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Xana se sentía desfallecer y a la vez quería que siguiera. Acaso eso era normal.

Estaba cansada, le dolían los muslos, la cadera, sus labios estaban hinchados, su vientre lleno, y aun así…

-Más- soltó sin darse cuenta solo siguiendo lo que su mente mandaba.

Y sus palabras solo provocaron que la cadera del lobo detrás de ella embistiera con más fuerza, enterrándose en su interior. El sonido que se provocaba ante la unión de ellos resultaba igual de obsceno que erótico.

Sintió como el cuerpo del alfa se recostaba contra el de ella dejándola acostada en la cama boca abajo, aun sin salir de ella. Una de las manos de él acunó su seno y apretó el pezón sacándole un gemido.

-Antes me estabas diciendo que me contuviera- White le lamió su oreja- Pero mírate ahora, estás completamente excitada aun si ya te corriste dos veces. Sigues húmeda, caliente y suave aquí- embistió otra vez sacándole un gemido.

Y es que no mentía. Tras correrse la primera vez fue como si un calor en su vientre se hubiera
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