—Vamos.El moreno se paró de su lugar con una enorme sonrisa haciendo presencia en su rostro. Estaba feliz y emocionado. Caminó hasta donde estaba Connor y lo abrazó con fuerza.—Gracias, necesito ver a mis amigos.—Lo sé y fue un dolor en las bolas el lograr que me dejaran sacarlo de ahí un rato para que pudieras verlo, espero me lo agradezcas de alguna forma.—¿Mi abrazo no fue suficiente?Un puchero tiró de su labio inferior logrando que Connor soltara una leve carcajada para luego abrir la puerta de la habitación y salir de ahí junto a Ethan.—Me gustó el abrazo pero me gustaría algo más, sabes.—Bien, voy a pensar en eso.Comenzaron a caminar por el extenso pasillo y pudieron sentir miradas sobre ellos algo dubitativas e interrogativas. La gente parecía curiosa al verlos pasar. Ethan se sintió algo incómodo ante las miradas de los de ahí.—¿Por qué nos miran?—Ni idea.Segundos después de haber intercambiado aquellas escasas palabras entre ellos, sintieron unos brazos abrazarlos
La espalda le dolía de una manera infernal, sentía que con un simple movimiento podría romperse la columna. Su cabeza dolía demasiado y sentía frío, no entendía cómo Isaac había aguantado casi tres semanas en aquella celda, era horrible e insoportable.—Tranquilo, vas a acostumbrarte.Isaac suspiró mientras apoyaba su espalda en la pared y se abrazaba a sí mismo con mucha fuerza intentando proveerse calor.—Desearía no tener que hacerlo, pero al parecer no me queda otra.Un ruido se oyó y ambos levantaron la mirada para ver de quién se trataba. Cierto ápice de emoción se hizo presente en el rostro del moreno, pensó que podría tratarse de Connor, pero solo pudo ver a dos hombres ahí, eran algo grandes.De repente comenzó a olfatear un insoportable olor a Alfa. Aquellos hombres se encontraban cada uno con una bandeja de comida, miraron a los dos chicos en la celda y sonrieron mientras se miraban entre sí.—Ahora entiendo por qué el señor Morris nos mandó a traer tal almuerzo para dos pr
—Tienes que ganar, Connor, ¿así pretendes hacerlo?—Hago mi esfuerzo, Harold.El castaño se encontraba junto a su mejor amigo en el jardín, estaban entrenando a C.M, faltaba una semana para que se enfrentara a alguien que su padre iba a elegir para poder definir quién se quedaría con el puesto de jefe de la manada. Connor no tenía en su mente la opción de perder, debía ganar o quizá moriría, C.M se encontraba demasiado débil y mal como para darse el lujo de no ganar o de no ser lo suficientemente bueno para eso.—Señor Morris.Uno de los guardias se acercó a ellos mientras los miraba con seriedad. No sabía si continuar hablando o no, sentía que estaba interrumpiendo un momento importante y ahora no estaba seguro de si había sido bueno hacer presencia ahí.—Estamos ocupados.El rizado respondió por el castaño, dejando al guardia con la boca cerrada, pero Connor se adelantó y lo miró dándole un asentimiento de cabeza para hacerle saber que podía hablar y decirle lo que fuera que había i
Su húmeda frente quemaba como si alguien estuviera haciendo una fogata ahí, se sentía arder en demasía y lo único que quería hacer era prenderse fuego la cabeza. Sentía sus ojos picar en extremo y lagrimear a cada instante en que intentaba abrirlos para poder observar a su alrededor. Su miembro se encontraba dolido y latente, su trasero continuaba húmedo, maldito celo.Se retorció en la cama y pudo ver algo borroso a un chico rubio colocando un paño mojado con agua fría sobre su frente mientras se acomodaba en una silla. Se mordió el labio inferior con tanta intensidad que comenzó a sentir el gusto metálico de la sangre en su cavidad bucal. Ya no aguantaba.Todo era culpa de Connor. Se había negado a calmar su celo acostándose con él, ya no creía poder aguantar más sin el olor que el Alfa desprendía, lo necesitaba más que nunca.Connor había tenido un momento de debilidad el primer día del celo de Ethan, Connor casi se deja llevar por los impulsos del Omega y casi cede ante la tentaci
