Coorah. Crucero Sovereing, de Pullmantur, Mediterráneo Occidental, 2024. Encendí el móvil, y lo dejé sobre mi mesa de noche, para que se fuera encendiendo, al oír como volvían a tocar en la puerta del camarote. -” Señorita Bell, soy Michael, el mayordomo de su pasillo, le he traído su desayuno.”- me confirmó la voz del otro lado de la puerta. Tras servirme el desayuno en el balcón con vista la preciosa ciudad de Nápoles se fue y yo fui a coger el móvil, mi intención era ver los mensajes que no había leído, llamar a Fazio, para dejarle claros un par de puntos, que a mí me interesaba que analizara, antes de casarme con él, y así, luego, no se lo llevara de sorpresas, cuándo mi furia cayera sobre él. Pero claro, al abrir la aplicación de mensajes, vi miles de mansaje y llamadas de varias personas, de mi prima, algunas eran de Fazio, pero eso no fue lo que me dejó totalmente golpeada, de alguna manera, y de forma no prevista, regresó mi pasado, en forma de mensaje, el segundo mensaje
Fazio. Villa principal de la familia De Falco, la capital Cosenza, del territorio de Cosenza, Calabria, Italia. 2024. -” Creo que se equivoca, Señor De Falco, primero, yo aún no he firmado nada, sigo siendo libre como las mariposas, así que aún soy la señorita Bell, y segundo, aquí el que no cumple las promesas no soy yo, precisamente, ayer te envié nueve mensajes, ¿Es que el gran señor De Falco no tenía ni un segundo para por lo menos responderme uno?”- oí como Coorah me recriminaba, oírla en plan Xena, buscando bronca me recordó a la noche que la conocí, cuando borracha recibí el castigo de la afilada lengua de Coorah, por culpa de ese inútil. Anoche, hasta tarde, y esta mañana temprano, intenté llamarla, enviarle algunos mensajes, en varias ocasiones, mientras mis malditos cuñados, se burlaban, con disimulo, con comentarios que me hacían ponerme cada vez más nervioso, comentarios del tipo: - “Si pasa de las cuatro horas con el móvil apagado una mujer, malo, lo mismo ni se prese
Fazio. Villa principal de la familia De Falco, la capital Cosenza, del territorio de Cosenza, Calabria, Italia. 2024. -” ¿Crees, que me has engañado Adonis Calabrés? No has respondido a mi pregunta, guaperas, ¿Funciona? ¿Funciona ese descaro? ¿Con otras?”- me dijo mostrándose burlona, y atrevida, aunque noté cierta tensión e inseguridad en su voz, que me alertó, algo había pasado, ¿Qué se me escapaba? -” Me alegra que la señora De Falco valore el físico de su marido, me siento realmente alagado, en cuanto a los de si funciona, simplemente le diré, en aras del acuerdo al que llegamos, de absoluta fidelidad, por ambas partes, que ahora eso no es importante, lo único importante es si mi descaro funciona con la señora De Falco, ya que me facilitaría mucho las cosas, me pondría mucho más fácil las cosas, a la hora de .... Seducirla. Podría decirse que, desde ahora, sólo usted tiene acceso a ese superpoder de su marido.”- le dije intentado calmarla, con un todo seductor, ronco y susurran
Coorah. Crucero Sovereing, de Pullmantur, Puerto de Barcelona, 2024. Mientras terminaba de preparar mi maleta, envié un último mensaje a Kiora, para comentarle que ya tenía el pasaje para que volara a Cosenza, comprado por la familia De Falco, y en Calabria, uno de los familiares de Fazio, la recogería. Cuando Gia me preguntó a quién quería invitar a mi boda, sólo pensé en Kiora, ya que mis compañeros, y amigos, del trabajo no podían viajar, precisamente por los complicado y absorbente que es nuestro trabajo. Estos días sin Fazio había sido una auténtica locura, pensé que, al estar sin él, me iba a sentir sola, extraña, pero, todo lo contrario, entre mis geniales acompañantes de cena, mi prima desde Paris, con sus contantes llamadas preguntándome estupideces sobre el vestido, mientras se quejaba amargamente del poco tiempo que le había dejado, y de que, ni siquiera me hubiera probado el vestido, antes del gran día, para que ella supiera donde debía hacer los retoques finales, sin
Coorah. Estación marítima para los Cruceros, Puerto de Barcelona, 2024. En la puerta de la estación marítima rodeada de mucha gente que miraba con expectación y asombro lo que estaba ocurriendo ante ellos, mientras la guardia civil y la policía portuaria, intentaba calmar la excitación de la gente. En medio de todo esto, el punto central de la atención de todos estaba en una enorme limusina blanca, y reluciente, que estaba flanqueada por varios coches de lujo negros, junto a e ellos varios hombres vestidos con traje negros, y con gafas de sol, como si fueran los guardas espaldas del presidente de los estados unidos, estaban correctamente formado, y erguidos. Por un momento pensé que alguien importante una celebridad, o un famoso político había viajado con nosotros, sin que ninguno lo supiera. De pronto todo me miraron, inclinado la cabeza, y alguien abrió la puerta de la limusina, y justo de ella salió el hombre más guapo que yo, y muchas mujeres que estaban allí, contemplado él e
Fazio.Hotel Port, cerca del Puerto de Barcelona, 2024.-” Señor De Falco, ya está todo listos, para lallegada de la señora de Falco, le hemos dejado el traje sobre la cama, en cinco minutos nos iremos al puerto.”- oí como me decía uno de mis
Fazio.Hotel Port, cerca del Puerto de Barcelona, 2024.No pude evitar sonreír mientras llamaba a Nicole, la mujer con la que el malnacido había quedado, y uno de mis mejores ángeles informantes. Coorah. En camino de la villa principal de la familia De Falco, la capital Cosenza, del territorio de Cosenza, Calabria, Italia. 2024. No quería mirar a Fazio, desde que montó ese espectáculo, en pleno Puerto para cruceros, en Barcelona, haciendo que las redes se saturaran con imágenes, videos, y comentarios, de la extraña petición que un desconocido millonario, le hizo a su novia, no había podido levantar la cabeza de la vergüenza. Por otro lado, estaba molesta porque, ese idiota, no fuera más comedido, y me convirtiera en el centro de atención, así que, durante todo el viaje en el helicóptero, hasta Cosenza, lo castigué con mi silencio, y un rechazo, silencioso y molesto, lleno de miradas de advertencia, de que ni se le ocurriera acercarse a mí. Tengo que admitir, en su favor, que él no tiene por qué saber, el porque me es tan importante pasar desapercibida, ya que, dado nuestro trato, de no querer saber sobre la vida pasada del otro, y su identidad, tampoco era obligatorio que Capítulo 53. Comienza la cuenta atrás: La llegada de la novia. Parte 1.