Cuando le vi el rostro a mi madre teniendo en sus manos un sobre grande, no tuve buen presentimiento, cogio a mi hijo en sus brazos, para dormir mientras yo abría el sobre, fijándome en el sello que traía, ya que era de Washington, de un bufete de abogados. Abrí el sobre, sacando de él unos documentos donde los abogados de Aaron esperaban reunirse conmigo en la mas brevedad posible, ya que su cliente Aaron Taylor, había solicitado el divorcio y yo tenía que reunirme con ellos para firmar los documentos,Por una parte me sentí aliviada, ya que vi que Andrew había cumplido su palabra de no decirle a mi esposo que había tenido a su hijo, pero por la otra parte estaba apenada, porque yo aun seguía amando a Aaron.— ¿Qué pasa hija?¿Algo malo? – preguntó mi madre— Tengo que ir mañana a Washington, Aaron quiere el divorcio — le respondí apenadaEsa noche vino Roy para cenar, pero yo tenía mi estomago cerrado y revuelto por los nervios de tener que ver a Aaron pronto, aunque todo el mundo in
—- No tengo por que seguir escuchando estos insultos, ¿donde tengo que firmar? y por cierto señor Taylor, tome sus anillos, dije tirandoselos a la mesa– no quiero que me acuse de ladrona — Vanesa, por favor, firme en estos recuadros, una vez echo, tanto mi cliente como usted serán libres de compromisos — me dijo el abogadoFirme y Aaron firmó en todos los documentos que nos dieron, dando así por finalizado nuestro matrimonio, guardando los documentos Aaron en una carpeta, para que los abogados hicieran su trabajo. Me levanté de la silla, me fui hacia la puerta del despacho de juntas, cogiendome del brazo Andrew, mirandome muy serio— ¿Y tú qué quieres ahora? todo quedó muy claro — le dije— Solo quiero que digas la verdad, no permitiré que te quedes en la calle como una mendiga, Vanesa por favor díselo — me dijo— Andrew, esa señorita por llamarla de algún modo, ya no tiene más que decirme, sueltale – dijo Aaron— ¿Vanesa? — me dijo Andrew sin apartar su mirada de la mía— No, lo sie
Nos marchamos Aaron y yo hacia el garage, obligandome él a subir a su coche, ya que yo no deseaba irme sin tener a mi bebe en mis brazos, deseaba volver con mi hijo, pero Aaron no me dejo, Nada más llegar a su casa, Sofía salió de la cocina, abrazandome teniendo lagrimas en sus ojos— Mi niña ¿cómo estás? — me pregunto— Sofía ya hablaremos, ahora tengo que hablar con mi mujer — comentó AaronSin soltar mi brazo, mi marido me llevó hasta el cuarto prohibido, donde empezó mi abandono de mi casa y de mi vida con él, entramos dentro cerrando mi esposo la puerta, poniendose a unos centímetros de mi mirandome.— Quítate toda la ropa despacio y no me mires — me dijo— No, no pienso hacerlo Aaron, aun no tienes ningún derecho _____ Sentí el calor de sus labios en mis labios y de su cuerpo que estaba pegado al mío, moje mis bragas,me recorrió por todo mi cuerpo un fuerte escalofrío que hizo que temblara de pies hasta mi cabeza, despertó en mí el deseo de hacerlo mío y de que él me hiciera su
En cuanto el avión privado de Roy aterrizó, bajamos los dos, viendo acercarse a mi madre con mi hijo en sus brazos, mientras un chofer sacaba del maletero de una limusina el equipaje para subirlo al avión. Le cogi a mi bebe de los brazos de mi madre, dándome ella un fuerte abrazo llorando— Cuando estemos instalados, vendré a por vosotras, no os digo donde vamos por que Aaron esta tarde vendra y asi no hara nada, cuidaros por favor — comentó Roy a mi madre— Cuidalos Roy, sabes que son mi vida — le respondió mi madre sin dejar de llorarSubimos otra vez al avión, sin que ni siquiera yo supiera el destino de dónde íbamos. Aterrizó horas después, bajamos acercándonos a una limusina que estaba esperando en la pista, subiendo el chofer el equipaje, arrancando a los pocos minutos, mientras yo miraba por la ventanilla intentando adivinar dónde estabamos— Roy, ¿ya me puedes decir donde estamos? no conozco nada por mucho que mire – comente— Preciosa, estamos en la Toscana, en Italia, aquí n
