocido, se convertiría en mi único hombre, y acompañante, por el resto de mi vida, y muy probablemente, en el padre de mis hijos. Normal que se me olvidara de cerrar la puerta del balcón, era un fallo que, por otro lado, ante lo que estaba pasando psicológica y emocionalmente, era hasta comprensible. Me moví inconscientemente, buscando el cuerpo de la persona que había dormido a mi lado de
Coorah. Crucero Sovereing, de Pullmantur, Mediterráneo Occidental, 2024. Encendí el móvil, y lo dejé sobre mi mesa de noche, para que se fuera encendiendo, al oír como volvían a tocar en la puerta del camarote. -” Señorita Bell, soy Michael, el mayordomo de su pasillo, le he traído su desayuno.”- me confirmó la voz del otro lado de la puerta. Tras servirme el desayuno en el balcón con vista la preciosa ciudad de Nápoles se fue y yo fui a coger el móvil, mi intención era ver los mensajes que no había leído, llamar a Fazio, para dejarle claros un par de puntos, que a mí me interesaba que analizara, antes de casarme con él, y así, luego, no se lo llevara de sorpresas, cuándo mi furia cayera sobre él. Pero claro, al abrir la aplicación de mensajes, vi miles de mansaje y llamadas de varias personas, de mi prima, algunas eran de Fazio, pero eso no fue lo que me dejó totalmente golpeada, de alguna manera, y de forma no prevista, regresó mi pasado, en forma de mensaje, el segundo mensaje
Fazio. Villa principal de la familia De Falco, la capital Cosenza, del territorio de Cosenza, Calabria, Italia. 2024. -” Creo que se equivoca, Señor De Falco, primero, yo aún no he firmado nada, sigo siendo libre como las mariposas, así que aún soy la señorita Bell, y segundo, aquí el que no cumple las promesas no soy yo, precisamente, ayer te envié nueve mensajes, ¿Es que el gran señor De Falco no tenía ni un segundo para por lo menos responderme uno?”- oí como Coorah me recriminaba, oírla en plan Xena, buscando bronca me recordó a la noche que la conocí, cuando borracha recibí el castigo de la afilada lengua de Coorah, por culpa de ese inútil. Anoche, hasta tarde, y esta mañana temprano, intenté llamarla, enviarle algunos mensajes, en varias ocasiones, mientras mis malditos cuñados, se burlaban, con disimulo, con comentarios que me hacían ponerme cada vez más nervioso, comentarios del tipo: - “Si pasa de las cuatro horas con el móvil apagado una mujer, malo, lo mismo ni se prese
Fazio. Villa principal de la familia De Falco, la capital Cosenza, del territorio de Cosenza, Calabria, Italia. 2024. -” ¿Crees, que me has engañado Adonis Calabrés? No has respondido a mi pregunta, guaperas, ¿Funciona? ¿Funciona ese descaro? ¿Con otras?”- me dijo mostrándose burlona, y atrevida, aunque noté cierta tensión e inseguridad en su voz, que me alertó, algo había pasado, ¿Qué se me escapaba? -” Me alegra que la señora De Falco valore el físico de su marido, me siento realmente alagado, en cuanto a los de si funciona, simplemente le diré, en aras del acuerdo al que llegamos, de absoluta fidelidad, por ambas partes, que ahora eso no es importante, lo único importante es si mi descaro funciona con la señora De Falco, ya que me facilitaría mucho las cosas, me pondría mucho más fácil las cosas, a la hora de .... Seducirla. Podría decirse que, desde ahora, sólo usted tiene acceso a ese superpoder de su marido.”- le dije intentado calmarla, con un todo seductor, ronco y susurran
Coorah. Crucero Sovereing, de Pullmantur, Puerto de Barcelona, 2024. Mientras terminaba de preparar mi maleta, envié un último mensaje a Kiora, para comentarle que ya tenía el pasaje para que volara a Cosenza, comprado por la familia De Falco, y en Calabria, uno de los familiares de Fazio, la recogería. Cuando Gia me preguntó a quién quería invitar a mi boda, sólo pensé en Kiora, ya que mis compañeros, y amigos, del trabajo no podían viajar, precisamente por los complicado y absorbente que es nuestro trabajo. Estos días sin Fazio había sido una auténtica locura, pensé que, al estar sin él, me iba a sentir sola, extraña, pero, todo lo contrario, entre mis geniales acompañantes de cena, mi prima desde Paris, con sus contantes llamadas preguntándome estupideces sobre el vestido, mientras se quejaba amargamente del poco tiempo que le había dejado, y de que, ni siquiera me hubiera probado el vestido, antes del gran día, para que ella supiera donde debía hacer los retoques finales, sin