Se estiró mientras tanteaba con su mano el costado de la cama sintiendo un vacío en ella y las sábanas algo arrugadas como si alguien acabara de estar ahí, acostado a su lado.Abrió los ojos lentamente mientras bostezaba. Connor no se encontraba a su lado, frunció el ceño y su Omega lloriqueó un poco. De repente, la puerta del baño se abrió y vio salir al castaño de ahí con una toalla envuelta en su cintura y el torso algo mojado.El Omega de Ethan se retorció un poco en su interior al tener aquella vista ante él.—Ya te encuentras lloriqueando, pequeño insolente.El castaño sonrió de lado mientras se dirigía al ropero para poder buscar ropa para vestirse y poder empezar su día.—Es que no te vi, Alfa.Hizo un puchero mientras lo observaba desde la cama con algo de tristeza exagerada en su angelical rostro.—Debo ir a encargarme de cosas del consejo, Ethan.Se colocó una camiseta negra algo apretada que lograba ceñirse perfectamente a su torso.—¿Vas a dejarme solo?—No puedo estar to
Silencio.El peor castigo de todos.Bueno, Ethan acababa de aprenderlo. Desde que Connor y Harold los habían visto a Isaac y a él entrando en aquel calabozo oculto, nada muy interesante había pasado.[...]Flashback.—Isaac no tuvo nada que ver en esto.En cuanto estuvieron fuera del calabozo, Connor se limitó a observarlo de brazos cruzados y con la mirada seria y algo inexpresiva.—Si vas a enojarte con alguien, que sea conmigo, yo lo arrastré hasta aquí.El castaño suspiró y comenzó a caminar hacia la mansión dejando a todos los presentes algo sorprendidos y boquiabiertos.—Iré a hablar con él.El rizado dejó al moreno y al ojiazul solos y siguió los pasos de su amigo con algo de preocupación.Ethan y Isaac se miraron, uno entendiendo menos que el otro. Era extraño.Fin del flashback.[...]Era consciente de que Connor lo había estado evitando, desde que se habían visto luego de aquel incidente en el calabozo oculto, no lo había visto en ningún lado, salvo una vez al entrar en la c
—Buenos días, Alfa.El moreno sonrió mientras observaba al chico a su lado y se apoyó en su pecho ya que éste se encontraba boca arriba.—¿Despierto desde tan temprano?—Bueno, no podía seguir durmiendo así que solo desperté un poco antes y aproveché un poco la mañana.—¿La mañana? ¿Qué hora es?Connor giró un poco la cabeza para buscar con sus ojos el reloj que se encontraba en la mesita de noche. Alzó una ceja y se reincorporó para poder verlo vertical y entender qué decía. Sus ojos casi se salen de sus cuencas de tanto abrirlos, era demasiado tarde.—Son las once.Se paró rápidamente listo para comenzar a cambiarse pero una mano lo detuvo al agarrar con delicadeza su muñeca, aquel toque se sentía demasiado suave y real.—Pero es domingo y Harold me dijo que te dijera que te tomaras el día, Connor.—Dios, mi padre va a matarme.—Según Harold tu padre está en uno de los territorios vecinos estableciendo un acuerdo con una de las razas, la verdad es que no le entendí del todo bien per
Las cosas estaban en cierta forma algo extrañas. No entendía muy bien pero desde que había despertado cierto olor inundaba la habitación y no lograba percibir de qué se trataba. Se sentó en la cama mientras miraba a su alrededor y soltaba un bostezo.—¿Connor? Hay un olor extraño en la habitación.Se giró y se encontró con el castaño a su lado apretando los ojos con fuerza y estrangulando las sábanas con sus manos y empleando mucha fuerza en ello.—Ethan, ve a buscar a Harold.El moreno con preocupación se levantó de la cama y corrió fuera de la habitación para poder dirigirse al pasillo extenso que tenía la mansión. No sabía dónde se encontraba el rizado, pero sabía que debía buscarlo y que necesitaba encontrarlo, Connor se veía mal, muy mal.Comenzó a sentir su corazón palpitar con demasiada fuerza en su pecho y le dolía, no mucho, pero era un dolor bastante molesto.Miró hacia todos lados buscando una puerta o un número clave a dónde ir para encontrar al amigo de su Alfa, pero esta