Llevábamos ya un mes en la Toscana y no sabía nada ni de mi madre ni de mi nana, cogi mi bolso y busqué mi teléfono dentro, viendo que no lo tenía. Pensando que Roy lo podía haber cogido, me marché del salon, hacia el exterior de la casa, para buscarle, viendo que estaba en el garage hablando con el chofer, me acerque a ellos, saludandome los dos hombres, mirándonos fijamente Roy y yo— ¿Podemos hablar un momento? – le pregunté a Roy— Dime que te sucede, no tengo secretos con mi chofer — me respondió— No tengo mi teléfono en mi bolso ¿sabes donde se encuentra? — pregunte— Te lo guarde yo, para que Taylor no te localizara, según estabamos él y yo,--dijo señalando al chofer– habló con uno de sus amigos y le dijo, que Tayler está aquí en la Toscana y no quiero que te localice — me dijo— Gracias, pero necesito hablar con mi madre y con mi nana, ¿me lo podrías devolver por favor? — le pregunté muy seria— No Vanesa, no puedes hablar con ellas, se que estan muy bien no te preocupes por
Mientras Andrew y yo estabamos hablando, vi como me estaba mirando mi esposo muy furioso, dándose cuenta enseguida Andrew de que estaba Aaron detrás de él— ¿Ya nos podemos marchar? — pregunto Andrew a su amigo— Si, ya nos podemos marchar, pero ella tiene antecedentes penales, mas vale que no haga nada más, o la meten entre rejas la próxima vez, sin derecho a nada, ahora vendrán a sacarla de la celda — contestó a su amigo sin apartar su mirada de mi.— No puedes hacer algo Aaron, no se lo merece piénsalo amigo — le dijo Andrew— No le voy a dar otra oportunidad, seguro que se ha tirado todos los días a ese imbécil como si fuera una fulana, no, no voy a hacerle ningún favor, no se lo merece, vamonos a casa ya --- contestó AaronAaron no dejó que yo cogiera a mi bebe en mis brazos en ningún momento, siendo para mi el viaje de vuelta más largo de lo que realmente era. En el aeropuerto ya nos esperaba el chofer con la limusina teniendo las puertas abiertas. El chofer al llegar a la casa
Aaron salió de la ducha y entró en el dormitorio desnudo, mientras se secaba el cuerpo con la toalla, mirándonos los dos pero sin decirnos nada, hasta que tiró la toalla al suelo, acercándose a la cama por donde yo estaba sentadaSe cogió su miembro masturbandose delante de mí, mirándonos los dos, pasando mi lengua por mis labios, deseando meterme su virilidad en la boca, pero sabía que no me lo iba a permitir, hasta que empezó a mover sus piernas echando la cabeza hacia atrás mientras gemía y jadeaba. Pero de pronto, me cogió del pelo metiendome su virilidad en mi boca, apretando mi cabeza hasta su base, notando como unos chorros calientes inundaban mi boca— Tragalo y después me limpias — me dijoDespués de obedecer, se fue al cuarto de baño, se limpio, volviendo al dormitorio, se puso su traje y sin mirarme abrió la puerta dispuesto a marcharse— Toma mil dólares por el favor, me marcho — me dijo tirando el dinero al suelo, poniendome a llorar cuando escuche como cerraba la puerta
Aaron aparco el coche en el garage de la casa, cuando llegamos, bajando los dos entrando seguidamente en la casa, quedando el en el salón mientras yo subía al dormitorio, muy enfadada y sofocada ya que notaba calor en mis mejillas, al mirarme en el espejo del baño, me di cuenta de que estaba completamente roja por la vergüenza que pase en el restaurante, escuchando como mi esposo hablaba, me fui del cuarto de baño asomandome al pasillo, viendo como Aaron hablaba muy afectuosamente con la niñera. Ya en el dormitorio, me quité la ropa, me puse el camisón y unas braguitas tumbandome en la cama de espaldas a la puerta— ¿Ya no tienes celos? se que me has visto bromear con la niñera — me dijo— Ya te dije que me da lo mismo con quien te acuestas, buenas noches — le dije con sarcasmo, escuchando una carcajada de élAaron se tumbó a mi lado completamente desnudo haciéndome saber que su virilidad estaba preparada, bajo el tirante de mi camisón, mordiendo mi hombro suavemente— ¿Seguro que no