—¡Tus hijos!—lo miró con desprecio—resulta que solo son tus hijos cuando te conviene, de lo contrario solo son tus gemelos bastardos. —No digas estupideces, hoy no es buen día para tentar a tu suerte. Además, esta vez es diferente, también les conviene a ellos, Alessia. —Dudo que puedas hacer algo a favor de Dante y Donato. Eso no tiene sentido, ni te preocupan, ni sientes el mínimo afecto por ellos. —Aún así, llevan mi sangre. He traído los documentos de reconocimiento de paternidad y un documento donde dejas constancia de que son mis hijos y en las circunstancias que fueron concebidos, es una manera de asegurar la veracidad de que mi sangre corre en sus venas. —¡Sólo necesitas verlos y te darás cuenta de que son tus hijos!- dijo enojada— para mi desgracia son tu vivo retrato. ¿Qué te salió mal?, ¿Por qué quieres reconocer a mis hijos ahora?, Ha pasado demasiado tiempo, ¿No crees?, ¿Qué quieres hacerles? —Lo único que quiero es que sean hijos reconocidos, que porten el apellido
Iker, llegaba a casa, después de un largo déa de trabajo, para su fortuna, sus negocios marchaban muy bien, los legales y los no legales también, así que llegó decidido a pasar un buen rato con Miranda, salir a un bonito restaurante para luego volver a casa y hacer el amor hasta que sus cuerpos gritaran de agotamientos y al fin, exhaustos, cayeran en la profunda entrega del más placentero sueño.—Bienvenido a casa, señor.—Muchas gracias, Ágatha. ¿Dónde está la señora?—En su récamara, se retiro a descansar a media tarde y ha estado allí, dio ordenes de avisarle en cuánto usted llegase. Si me lo permite, ahora mismo voy.—No hace falta— negó levemente— yo mismo me encargaré— la mujer asintió para verlo marcharse en dirección a las escaleras que le guiarían al segundo piso, afuera hacia frío, así que agradecía poder llegar al calor de su hogar, el calor de los brazos de su amada Miranda. Sus ojos se abrieron enormes y se detuvo en seco, en cuánto hubo entrado a la habitación. Miranda
El sonido del celular, alertó a Angelo, quien lo miró y antes de responder, fijó la vista en Lara. —Es Loretti. Bueno— dijo descolgando la llamada. —Caruzzo, las cosas marchan bien, Di Luca se dirigió a una villa al norte, al parecer no tiene planeado salir de allí, no lleva hombres, solo a Brenardo, me parece muy extraño el hecho de que no esté escoltado. —Si... es extraño, recuerdo que cuando venía a Sicilia, en ocasiones se marchaba solo con Bernardo, algún secreto tendrán, algo que sólo Bernardo conoce. —Lo mismo pensé— aseguró el hombre. —En todo caso, quedense alerta, mantenme informado y a mi órden, entonces le echamos manos. —¿Y Bernardo? —No se atrevan a lastimarlo— dijo firme, le guardaba aprecio a aquel hombre, muy a pesar de qué fue de su mano que casi atraviesa el umbral de la muerte, entendía que se debía a una orden de Di Luca y desobedecerlo, le hubiese costado su propia vida— solo mantenganme informado. —De acuerdo, buenas noches— y así cortó la comunicación,
— Señor— dijo Bernardo, en su voz se notaba cuán preocupado estaba.— No te detengas, Bernardo, solo sigue manejando, intentaremos escapar de ellos— no pasó ni un minuto cuándo Giovanni, escuchó como Bernardo maldecía a voz baja y con los dientes fuertemente apretados.— ¿Qué diablos sucede, Bernardo?— preguntó Di Luca, girándo la cabeza y viendo a los dos autos que le seguían.— Vienen dos autos de frente, señor— le dijo, para luego buscar en la guantera y sacar el arma que guardaba allí. Giovanni observó por la larga y serpenteante vía, a lo lejos vislumbró las dos camionetas que se acercaban a gran velocidad, aquella no era una vía muy transitada, era obvio lo que estaba sucediendo.—¡Carajo Bernardo, es una emboscada!—dijo tenso, mientras buscaba bajo el asiento y tomaba otra pistola, sacándole el seguro.— No están jugando, vienen por mi.— Van a matarnos, señor.— En el mejor de los casos—sonrió— si hay en Lara tanta sed de venganza, seguramente querrá torturarme un par de s
