Anais La cercanía de Dorian me hacía ver que yo no era tan fuerte como lo creía, aunque mi mente gritara que estaba mal, mi corazón me decía que era lo que él deseaba. Dorian me pedía un beso y aunque yo lo anhelara también no era correcto, tenía temor de faltar a mi matrimonio, pero… ¿De donde saco fuerzas para alejarlo?. —Nena por favor —pidió —Dime que si, déjame probar tus labios nuevamente solo lo haré si tu lo quieres, yo se que lo deseas pero necesito escucharlo de tus labios —susurraba cerca de mis labios. —Dorian, no hagas esto —le pedí aun con mis ojos cerrados, sus dedos se movían ligeramente en mi cintura produciendo un cosquilleo en esa zona, me hacía querer sentir más su toque. —Lo siento hermosa, pero lo necesito, desde que volví a verte solo tengo esta necesidad de ti —una de sus manos subió para acariciar mi mejilla —Bésame, Anais, bésame por favor, bésame para sentirte como antes, quítame estos malditos celos con un beso, déjame claro que me perteneces, yo lo sé
Anais Regrese a la cama, no podía dejar de pensar en el beso de Dorian, estaba siendo tan difícil conciliar el sueño, miraba a mi esposo a mi lado durmiendo tan tranquilo ajeno a todos mis pensamientos, si el supiera que su esposa fue capaz de besar a otro hombre estoy segura que le dolería, el me quiere, a su manera pero lo hace, aunque a veces me decepciona su actitud cuando esta con su madre pero también así lo quiero. Al menos eso creo, en este momento me siento tan confundida. Después de pensar tanto por fin el sueño llega a mi…Sentía sus besos mojados en mis muslos, sus manos me acariciaban con posesividad, una corriente recorría mi cuerpo, quiero más, necesito más de su toque, sus besos suben hasta mi vientre, besa con tanta delicadeza haciéndome soltar un gemido, abre mis piernas levanta su vista y ahí estaba ese par de ojos qué me invitan a perderme en el placer que solo el puede provocarme, su mirada es una clara advertencia de lo que está a punto de pasar, mi delirio por
Dorian Ella me miró con una sonrisa ¿Acaso ella no tenía vergüenza? Esta mujer está loca, es lo que veo en sus ojos. —No soy su amante —dijo sonriente —ya te dije, malinterpretaste todo —presione mi agarre en su brazo. —Se lo que vi, no seas hipócrita Rocio, ten un poco de respeto por tu hermana, ella no te haría daño a ti —dije furioso, ella me miró con curiosidad. —¿Por qué hablas como si la conocieras? No te metas en lo que no te incumbe… —Ella no se merece lo que ustedes le hacen… —No hacemos nada —dijo furiosa —así que no se te ocurra decir nada. —A mi no me hables así, no me conoces, ella se va a enterar de una u otra forma, no mereces a tu hermana así como Xavier tampoco la merece como mujer, cuida lo que haces —le advertí y me dirigí al comedor donde ya deben estar todos reunidos. Hace meses viaje y en uno de esos viaje visite un centro comercial, en ese lugar vi a Xavier acompañado de Rocio, ella iba tomada de su brazo sonreía al lado de el, esa no es una relación de
Capítulo 17 —¿Me amas? AnaisSalí de mi habitación un momento estaba odiando pasar encerrada y Meredith aun no llegaba por mi así que decidí ir al jardín pero antes de que pudiera bajar los escalones me encontré con una de las empleadas quien lleva una charola. —Disculpa ¿eso es para el señor Leroy? —pregunté. —Así es señora —respondió con amabilidad, hasta ella eran más respetuosa y amables conmigo. —¿Te molesta si lo llevo yo? —inquirí. —¿Se lo dará usted? —preguntó sorprendida. —Si —ella asintió y me entregó la charola —gracias —me aleje de ella y me dirigí a la habitación de mi suegro, abrí la puerta con cuidado, al entrar lo vi con sus ojos cerrados no sabía si estaba dormido o simplemente descansaba. Coloque la charola en una pequeña mesa que se encontraba ahí La luz que se filtraba era poca, así que decidí acercarme a la ventana, hice a un lado las cortinas y abrí la ventana, una suave brisa entró, me giré para caminar hasta la cama donde se encuentra mi suegro me sorpre