Lara se mantuvo en silencio durante todo el trayecto de regreso a la villa... Si, Giovanni ya no estaba, la pesadilla había terminado, sin embargo no solo él había perdido la vida, ellos habían perdido a un leal amigo como Alonso, y a un gran hombre como Loretti, ¿realmente habían ganadores? No lo sabía, pero sospechaba que no, nadie podía salir ganador en aquella situación, en una guerra más que ganadores, existen sobrevivientes. Lara, sintió la caricia en su brazo con dulzura, atrayendo su atención hacia su acompañante.—¿Está todo bien, amor mío?— preguntó Angelo con los ojos fijos en ella, mirándola con toda la dulzura que guardaba solo para su amada Lara, ella frunció el ceño y luego lo relajó.—Si, mi amor, supongo que sí— intentó sonreír pero sólo quedó una ligera mueca en sus labios. — lamento mucho lo de Alonso...también Loretti...—Si—la mirada de Angelo se cargó de tristeza — son dos perdidas enormes, pensé que Alonso podría salir con vida de ésto, y de verdad me pesa dema
Las hermanas recibieron una invitación para cenar fuera, así que se dedicaron a prepararse para la salida. Sería un momento de paz y tranquilidad, de compartir juntos un poco de armonía después de tantos conflictos y malas situaciones vividas.Iker, al fin tenía junto a él a su adorada Miranda, la tranquilidad y paz de su alma, ahora que todo había llegado a aquel punto, podrían regresar a Rusia, tener una bonita boda y disfrutar de una vida junto a ella, sabiendo que el corazón de su amada estaba en paz, ya que nadie volvería a dañar a su querida hermana menor. Miranda, respiraba paz, tenía al hombre que amaba a su lado, estaba en casa, y tenía a su hermana también, y ahora, fuera de peligro, no corría el riesgo de tener a Di Luca siguiendo sus pasos, no había la posibilidad de que la encontrase y la arrancase de su lado.Lara, al fin respiraba con tranquilidad, la pesadilla había acabado, ahora podía dedicarse a ser feliz, esa felicidad que creía que todos se merecían, esa felicid
Después de dejar algunos asuntos resueltos en Sicilia, ambas parejas decidieron que era momento de volver a Rusia, anunciar a la familia Sokolov el futuro evento que tanta dicha les traería, e iniciar los preparativos de la boda doble, seguramente Annika Sokolova, estaría feliz de encargarse del más mínimo detalle, al fin, su único hijo varón se casaba, lo que un día creía imposible, se llevaría a cabo gracias al amor y fidelidad que Miranda le había demostrado, porque si se puede ser feliz, si puede haber amor incondicional, pero no lo encuentras en la esquina, no lo encuentras con cualquiera, y ese es el grave error que muchas veces cometemos, esperar lealtad de todos, cuando hay personas que no se son leales ni a si mismas. Con el capítulo cerrado en Sicilia, tras la muerte de Giovanni Di Luca, el viaje a Rusia fue tranquilo y esperanzador para los cuartos, quienes comenzaban a disfrutar de aquella nueva etapa en sus vidas, resultaba inquietante que para poder disfrutar de aquella
Miranda, se aferró con fuerza a la espalda de su amado, quién arremetía con pasión contra su cuerpo, elevándola a las cimas del placer, su boca entreabierta dejaba escapar lastimeros gemidos de pasión, mientras su cuerpo era embestido.—¡Oh, por Dios, Iker!— gemía mientras las uñas se hundían en la firme piel de su esposo— ¡POR DIOS!— sus ojos se abrieron enormes, mientras su cuerpo fue catapultado violentamente a la culminación, su boca se abrió en un alarido de satisfacción, mientras su cuerpo se contraía, su pecho se elevaba, alejándo la espalda de la cama y aplastándo sus senos contra el firme pecho de Iker Sokolov, el ardiente mafioso gimio también, seguido de dos firmes empujones más, y al sentir como sus las caderas de su esposa de elevaban y su interior lo oprimía, se dejó arrastrar por su propia satisfacción desplomandose sobre su amante, unos segundos después se movió, evitándo aplastar con su peso a la mujer que amaba, chocándo su espalda contra la cama, arrastró también a M