Meredith Me quedé ahí de pie sin saber que hacer, no podía creer esto, es que debía ser un error. Rocio traicionando a su propia hermana parecería una broma de muy mal gusto ¿Y si me estoy equivocando? De verdad deseo que esto solo sea una equivocación mía, que sea solo mi imaginación ¿Y si no es Xavier? Pero es que todo apunta a que si, el mensaje dice que se verán en un hotel ¿Qué hotel será? El móvil ya no vibró, el ya no envió mensajes. Escuché sus pasos dentro del baño, me moví rápidamente hasta la puerta fingiendo estar a punto de entrar a la habitación. —Hola Rocio —la saludé. Ella tomo rápidamente la prueba que estaba sobre el tocador y la oculto tras su espalda, me acerque a ella con una falsa sonrisa —¿Quisieras acompañarnos a mi cuñada y a mi aun paseo? —su mirada nerviosa cambió cuando dije “cuñada” refiriéndome a Anais. —¿Anais saldrá contigo? —preguntó. —Si es lo que dije ¿acaso no escuchas bien? —pregunte de malhumor, no se me dio ni siquiera fingir amabilidad —¿Est
DorianAnais respiro profundo antes de responder a Meredith.—S-si salgo en un momento —respondió tratando de no titubear —Debes esconderte —susurro, mientras yo acariciaba mi mejilla adolorida —anda hazlo —dijo en voz baja. —Si me das un beso antes de irte si —le pedí —me lo merezco por la cachetada. —¡Shhh! Baja la voz, no seas idiota no te mereces nada, ve al baño yo saldré con ella después sales tu de esta habitación, por favor —suplicó.—Bien vendré después por ese beso —me aleje de ella rápidamente para no darle tiempo de reprochar nada. Me oculte en el baño como si estuviera haciendo algo malo y la verdad es que si lo estaba haciendo, me quería robar a esa mujer que a la que un estúpido papel aleja de mi. Arregle la maldita erección en mis pantalones, me dolía, carajo Anais durante años no he tenido una erección así. Si Meredith no hubiera aparecido en este momento tendría a Anais en mis brazos y desnuda, se que esta mal esto, pero no puedo resistirme a ella la respeto, pero
Anais Meredith corto la llamada y guardo su móvil soltó un hondo suspiro y siguió bebiendo, decidí revisar mi móvil, ya era tarde, Xavier debía estar en casa ya y debe estar preocupado, al encender la pantalla puedo ver una llamada perdida, pero al revisar esta no es de Xavier sino de Dorian, decidí ignorar el hecho de que el me había llamado. Busque el contacto de Xavier y decidí enviar un mensaje este llego pero no lo leyó, decidí llamarlo… un tono… dos… tres… cuatro… el no respondió, lo hice de nuevo pero me paso igual, el no respondió. ¿Por qué no respondía mis llamadas? Se supone que ya estaba en casa. Me quedé observando la pantalla de mi móvil pensando en lo que Meredith había dicho, las dudas se implantaban cada vez mas en mi, la desconfianza empezaba a surgir. Espero que todo sea una mentira, espero que solo sean suposiciones, que solo sean dudas y nada más… —¡Anais! —me llamo mi cuñada —¿Estás bien? —preguntó y asentí —Dorian dijo que vendría por nosotras, no puedo conduc
Dorian Permanezco sentado en el sofá de la sala, cuando escucho que la puerta principal es abierta, los pasos pesados resuenan por el lugar, se que es Xavier el que ha entrado, dejo que vaya directo a su habitación. Me dirigí al pasillo que lleva a la habitación de Meredith para evitar que el llegue hasta ellas. Me quedé en el pasillo y en menos de un minuto Xavier ya se dirigía a la habitación de Meredith, me quedé ahí parado en medio del pasillo evitando que siga con su camino, su mirada estaba llena de furia. —Quítate Dorian, necesito saber donde esta Meredith y mi esposa —dijo, lo mire con burla al escucharlo hablar así. —¿Tú esposa? Deberías de tomar al menos una ducha antes de buscarla, es seguro que aun hueles a tu amante —lo observé con asco, el apretó sus manos en puño. —No digas estupideces y déjame ir con Meredith —dijo furioso. —No, no vas a pasar y más te vale que no hagas un escándalo porque te puedes perjudicar tu solo, mi padre esta enfermo ten respeto por eso, A